Como ya sabréis todos aquellos que leáis alguna de mis reseñas de vez en cuando, soy un tipo al que no le da apuro alguno repetirse al comienzo de sus textos. Comento esto porque si os digo que Ultimate Spider-Man es la mejor serie que Marvel ha publicado en los últimos, no sé, digamos diez años, seguro que os suena que no es la primera vez que me lo leéis.

Es cierto que la calidad media de los tebeos de la Casa de las Ideas está bajo mínimos desde hace mucho tiempo. Pero esto no es motivo para negarle la grandeza a las cosas que bien la merecen. Sinceramente, no daba un duro por la nueva Ultimate Spider-Man cuando se anunció que Jonathan Hickman sería el guionista (y arquitecto de este renacido universo definitivo). Sí, estaba claro que la serie sería interesante y digna de leerse, pero como todos sabréis si habéis leído otras etapas del escritor en series como Vengadores o Los 4 Fantásticos, os habréis percatado de que, en muchas ocasiones, daba igual el personaje que lo protagonizase porque lo importante era la meta final.
Sin embargo, me he equivocado de cabo a rabo. Ultimate Spider-Man es el mejor tebeo de Jonathan Hickman en Marvel Comics. Una serie fresca, épica y emotiva que se sostiene sobre los protagonistas y sus relaciones. Esta actualización del origen y los primeros pasos del Hombre Araña en un mundo sin superhéroes, que necesita desesperadamente su presencia, es todo lo que tendrían que haber sido otros proyectos del tipo Chapter One de John Byrne o los Season One que se publicaron hace algunos años.

La esencia clásica del personaje está aquí. Pero a la vez, Hickman lo hace madurar como pocos autores se han atrevido (me atrevo a mencionar a J.M. Straczynski y ya). El Peter que encontramos en estas páginas es un madurito sexi, padre de dos niños fantásticos, marido de una mujer maravillosa y fotógrafo de éxito. Ahora bien, esta vida plena no evita que tenga un vacío en su interior, un enorme agujero que solo la caja de poder que Tony Stark le dejó ha podido llenar.
Ultimate Spider-Man. Un pasito cada vez… en la dirección correcta
En los seis números que tenemos en este Marvel Premiere, el autor sigue construyendo sin prisa alguna todo el entorno de Peter. Aunque parezca que el ritmo es lento, nada más lejos de la realidad. No paran de pasar cosas. La formula de que entre cada episodio pasan treinta días para que la serie avance en “tiempo real” (con alguna pequeña trampa en forma de flashback) consigue que leamos cada número con verdadera adicción, pendientes de cada detalle, de cada acontecimiento y de cada diálogo.
Precisamente uno de los puntos fuertes de Ultimate Spider-Man es la fuerza de las conversaciones entre Peter y los que le rodean. Hay un número, muy revelador de cara al futuro, en el que el sobrino de Tía May y Harry Osborn deben elegir una personalidad para la IA que llevan incorporados sus trajes. Aquí se da uno de los momentos más interesantes del tomo al quedar clara la brújula moral que seleccionan los dos héroes. Lo único que añadiré es que Pete no elige a su tío Ben.

El marido de la difunta May Reilly es el catalizador del origen de Spiderman en su versión original. La figura que le enseñó todo lo relativo al poder y la responsabilidad. En estas páginas se nos muestra de la manera en la que siempre imaginamos que sería. La relación con su sobrino, la manera en que le brinda consejo… En fin, todo.
Tal es el protagonismo de Ben Parker, que Hickman no duda en dedicarle todo un episodio a él y a J.J.Jameson. Los dos periodistas (sigo pensando que son un homenaje a los personajes de Jack Lemon y Walter Matthau en The Front Page, de Billy Wilder) son unos auténticos roba escenas, sirviendo de hilo conductor, en clave de thriller, para ir destapando muchas de las sorpresas que nos depara el título.
Seguro que alguien se preguntará dónde están las peleas contra villanos y demás. Si esto es lo que venís buscando, lamento deciros que saldréis decepcionados. Sí, la presencia de Kingpin y sus seis siniestros es continua, pero sus encuentros con Spider-Man o el Duende Verde son dispersos. Aquí se nota la famosa planificación al milímetro de la que suele hacer gala Jonathan Hickman. Cada pelea, cada escaramuza está pensada para llegar en el momento menos esperado.

Y qué momentos, señores. No solo los más frenéticos, me refiero también a las revelaciones o al monumental cliffhanger final, que os dejará la sangre helada. Menudo cabrón el autor al soltar una bomba así después de un número costumbrista que parece una mezcla de una escena cualquier filme de Pedro Almodóvar y una estampa de Norman Rockwell.
En la parte artística, Marco Chechetto sigue dando el do de pecho con cada página. La pena es que de vez en cuando falla. En su lugar, contamos con el italiano (un italiano en Marvel, lo nunca visto) David Messina, que es mucho menos espectacular, pero que cumple de manera solvente.
En definitiva, si solo podéis (o queréis) comprar una serie de Marvel, que sea esta. En cuatro cómodos Premieres la vais a tener entera. Incluso aunque no os interese el resto del nuevo Universo Ultimate, se puede disfrutar. Cuenta con entidad y personalidad propia.
PD: Que no os despiste el título o la portada, la aparición de Felicia Hardy es bastante testimonial.


