Ya casi lo tenemos. Un tomo más y se habrá recopilado por fin todo el Hulk de Peter David, cosa que no ocurría desde los tiempos del coleccionable hace ya dos décadas. Y vamos a empezar descubriendo las cartas desde el principio: Marvel Héroes. El Increíble Hulk de Peter David 6 es sin ninguna duda el peor de los 7 tomos que compondrán la colección. Abarca las etapas con Liam Sharp, Angel Medina y un primer vistazo de Deodato a los lápices y ya sabemos que pese a que el bueno de PAD siempre llevaba la voz cantante, con cada artista variaba el tono y el rumbo.
Sin embargo, más allá de los dibujantes, que también tendrán su parte de responsabilidad, los números de Hulk de 1995 y 1996, que aquí se compilan, sufren de muchos y variados perjuicios ajenos a lo puramente creativo y hasta tal vez en este contexto es donde está lo más interesante de El Increíble Hulk de Peter David 6, ya que explica muchas cosas.
La verdad es que el escenario que rodea estos tebeos daría casi para un libro y no para el puñado de párrafos que vais a estar dispuestos a leer en una reseña de esta vuestra web, pero trataré de resumir. A mediados de los noventa, la política expansionista y especulativa que había alimentado principalmente la Marvel de Ron Perelman iba a desembocar en que el ms de diciembre del 96 se declarasen en bancarrota.
Incluso más allá del estallido de la burbuja de los gimmicks, las portadas alternativas y la proliferación de títulos — superando el centenar mensual en ciertos momentos—, una serie de movimientos empresariales dudosos — que compraba empresas tan alegremente como vosotros compráis tebeos — llevaron a Marvel a una situación complicada. ¿Y qué tienen que ver los tejemanejes de los de arriba con estos tebeos de Hulk? A finales de 1994, la cosa ya pintaba mal y desde arriba se les ocurre la genialidad de destituir a Tom DeFalco como editor jefe y con aquello de la Marvelution, poner 5 editores jefe para 5 áreas separadas de Marvel. La cosa es que Bobbie Chase, editora del Hulk de Peter David desde siempre, era ahora editora jefa de aquello llamado Marvel Edge, un revoltijo con lo que sobraba de otras líneas y que integraba a Hulk con otros héroes más edgy y oscuros como Daredevil, Punisher o Ghost Rider. Esto ocasiona que, por un lado, Chase tenía ahora mucho menos tiempo para dedicar a la serie de Hulk, y, por otro, que los inevitables cruces terminarán por afectar a la trama y el tono de la serie. Por no decir, además, que el caos resultante y la situación económica crítica también se terminaría por dejar notar.
Por otro lado, y aunque se acabaría resolviendo en 1998 con el divorcio, es en 1996 cuando Peter David se separa de Myra Kasman, su primera mujer, con lo que podemos deducir que los años previos, que son justo los de los tebeos que tenemos en El Increíble Hulk de Peter David 6 fueron difíciles a nivel personal para el guionista.
Seis párrafos y todavía ni he dicho de qué va el tebeo. Disculpadme, pero es que todo esto explica lo que nos vamos encontrar. Para cerrar este apartado de contexto , hacia el final del tomo tiene lugar Onslaught, el evento que procedía de las series mutantes y se había orquestado desde arriba para dar lugar a Heroes Reborn. El caso de Hulk en este movimiento sería completamente único y hasta cierto punto, PAD sabrá aprovecharlo, pero aunque se deja sentir aquí, cristalizará en el siguiente tomo, así que ya habrá tiempo de desarrollarlo.
Así — decíamos — El Increíble Hulk de Peter David 6 recoge la etapa de PAD con Liam Sharp, la subsiguiente con Angel Medina y un primer bocado de Deodato. ¿Y qué demonios son entonces todos esos nombres en la caja de créditos? Pues me temo que hay que contextualizar un poco más antes de meternos en estas etapas.
Este tomo incluye Savage Hulk, un one-shot publicado a caballo entre 1995 y 1996 que, bajo el marco común de un juicio por demanda colectiva de damnificados por el coloso esmeralda, acogerá una antología con un quién es quién de estrellas, así como algunos de los primeros trabajos en Marvel de figuras como Humberto Ramos o Pasqual Ferry. La historia marco corre a cargo de David y Mike McKone en los tribunales, mientras que el resto de historias nos lleva a través de los testimonios de testigos a diferentes momentos de la historia de Hulk.
