En 1998, la llamada «Casa de las Ideas» estaba atravesando una profunda crisis creativa (no tan grande como la actual, por cierto). En un movimiento arriesgado, la cúpula directiva de la editorial decidió recuperar a Joe Quesada y a Jimmy Palmiotti, dos autores que en su momento triunfaron en Marvel y que decidieron fundar su propio chiringuito independiente llamado Event Comics. Ambos fueron los encargados de dirigir el sello Marvel Knights, en el cual ejercieron funciones creativas y de edición. El éxito fue inmediato, tanto que Quesada no tardó en ser nombrado editor en jefe y cuyo mandato nos dejó algunos de los mejores tebeos de este siglo XXI como el Spiderman de Straczynski o la Patrulla X de Grant Morrison.

Marvel Knights estuvo en funcionamiento durante más de una década. Desde entonces hay pequeños intentos esporádicos de recuperar el sello, ya sea a modo de aniversario u homenaje o con proyectos como «El mundo que vendrá», orquestado por Christopher Priest y el propio Joe Quesada. Una miniserie que recupera tramas de la laureada colección de Pantera Negra, escrita por el guionista anteriormente conocido como James Owsley.
En dicha miniserie, nuestro querido Frank Castle tiene un papel destacado en varios momentos. Tanto, que alguien debió pensar que ahí había una historia que contar. Pues dicho y hecho. De esta manera llegamos a esta limited de cuatro números en la que Jimmy Palmiotti (que nos dejó muy buen sabor de boca no hace mucho con otra historia del Castigador junto a Daredevil) y Dan Panosian ponen el foco nuevamente en el vigilante de la calavera.

La historia que nos ocupa nos hará viajar hasta Centroamérica. Allí, Castle pondrá en su punto de mira a un peligroso cartel que trafica con una nueva droga llamada «Zombi» (en castellano en el original). Dicha sustancia convierte en esclavos sin voluntad a quienes la toman. Sin embargo, el Castigador no estará solo. Por aquí también asomará la patita Everett K. Ross. Este agente federal, creado por Priest en su corta etapa en Ka-Zar, y que brilló con luz propia en la serie de título del monarca de Wakanda, tendrá un papel más que destacado, llegando incluso a eclipsar al supuesto protagonista del tomo. Y con esto llegamos al principal problema que me he topado en estas páginas.
Alguien en Marvel odia al Castigador
No se me ocurre ningún otro superhéroe importante de la editorial al que hayan hecho tantas jugarretas como a Punisher. En los años 90 el personaje murió de éxito. De tener tres series regulares y muchos especiales y novelas gráficas pasó a un único título (escrito por John Ostrander e inédito en España) en el que fue convertido en jefe de la mafia. Incluso pasó un tiempo con amnesia. Esto no fue lo peor. De hecho, en su debut en Marvel Knights lo vimos ser un ángel vengador al servicio del cielo en un par de olvidables miniseries. Menos mal que Garth Ennis acabó con ese disparate de un plumazo. La cosa no terminó ahí. En Reinado oscuro lo mataron para resucitarlo como un trasunto de Frankenstein, recientemente Jason Aaron lo convirtió en líder de la mano… en fin, un dislate. Menos mal que Benjamin Percy ha llegado para poner algo de orden, pese a que su primera miniserie comparte algún que otro error con el cómic que nos ocupa.

El principal motivo por el que este cómic me ha hecho torcer el morro es que el Castigador como tal casi no tiene presencia. Sí, sale Frank Castle, pero es «otra cosa». De hecho, hay algunos momentos que me han sacado por completo de la lectura al mostrar algunos comportamientos tan «fuera de personaje» que me han llegado a dar vergüenza ajena. Por fortuna, Palmiotti es un escritor con mucho oficio que suele garantizar amplias dosis de diversión y acción en sus historias. Por lo tanto, si somos capaces de mirar para otro lado, conseguiremos pasar un rato entretenido con este tomito.
En el apartado artístico nos encontramos con Dan Panosian. El dibujante estadounidense de origen armenio lleva ya unos cuantos años en estado de gracia. En los últimos tiempos he podido disfrutar de tebeos suyos como John Tiffany o Canary, realizados para editoriales independientes. Verle en Marvel (donde acometerá un proyecto de Lobezno próximamente) es toda una alegría. Su trazo ágil y dinámico, así como su gusto por plasmar una violencia sucia y estilizada se me antojan como elementos imprescindibles para llevar la parte gráfica de un cómic como este a buen puerto.

En resumidas cuentas, Marvel Knights. El mundo que vendrá: El Castigador es un cómic que gustará a todos aquellos que busquen una historia sencilla y efectiva sin esperar demasiado. Eso sí, los fans más acérrimos del bueno de Frank pueden sentirse algo decepcionados.


