Imagino que para una empresa como Marvel es impensable que la colección de “The Amazing Spider-Man” no llegue puntualmente cada mes a los puestos de venta (e incluso por partida doble en 30 días). Esta necesidad de que la rueda no pare de girar provoca que en más de una ocasión se tienda a la improvisación, a tirar de agenda para llamar a autores que aporten un granito de arena aunque no estén interesados. En definitiva, esto obliga a crear relleno.

Así podríamos definir “Beyond”, una macroaventura de casi dos docenas de números (entre capítulos de la serie regular y especiales) en los que han participado ocho guionistas, diecisiete dibujantes y todavía más entintadores y coloristas. Y yo me pregunto, ¿para qué? ¿Era necesario? Pues visto el resultado final salta a la vista que no.
Durante los meses anteriores, el equipo de escritores había ido desarrollando una trama en la que Peter Parker quedaba prácticamente impedido (algo bastante inverosímil). Para sustituirlo, la malvada corporación Beyond (porque a estas alturas ya nadie duda que son malvados) trajo de vuelta a la primera plana a Ben Reilly,de nuevo en el papel de héroe bajo la capucha del trepamuros. Vale, ok, nada que objetar. Yo soy de los que romantiza la Saga del Clon de los noventa.
El principal problema que he encontrado a “Beyond” es que nunca he tenido la sensación de que nos quisieran contar algo. Creo que todos los implicados se han limitado exclusivamente a cumplir con el expediente a modo de huida hacía delante sin frenos. Sí, pasan muchas cosas, hay muchos villanos clásicos y algunos números están muy bien. Pero todo sabe a refrito, a plato de arroz de hace tres días que has recalentado varias veces en el microondas. Que vale, es saciante, pero no se disfruta.

La traca final incluida en este volumen nos regala un cañero enfrentamiento con la nueva Reina Duende, cuyo mayor aliciente es contar con un Mark Bagley a los lápices que, por aquel entonces, estaba pensando más en su anunciada retirada que en irse por todo lo alto. El artista cumple pero no termina de convencer. El resto de números están dibujados por artistas de todo tipo y condición, destacando el dibujante patrio Fran Galán.
Ojo, que hay más cosas que pueden rescatarse, como el exquisito tratamiento que le da Jed MacKay a la Gata Negra o lo bien que entiende a Mary Jane. Sin duda, sus aportaciones son uno de los mayores alicientes de “Beyond”. Sin dejar de hablar de guionistas, me parece insultante que la genial Kelly Thompson haya firmado aquí uno de sus últimos trabajos para Marvel. Pero bueno, está disfrutando de un merecido éxito en DC gracias a “Absolute Wonder Woman” o “Birds of Prey”.
Volviendo al terreno menos positivo, hemos de destacar que da mucho por saco que el desenlace haya sido tan jodidamente tópico. Supongo que nadie dudó por un momento que la cosa terminaría en un combate entre Peter (que vuelve a la posición que le pertenece) y Ben (en modo pelusón porque él quiere ser el Spiderman oficial).

Ahora bien, este chicle estirado está hecho con el suficiente oficio para que nunca aburra. Todos los responsables saben tocar la tecla adecuada para que el cómic te atrape de manera cuasi hipnótica de la misma forma que lo puede hacer un vídeo de demoliciones de edificios en youtube o programas como “Embargos a lo bestia”.
Sea como fuere, “Beyond” ya ha terminado. En un par de meses llega la reedición en Marvel Premiere de la etapa de Zeb Wells, del que leí sus primeros doce números en grapa y no me disgustaron. Veremos.