Ahora sí, llega Liam Sharp, este autor británico con fuertes influencias de Simon Bisley, que llegaba a Hulk tras despuntar en Death ‘s Head II en la etapa noventera de Marvel UK. Lo habíamos tenido al final del tomo quinto, pero más cerrando la etapa anterior del Panteón que en algo más identificable como propio. En los primeros números de El Increíble Hulk de Peter David 6 damos un salto de seis meses en el tiempo para encontrarnos con Bob y Betty Danner, que tratan de pasar de incógnito en el pueblo de Sunville, Florida, con no poca coña al respecto.
Más allá de las evidentes, premeditadas e hiperbólicas desproporciones, llama la atención la colección de poses que no parecen venir a cuento y las diagramaciones a lo McFarlane, que tan de moda estaban. Sin embargo, más allá del primer vistazo, termina por resultar mucho menos intrusivo de lo que podría parecer y es como si desarrollara un lenguaje propio que tenemos que aprender al leerle, pero insospechadamente, resulta un proceso de adaptación es increíblemente rápido y además de paso nos deja algunas estampas de lo más espectacular, por gratuitas que puedan resultar en ocasiones.
Además, PAD aún está en esta etapa sembradísimo, ácido, rápido, emotivo… con algunos de los chistes más memorables de su andadura, con pericia para cocinar misterios y tocando muchos de esos temas sociales que siempre lo han caracterizado. En estos números se habla del aborto, las desigualdades sociales o el suicidio con esa sesibilidad y capacidad para el drama que caracterizaban al guuionista de Fort Meade — la verdad es que aún me cuesta hablar de PAD en pasado—. David en esta etapa quiere alejarse un poco tanto de su historia anterior como de lo que tenemos interiorizado como «lo de siempre» en Hulk e incluso se permite un cierto guiño-reflexión sobre esto en su historia con la Abominación.
Pero ya empiezan las intromisiones editoriales y el cruce Over The Edge. Afortunadamente, PAD siempre tuvo cintura para manejar estos desmanes y el número del funeral de Nick Furia es tan gracioso como emotivo. Sin embargo, ya aquí comienza también un baile de dibujantes que no le sienta especialmente bien.
Y entonces llega Angel Medina, un dibujante neoyorquino curtido en independientes donde destaca su trabajo en Dreadstar —precisamente con PAD— y que llevaba un tiempo en Marvel en series como Warlock and the Infinity Watch o la muy olvidable Blackwulf. Esta y la siguiente etapa con Deodato serán el punto más bajo de la larga etapa que Panini está reuniendo en estos tomos.
Ya no es solo que el guion baje la calidad, es que el dibujo no acompaña. Aún así, no están estas historias exentas de aciertos y curiosidades. Al fin y al cabo tenemos aquí la saga Fantasmas del futuro, que hace confluir Fantasmas del pasado, la historia que culminaba en Incredible Hulk #400, con Futuro Imperfecto y no es del todo ajena a esa gracia de PAD para hilar y resolver tramas. Con la excusa de la metralla recibida en el cerebro en un explosión con la forma de Banner, la sombra del Maestro que pululaba desde el final de Futuro Imperfecto deja de ser una sombra — aunque con algo de trampa— y vuelve a poner a Hulk con todo el mundo en contra. Incluso habrá sitio para un clásico como es Thor vs. Hulk, en aquellos tiempos en que el dios del trueno parecía una versión con esteroides de Sebastian Bach —el de Skid Row, no el otro —. Tiene, con todo, esta etapa pequeñas genialidades como los nuevos Hombres Cabeza o el libro de Betty y no es tanto una caída en picado sino más bien una degeneración progresiva que toca fondo con Onslaught.
Además, las desproporciones de Medina no se integran en la lectura como hacían las de Sharp e incluso para ser un recurso autoconsciente se sale de registro. Estamos encima ante un Medina que, aunque nunca haya destacado como narrador, está aquí contaminado en exceso por las tendencias noventeras y resulta farragoso y arrítmico. Para colmo, en más de un número son patentes las prisas, con sus evidentes consecuencias en el acabado. Todo esto contribuye al final también a tumbar un guión de PAD algo menos inspirado que de costumbre.
Llegaremos así a un Hulk salvaje desprovisto de la mente de Banner con el final de Onslaught y la llegada de Mike Deodato Jr., pero el grueso de esta etapa estará en el siguiente y último tomo, con lo que le dedicaremos su espacio llegado el momento. Ya ha habido bastante Marvel Héroes. El Increíble Hulk de Peter David 6 por hoy.





