Fiel a su cita anual, Panini ha publicado el tercer recopilatorio de Lobezno: Orígenes en su colección Marvel Héroes. Por delante tenemos cerca de quinientas páginas en las que el mutante de las garras de adamantium sigue poniendo su vida en orden tras recuperar al completo sus recuerdos durante los acontecimientos de Dinastía de M.
Lo primero que debería dejarse claro es que no había ninguna necesidad de mostrarnos su pasado, porque precisamente esto era uno de los grandes alicientes de Logan. Las lagunas en su historia, los pequeños retazos que de cuando en cuando se iban contando como Arma-X, Origen o su pertenencia al Team X de la inteligencia canadiense dieron lugar a grandes historias muy celebradas por los fans.

Ahora bien, como en el cómic de superhéroes nada, absolutamente nada, es perenne o inmutable, un buen día se decidió que la verdad debería ser revelada. De esta forma llegamos a esta segunda cabecera de Lobezno guiada por Daniel Way. Ahora sí, con un rumbo claramente definido con nombre propio: Daken.
El hijo de nuestro cascarrabias bajito y peludo preferido es el auténtico pilar sobre el que se sostiene esta cabecera. Daken, hijo de la discordia, el caos y el odio, guiado en la sombra por Rómulo, ese villano excusa que Way tuvo adoptar, pues fue creado por Jeph Loeb en la serie regular principal del garras. Un mutante que, como su padre, también tiene garras de hueso, pero además es capaz de controlar las emociones de los demás gracias al uso de las feromonas.

Buena parte del material de este tochal se centra en la idea de Lobezno buscando la manera de que su vástago no acabe siguiendo sus mismos pasos. Considera que todavía no es tarde para que abrace el camino de la redención. Una senda que parece que se le niega por culpa de la aparición de algunos personajes como Cyber o Mr. Siniestro. Con este mejunje de villanos (propios y heredados), Way demuestra que es un guionista efectivo, que sabe adaptarse a las dificultades que se le presentan dadas por culpa del ego de otros escritores (el mencionado Jeph Loeb) o las injerencias editoriales, como el crossover Pecado Original.
El megaevento de 2014 de Jason Aaron y Mike Deodato Jr. partió de la premisa de que casi todos los héroes eran unos completos bastardos por culpa de unos secretitos de su pasado. Dicho esto, el guionista toma como referencia los hechos que llevaron a que Lobezno ingresase en la Patrulla X para que, de forma parecida, Xavier ayude a Daken a encontrar una senda más luminosa.

Tanto los flashbacks de Mike Carey y el propio Deodato, como muchas de las cosas que se cuentan en la serie, encajan de manera “justita” en la continuidad oficial. Esto no quita para que el resultado sea un tebeo de superhéroes con tintes de thriller muy divertido, con mucho ritmo y algunos diálogos excelentes gracias al juego de paralelismos que establece Way. Y es que Daken representa el lado más oscuro de Lobezno, mostrando todo lo que podría haber ido mal si no llega a ser por el profesor Xavier. Ahora, trata de ser ese faro de luz con el que pueda tener una oportunidad de abrazar su humanidad. Claro que, habrá que tener en cuenta cuales son los planes del hijo, que su carácter y actitud tampoco son especialmente receptivas al cambio.
De todas formas, como no solo de dramas paterno filiales vive el hombre (que esto no es una película de Spielberg), el tercer volumen del Lobezno de Daniel Way incluye un puñado de aventuras más ligeras. La más ruidosa es la larguísima escaramuza entre el canandiense y Masacre (que ya vimos publicada en el segundo volumen del mercenario bocazas), llena de escenas a cada cual más burra. Se acaba haciendo un poco tediosa por culpa de su extensión, pero es cafre y macarra como ella sola.

También habría que destacar un arco ambientado en la Segunda Guerra Mundial con Lobezno, el Capitán América, Bucky y la Viuda Negra (todo un homenaje al mítico “Cruce de caminos” de Chris Claremont y Jim Lee) que es una gozada pese al empeño de guionista y editorial de hacer que el mutante haya estado relacionado con casi cualquier superhéroe veterano de la Casa de las Ideas. Por último, una pequeña historia en dos partes, dibujada por Tommy Lee Edwards, muy influenciada por la teleserie Sons of anarchy, que deja con ganas de más.
La parte artística viene firmada en su mayor parte por el recordado Steve Dillon con su trazo limpio, claro y elegante. No será especialmente espectacular, pero es un narrador consumado que no tiene una sola página mala.
En definitiva, si pasamos por alto lo rebuscada que resulta muchas veces, Lobezno: Orígenes es una colección notable que se lee con interés gracias a su dosificación acertada de acción desenfrenada y misterios.
La edición de Panini incluye un largo texto de introducción de Pedro Monje y una copiosa galería de portadas alternativas al final del tomo.


