Bueno, bueno, bueno. Este tomo número treinta (se dice pronto) de la reedición en tapa blanda de Marvel Saga El Asombroso Spiderman es un momento crucial y trascendente de la colección. Tras cuatro años de historias (en números USA, ya me entienden), llegamos al desenlace de “Un nuevo día”. El landscape resultante tras el Mefistazo, con el que se borraron de un plumazo todos los elementos que molestaban de la continuidad clásica del trepamuros.

Con resultados dispares, aunque de bastante calidad por lo general, hay que reconocer que “Un nuevo día” ha sido algo histórico. Todo un ejemplo de coordinación editorial en el que un buen puñado de escritores y dibujantes unieron fuerzas para someter al protagonista a un desafío tras otro, creando nuevos villanos, secundarios y, en definitiva, un nuevo entorno que no otorgó ni un segundo de respiro al lector. Personalmente, creo que adoptar el modelo televisivo de “mesa de guionistas”, en el que todos los juntaletras ponían en común sus ideas fue un acierto supremo, facilitando que las tramas se concatenasen de manera natural y orgánica. Pero como nada es para siempre, toca despedirse.
El colofón final de “Un nuevo día”, recae en Mark Waid. Escritor enormemente talentoso (lo que está haciendo ahora mismo en DC es impresionante), decidió rendir tributo a esta era que ya termina con una aventura adrenalínica contrarreloj sumamente divertida titulada “El origen de las especies”. Antes de entrar en materia, sí me gustaría decir que ojalá todas las transiciones de una etapa a otra fueran así de ejemplares. El guionista de Kingdom Come cierra todas las tramas abiertas para dejar la casa barrida al próximo responsable de los guiones arácnidos: Dan Slott.

La premisa de “El origen de las especies” es sencilla, efectiva y directa. Amenaza (el último Duende que asomó la cabeza por el título) ha dado a luz a un bebe cuya sangre podría tener unas propiedades únicas. Por lo tanto, el Doctor Octopus, que está hecho mierda, pone precio a su cabeza. Esto provoca que varias docenas de malosos de Spiderman pugnen por el recién nacido. Lo primero que me llama la atención es que, igual son imaginaciones mías, el deterioro de la salud de Otto y su interés en la hemoglobina del niño se me antojan como un precedente claro a “Superior Spiderman”.
También resulta llamativo cómo Waid saca oro de una idea que, una vez puesta en práctica, lo único que ofrece es una gigantesca cacería humana contra el Lanzarredes y su joven protegido. Sin embargo, lejos de pararse únicamente en el factor lúdico de la historia (que está más que logrado), el autor consigue rendir homenaje a “Un nuevo día” usando como vehículo a la propia ciudad de Nueva York.
La gran manzana es un personaje más en “El origen de las especies”. Desde secundarios como Norah y Vinnie, pasando por la siempre tremenda MJ (qué bien la escribe Waid), sin olvidar al alcalde Jameson (y sus nuevas ordenanzas municipales que solo sirven para crear el caos) y, por supuesto, el propio pueblo de Nueva York, sus habitantes y los teléfonos móviles que no paran de grabar a nuestro héroe. Quizás sea hilar muy fino, pero percibo cierta crítica a la mass media y a la tecnocracia que se ha impuesto en la sociedad.
Por lo tanto, si recopilamos los elementos clave de “El origen a las especies”, podemos enumerar a Nueva York, un buen número de villanos… Pero, ¿qué nos faltaría por resaltar? Claramente, a nuestro amigo y vecino Spiderman. El héroe urbano por excelencia experimentará todo un crisol de emociones que se me antoja poco menos que fascinante. Desde su habitual sentido de la responsabilidad y el compromiso, pasando por el miedo, la rabia e incluso una pizca de odio cuando decida que ya está bien de aguantar y recibir golpes, pasando a tener un rol mucho más proactivo. De esta forma, y casi sin darnos cuenta, Mark Waid realiza una radiografía cuasi perfecta de la esencia del heroísmo en un personaje como el que nos ocupa, que es la vez perfecto e imperfecto, humano y sobrehumano.

A nivel artístico, he escuchado muchas voces contra el dibujo de Paul Azaceta, opinión que respeto pero que no comparto. Quizás es que siempre ha sido un artista que me gusta desde sus comienzos en el Capitán Marvel de Peter David. Aquí se marca unas páginas bastante dignas, con una ambientación oscura, turbia y sucia que le va como anillo al dedo al tono de la historia, claro que, el dibujante contó con el lujo de Javier Rodríguez a la paleta de color para rematar el aspecto gráfico del arco.
Al final, nos llevamos para la saca un final de lo más satisfactorio que deja la pizarra limpia y vacía para la memorable etapa de Dan Slott, que estoy deseando leer.
Ahora bien, todavía queda hueco. Estamos ante un volumen de más de doscientas páginas, para un número especial formado por historias cortas en las que casi todos los autores implicados en “Un nuevo día” se despiden del personaje con desigual fortuna. Este volumen finaliza con la inclusión de un divertido anual que narra, lleno de incongruencias, el primer encuentro entre Spidey y el Capitán América. Curioso y poco más.
Dentro de unas semanas comienza “A lo grande”. De Dan Slott leí partes sueltas. Tengo ganas de hacer el viaje por los diez años en los que estuvo en el título de manera ordenada y cronológica. Ya os iré contando.


