Que Jonathan Hickman es uno de los guionistas más importantes para Marvel en lo que va de siglo XXI es algo obvio. El genial escritor ha realizado alguna de las etapas más importantes de Los 4 Fantásticos o de Los Vengadores. También reconfiguró el multiverso de la Casa de las Ideas con las modernas Secret Wars o relanzó de manera exitosa el Universo Ultimate 2.0. Ahora bien, no todos sus proyectos han contado con la misma fortuna. La Era de Krakoa se le escapó de las manos, el nuevo escenario cósmico de Imperial no ha terminado de cuajar y luego tenemos D.I.O.S.E.S, una obra que se me antoja inclasificable.

Con D.I.O.S.E.S, Hickman puso el ojo en la parcela mágica de Marvel. Y debo reconocer que, una vez leído este recopilatorio con los ocho números de la serie regular, estamos ante un cómic que es cien por cien hijo de su autor. En las doscientas páginas de este volumen seremos víctimas de una orgía conceptual en la que cada número la historia se amplía y complica. No quiero ni imaginar lo que tiene que haber sido seguir mes a mes la serie, con todas las cosas nuevas que se iban presentando capítulo tras capítulo.
El comienzo de D.I.O.S.E.S se me antoja perfecto. En apenas unas cuantas viñetas, Hickman presenta a la perfección a Wyn y a Aoki. Un matrimonio de funesto futuro porque cada uno de ellos representa a una fuerza opuesta del universo. Mientras que él es el avatar de “los poderes que son”, ella sirve al “orden natural de las cosas”.

La premisa nos cuenta, a grandes rasgos, cómo estas fuerzas representan el origen y la antítesis de todo. Un conflicto ancestral destinado a no acabar nunca con estos particulares Romeo y Julieta en el centro. Sorprende mucho lo carismáticos que resultan los protagonistas. Algo raro en Hickman, que suele preferir, salvo honrosas excepciones como Ultimate Spiderman, centrarse antes en el concepto y la situación que en la emoción.
También me han resultado llamativos los diferentes tonos elegidos para narrar la epopeya de D.I.O.S.E.S, viendo cómo el análisis que hace de la cosmología de Marvel abarca géneros como la aventura, el humor, la ciencia ficción e incluso el terror. Es cierto que hay cosas que no quedan muy bien explicadas porque el propio Hickman las da por “buenas”. Para él tiene sentido tal y como las cuenta, por lo que no se va a molestar en dar más información de la que considera oportuna.
Y es que, aunque ponga Marvel en la portada y tengamos cameos de algunos personajes como el Doctor Extraño o entidades cósmicas como Eternidad, D.I.O.S.E.S podría ser perfectamente un tebeo publicado por Image Comics, IDW o cualquier sello independiente. Lo que pasa es que como buenos frikis que somos leemos el tomo con atención al detalle, esperando más conexiones de las que realmente tiene y, en definitiva, deseando que fuera más trascendente de lo que finalmente ha resultado ser.

Pese a su falta de relevancia y al caos narrativo que la envuelve en todo momento, no considero que D.I.O.S.E.S sea un tebeo fallido ni mucho menos. Hickman sabe muy bien lo que hace y cómo lo hace, con ese estilo de escritura tan particular que logra cogernos de la mano para darnos un paseo como niños por un museo de arte expresionista. Que sí, puede llegar a gustarnos, pero probablemente no lo entendamos del todo.
Al menos, donde no hay falla que valga es en la parte artística. Valerio Schiti se muestra completamente desatado (apoyado por el color de Marte Gracia). Con unas viñetas preciosas, composiciones originales y una narrativa cuidada al milímetro.
La edición de Panini incluye una galería de portadas alternativas, así como unas páginas sacadas de diversos tebeos que muestran cameos de Wyn o Aoki en otros títulos Marvel a modo de teaser tráilers.
En definitiva, podría haber dado mucho más de sí, pero la situación actual de la editorial no da mucho margen a este tipo de experimentos.


