Reconozco que soy un entusiasta seguidor de la colección Must-Have de Panini Cómics, sobre todo de su primera etapa más económica. Lo que no me termina tanto de cuadrar es que en ella haya material clásico, ya que el papel satinado no me parece la mejor opción para obras como “El hombre sin miedo”, “Arma X”, “La Saga de Fénix Oscura” o el que nos ocupa: “Punisher: Círculo de sangre”.

Curiosamente, es la segunda vez en pocos años que Panini reedita este cómic tras haber visto la luz hace poco más de un lustro en formato 100% Marvel HC. En aquella ocasión se incluyó también la continuación de “Círculo de sangre”: la novela gráfica “Regreso a la gran nada”. Sea como fuere, he aprovechado esta ocasión para renovar mi manido y desencolado ejemplar de la colección “Obras Maestras” de Forum. Yo te saludo viejo soldado, descansa en el Valhalla de los tebeos estropeados (o lo que es lo mismo, en una vieja caja debajo de mi cama en casa de mis padres).
El Castigador marca su círculo de sangre en solitario
Frank Castle debutó en el lejano 1974 por obra y gracia de Gerry Conway y Ross Andru, que lo incluyeron como secundario en “The Amazing Spider-Man”. La idea de un luchador urbano que hiciera justicia era muy popular entonces gracias a las adaptaciones cinematográficas de la novela “Death Wish” (conocida en España como “El justiciero de la ciudad”) protagonizada por Charles Bronson.

Poco a poco la popularidad del Castigador fue aumentando, hasta que llegamos a 1986. En ese momento el cine de acción de Hollywood estaba más de moda que nunca en pleno segundo mandato de Ronald Reagan. Era la época de los héroes de pocas palabras y mucho armamento. La testosterona marcó la edad dorada de ese tipo de películas, cuyos protagonistas tenían muchos puntos en común con Castle.
Sea como fuere, Steven Grant tuvo total libertad creativa para desarrollar “Círculo de sangre”. De un plumazo, zanjó cualquier trama anterior del Castigador (como una enajenación temporal que lo convirtió en un psicópata y que el guionista achacó a unas drogas). Con este lienzo en blanco, arrancó de manera magistral la miniserie, con un primer número que es puro pulp folletinesco.
“Círculo de sangre” comienza con Frank Castle encerrado en la trena. En clave thriller noir, a Grant le bastan un par de páginas para resumir la trayectoria del vigilante y mostrar cuáles son sus motivaciones. Como diría Marium Cobretti: “El crimen es una plaga y yo soy el remedio”. No hace falta más, es tan simple como brillante. La misión del Castigador es erradicar a asesinos, traficantes y violadores. Las segundas oportunidades no tienen cabida en su filosofía.

Otra de las claves del tebeo de Grant fue afrontar el guion como si de la mencionada novela de Brian Garfield se tratase. “Círculo de sangre” no cuenta con otros héroes invitados, no hay robots, aliens o armas láser. De hecho, salvo algunos elementos tecnológicos, podría haber sido adaptado perfectamente al cine sin mayor complicación técnica. Este marco realista es, sin lugar a dudas, el que mejor le sienta a Castle. Un ejemplo de ello es que el mejor tebeo jamás publicado del Castigador sea la laureada etapa de Garth Ennis, que prescindió de prácticamente cualquier tropo superheroico.
Como decíamos más arriba, tras un comienzo vibrante con momentos de verdadera tensión a la altura de cualquier drama carcelario, llega el comienzo de la trama. En líneas generales, “Círculo de sangre” cuenta cómo Castle es tentado por un grupo llamado el Trust para que sea su brazo ejecutor contra el mal. Por supuesto, nada será lo que parece. “Círculo de sangre” sirvió también para establecer los vínculos del Castigador con varios de sus villanos (también realistas), que pasarían a ser clásicos absolutos de su lore.

Siendo francos, hay que reconocer que la historia va de más a menos, finalizando de forma mucho más genérica. Por un lado se agradece que Grant no recurriera a fuegos de artificio para adornar innecesariamente la sobria historia de “Círculo de sangre”. Por otro, el desenlace es algo soso y carente de emoción. Aún así, el balance es notable.
Para ilustrar “Círculo de sangre” se apostó por Mike Zeck, que ya lo había petado pero bien en “Secret Wars”, otro proyecto estrella de la editorial. Hay algunas páginas que quitan el aliento. Por desgracia, también se va desinflando por culpa de los plazos de entrega, hasta el punto de que necesita un dibujante adicional para que finalice el quinto episodio. Esto no evitó que la miniserie fuera uno de los tebeos más vendidos de la editorial durante su publicación.
En definitiva “El Castigador: Círculo de sangre” es un tebeo que combina acción y género negro con eficacia. Una aventura en solitario de un personaje cuyo éxito estaba a punto de dispararse.

Lo cierto es que da un poco de vértigo echar la vista atrás para observar cómo la popularidad de un personaje tan moralmente polémico llegó al punto de contar con tres series regulares (más algunas miniseries como “Armory”, que en esencia era un catálogo de armas usadas por el personaje en los cómics) en la época, así como una película (la de Dolph Lundgren) o varios videojuegos. Un éxito que cuál Ragnarok nórdico colisiona cada pocos años para que luego el personaje vuelva a renacer.
La edición de Panini incluye los habituales extras de la línea Must-Have con artículos de todo tipo, portadas, cronologías…


