Pues nada, ya tenemos aquí la reedición en Marvel Must-Have de Asedio. Esta miniserie de cuatro números fue el gran crossover de La Casa... Marvel Must-Have: Asedio, de Brian Michael Bendis y Olivier Coipel

Pues nada, ya tenemos aquí la reedición en Marvel Must-Have de Asedio. Esta miniserie de cuatro números fue el gran crossover de La Casa de las Ideas de 2010 y, más allá de sus resultados creativos (que ahora detallaremos), fue importante porque supuso un cambio de rumbo y tono en buena parte de las colecciones publicadas por la editorial, al servir de cerrojazo para una etapa que comenzó seis años atrás.

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Corría el año 2004 cuando Brian Michael Bendis fue elegido (en realidad se presentó él de manera involuntaria por abrir su bocaza en un retiro de autores) para relanzar a los Héroes más poderosos de la Tierra. Para ello destruyó y desnaturalizó la esencia del grupo, hasta hacerlo irreconocible, con la hoy atrófica historia de Vengadores: Desunidos.

Asedio. El fin del camino

Una vez finalizado este mini evento llegó una sucesión de etapas, tramas y eventos formada por Secret War, Nuevos Vengadores, Dinastía de M, Civil War, Poderosos Vengadores, Invasión Secreta, Vengadores Oscuros y, por último, Asedio. Todas ellas fueron ejecutadas, con la excepción de la primera Guerra Civil superheroica, por el propio Bendis. Aunque distintas, contaban con el elemento común de ir poco a poco desprestigiando y criminalizando a los héroes.

La cúspide de esta cadena de catástrofes fue la elección de Norman Osborn, en un movimiento sospechosamente similar al llevado a cabo por DC una década antes (convirtiendo a Lex Luthor en presidente de los Estados Unidos), como líder de su propia Shield, ahora llamada Hammer. No contento con esto, también contó con sus propios Vengadores Oscuros en una suerte de evolución del concepto de Thunderbolts creado por Kurt Busiek y Mark Bagley en 1997.

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Así llegamos hasta Asedio, que, en esencia, nos ofrece el ataque de Hammer a una Asgard ubicada en Bronxton Oklahoma. Un ejemplo de que estamos ante una Marvel cohesionada como no se veía en décadas es que en este evento confluyen semillas sembradas por Strazcynski en Thor y sirven de caldo de cultivo para la laureada estancia de Jason Aaron en la cabecera del Dios del Trueno.

Ahora bien, este Osborn como miembro de la Cábala de Súpervillanos (no pudo ser miembro de la misma en Actos de Venganza porque estaba oficialmente “muerto”) acaba siendo un personaje totalmente desdibujado en esta miniserie, que se salva por el gran trabajo realizado por Olivier Coipel. El Norman Osborn que vemos aquí es un niño rico que va de listo, pero al que engañan fácilmente para que le coja una tirria descomunal, desproporcionada y un tanto absurda al pueblo de Asgard.

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Lejos de conformarse con esto, el catalizador usado por Bendis para justificar el ataque a Asgard es un triste trasunto del incidente usado por Mark Millar para imponer el acta de registro en Civil War. Una pena porque, como toda buena idea, la premisa tenía potencial para acabar siendo algo más que una colección de peleas a cada cual más brutal.

Dicho esto, me gustaría volver a incidir en un aspecto que ya resalté cuando hablé de Vengadores: Las Guerras Asgardianas, que no es otro que afirmar que Brian Michael Bendis no tiene ni pajolera idea sobre cómo tratar a personajes icónicos o especialmente poderosos. Hay un momento en Asedio (el más famoso, que no destriparé) en el que el Vigía es capaz de derrotar a cualquiera, pero luego sin embargo vemos como el arma secreta de Osborn es derrotado con relativa facilidad. Una fluctuación en sus poderes (de un millón de soles en explosión, no se os olvide, un millón, ni uno más y ni uno menos) que varía de una página a otra provocando un facepalm en toda regla.

Más allá de todo esto, Asedio es un crossover muy divertido con un desarrollo mucho más acertado que los mencionados Dinastía de M o Invasión Secreta, con fragmentos de la historia narrados como si de una transmisión en la sala de guerra del Pentágono se tratase para darle una mayor trascendencia (que sin duda llegamos a creernos).

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Encima está dibujado por un Olivier Coipel que realiza uno de los mejores trabajos de cuantos ha acometido en Marvel. Sus páginas llenas de destrucción son una verdadera gozada, además de que sabe llenar cada viñeta con decenas de personas en la línea del mítico George Pérez. La única pega es que en algunas ocasiones da la sensación de que sus personajes “flotan” en el aire. Y es que debe ser un verdadero dolor de cabeza cuadrarlos a todos en un espacio delimitado tan pequeño.

Sin embargo lo más importante de Asedio fue su consiguiente landscape una vez finalizó: La Edad Heroica de Marvel. Bendis permaneció en la silla de director de la franquicia vengadora, pero sumando una serie adicional con dibujos de un John Romita Jr. en horas bajas. Habría que ver cuánto había de la intención del escritor en retornar a una Marvel más luminosa y cuánto fue mandato editorial ante el estreno en el horizonte de la primera película de Los Vengadores.

Echadle un vistazo, seguro que os gusta y os entretiene bastante más que algunos de los últimos cruces publicados por la editorial. Si sois de los que estáis siguiendo la edición de Panini Cómics, sabed que este volumen debe leerse antes de Los Vengadores: Las Guerras Asgardianas, publicado un mes antes.

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TX

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

  • Manuel

    27 febrero 2022 #1 Author

    “el más famoso, que no destriparé” jajaja guiño guiño 😉 😉

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