Es la hora de las tortas!!!

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Marvel Omnibus. Los Nuevos Vengadores de Brian Michael Bendis 1

Marvel Omnibus. Los Nuevos Vengadores de Brian Michael Bendis 1
Guion
Brian Michael Bendis.
Dibujo
David Finch, Steve McNiven, Sal Buscema, John Dell, Frank Cho, Rick Mays.
Tinta
Danny Miki, Mark Morales, Allen Martínez, Victor Olazaba, Mark Morales, Sal Buscema, Jason Martin.
Color
Frank D'Armata, Morry Hollowell, Laura Martin, Jason Keith, Rob Schwager.
Formato
Cartoné, 560 págs, color. 18x26 cm.
Precio
55€.
Editorial
Panini Cómics. 2022.
Edición original
The Avengers #500-503, Finale. The New Avengers #1-15 y Giant-Size Spider-Woman #1 (Marvel).

Cuando una va al cine a ver una peli de James Bond, puede hacerlo con dos tipos de actitud: la del que entiende el cine como arte y analiza tanto la propia cinematografía como la coherencia de un guión… o la del que va a pasar un rato y firma a ciegas el contrato de suspensión de incredulidad, y se limita a disfrutar de las situaciones espectaculares y las escenas de acción, sin pararse a analizar si ese salto en motocicleta desde lo alto de la torre Eiffel que acaba en otro salto en paracaídas sobre una barca a remos en el Sena tiene el más mínimo viso de credibilidad. Con las series de Bendis pasa algo parecido, y este Marvel Omnibus. Los Nuevos Vengadores de Brian Michael Bendis 1 es un clarísimo ejemplo de ello. Panini comienza a editar en formato omnibus la etapa del guionista más polarizante del mundo comiquero en los Vengadores, y que se simultanea con las ediciones en la línea Marvel Must-Have.


El contenido de este omnibus incluye lo editado en los tomos Vengadores Desunidos, Fuga, El vigía y Secretos y mentiras de la edición en Must-Have. ¿Qué nos cuenta este inicio de etapa? Podemos decir que todo este tomo de casi 600 páginas gira en torno de la desmantelación de los Vengadores después de la falla mental de la Bruja Escarlata, que acabaría en Dinastía de M. Poco después tiene lugar una situación que obligará a la creación de un nuevo grupo de héroes que puedan velar por la seguridad de la población. Aprovechando la situación, Bendis elegiría un grupo de superhéroes absolutamente inéditos en la formación y que seguía la premisa de contar con los personajes más populares para su alineación. Eso sí, aprovecharía la situación para introducir a dos de sus personajes fetiche, Luke Cage y Spiderwoman.

¿Y qué podemos decir de este inicio de etapa? Bueno, a esa pregunta contestaría con un «¿te contesto con el contrato de suspensión de incredulidad firmado o sin firmar?». Porque si no lo firmamos… estos cómics son un absoluto despropósito. Están repletos de situaciones forzadas, incoherentes con la manera de ser de personajes a los que llevamos leyendo durante décadas, y cómics que alternan con extrema torpeza escenas de acción con otras de diálogos interminables. Pero si firmamos ese contrato y pasamos por alto las «cosas de Bendis», hay que reconocer que se trata de una etapa repleta de acción, de cliffhangers, y más cercana a lo que estamos acostumbrados a ver en los últimos años en el cine, antes que lo que hemos estado leyendo las décadas anteriores.

De esta etapa habría que destacar la alineación del grupo. Tal vez lo más destacable sea la inclusión de Spiderman y Lobezno, probablemente los personajes más populares de Marvel en aquellos momentos. Se trata de un recurso fácil, pero efectivo. Y lo es porque son personajes muy polarizados que producen muy buenas dinámicas de grupo, y en todo momento suponen un contrapunto para alguno de los otros miembros del equipo. Spidey es el bromista que tiene un papel relevante para rebajar la tensión de momentos tensos, mientras que Lobezno es el que siempre sugiere acabar los conflictos por la vía rápida. Los otros miembros que aportan frescor al grupo son Luke Cage, de momento en estos números en un discreto segundo plano; Spiderwoman, con una subtrama que da mucho juego y que aporta ese punto de duda continua en el lector que, por manido que sea el recurso, funciona como un cohete; y el Vigía.


Lo del Vigía merece un comentario aparte, porque es otro de esos personajes que apenas habían tenido relevancia en el Universo Marvel, pero al que Bendis recupera haciendo un alarde de astucia otorgándole una posición muy importante y cubriendo el hueco megapoderoso dejado por un Thor ausente en estos momentos. La presentación e incorporación/recuperación del personaje es tramposa y estirada en su resolución… pero, una vez más, muy efectista. Bendis le dedica un arco argumental de cuatro números y juega con la inestabilidad mental del poderoso nuevo Vengador utilizando recursos de metacómic muy sorprendentes. Es el culmen del ejemplo sobre mala escritura frente a ideas muy potentes. Aquí utiliza ese metalenguaje de manera inteligente, pero luego alterna con otros números en los que prácticamente solo vemos a dos personajes hablando durante todo el número, y uno piensa que tal vez se podría haber contado lo mismo con un número menos.

El apartado gráfico de estos primeros quince números recae prácticamente en David Finch, quien se hace cargo del prólogo y los arcos 1 y 3, mientras que el segundo de ellos es obra de Steve McNiven. En el último arco hay un par de fill-ins dibujados por Frank Cho. Finch es lo más cercano a Jim Lee que tenemos en los últimos años: un dibujante con un potencial visual muy fuerte, pero que aprueba raspado (y siendo generoso) en cuanto a narrativa gráfica. McNiven tampoco está en la plenitud de lo que sería poco después con Civil War, pero creo que es evidente que ese abuso de diálogos no favorece en nada a su estilo.


En definitiva, Marvel Omnibus. Los Nuevos Vengadores de Brian Michael Bendis 1 hay que verlo como lo que es, una etapa que busca ser el equivalente a los Ultimates, que lo petaban muy fuerte cuando salieron estos cómics (y que hicieron que Millar no pudiese hacerse cargo de la colección). Una etapa que va de más a menos, con muchos defectos y que uno no puede leer como una etapa brillante en forma, pero que nos brinda una lectura innegablemente divertida, con giros de guión muy efectivos, acción a raudales (aunque a veces se intercalen con tediosos diálogos repetitivos) y un planteamiento diferente a todo lo que habíamos visto con anterioridad en una colección como esta. Además, tiene méritos innegables como la introducción del concepto de los Illuminati que, si bien no es que fuera la repanocha en cuanto a originalidad, tendría una relevancia fundamental en los siguientes años para la editorial, siendo el motor de etapas como la de los Vengadores de Hickman.

Lo mejor: Leído sin una visión excesivamente crítica, son cómics entretenidos y proporcionan una sesión de lectura ágil y divertida.

Lo peor: Leído con una visión excesivamente crítica, tiene muchos defectos de forma y algunos personajes están un poco «fuera de personaje».

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