Tremendo papelón el que le toca a aquellos autores que retoman una serie de superhéroes después de una etapa que asciende al Olimpo de lo memorable. Y es que después de un Thor de Simonson o Jason Aaron, el Hulk de Ewing, los 4F de Byrne… cualquier cosa que se haga va a sufrir las inevitables comparaciones y lo lógico es que, por buena que sea, va a ser recordada como una etapa de transición y suele arrastrar una infravaloración que, no en todos los casos, acaba siendo justa. En cierto modo se puede decir que el material que encontramos en Marvel Héroes. Daredevil de Denny O’Neil 1 podría entrar igualmente en este supuesto. Seguir una etapa definitoria como fue la primera de Frank Miller al frente de la cabecera del superhéroe ciego era algo muy complicado, puesto que se puede decir que cambió el rumbo de lo que había sido la serie hasta ese momento (y lo que quedaría por venir en la vuelta del autor a la serie poco después). De hecho son unos números que no cuentan con demasiadas ediciones: en la serie de grapa acabó provocando que se editara como complemento de otras, y tan solo estaba reunida previamente en el coleccionable de Planeta de 2003. Ahora Panini recupera esta etapa en su cabecera Marvel Héroes y, siendo innegable que no está a la altura de su antecesora, tiene sus cosas rescatables y no creo que sea tan mala como algunos dicen.

En primer lugar, el 90% de los números están escritos por Denny O’Neil, un autor con tablas suficientes para garantizar un nivel mínimo de calidad. Por otro, sirven para que seamos testigos del debut como dibujante del coloso David Mazzucchelli, permitiéndonos ser testigos de su crecimiento como dibujante, con algunos números realmente espectaculares a nivel gráfico. También nos brinda el debut de algunos personajes que, siendo realistas, apenas han acabado teniendo recorrido en el Universo Marvel, probablemente por su similitud con otros. Es el caso de Ballesta, un homenaje a uno de los personajes que más relevancia a dado a O’Neil como guionista, Green Arrow, con un diseño muy similar al de Mike Grell en su serie de los ochenta. Curiosamente, el diseño de Grell es posterior a estos números, así que en caso de haber copiado alguien a alguien sería Grell a Luke McDonnell. El otro gran personaje de estos números es Micah Synn, el líder de la tribu Kinjorge del africano Monte Suruba, con gran peso en esta etapa y cuya similitud con Kraven el Cazador sin duda dificultó que pudiera acabar prosperando años después.
Fue un momento duro para la colección, hasta el punto de que Matt Murdock fue ignorado en el gran evento de la época, Secret Wars, pero creo que son números que tienen cosas destacables y no dejan de ser bastante entretenidos, con una trama planificada con inteligencia. Ignoro si se esperaba que Synn acabase teniendo la relevancia que tuvo finalmente o fue una mera casualidad, porque su primera aparición es casi episódica, pero volvería a los pocos meses y se empieza a hilar una historia mucho más ramificada, obligando incluso a formar alianzas imposibles para hacer frente a alguien que está acaparando el control de la ciudad.

Pero no todos los números están escritos por O’Neil, sino que hay un par de ellos al principio escritos por Alan Brennett y Larry Hama, antes de comenzar la saga que acabará llevando a Daredevil a cruzarse con Lobezno y vivir una interesante aventura en Japón. Allí conocerá a Yuriko Oyama antes de convertirse en Lady Dama Mortal. Destaco también unos números a mitad de etapa escritos por Harlan Ellison. El que fuera escritor de cientos de relatos de ciencia ficción, algunos de los capítulos más épicos de Star Trek y al que se le atribuye la historia de Terminator se encarga de un par de historias, una de las cuales me parece de lo mejor de todo el tomo, un número que además es de los primeros de Mazzucchelli en el que Daredevil es atraído a una casa repleta de trampas, con un ritmazo absolutamente trepidante. A pesar de ser de los primeros números del dibujante, el repertorio de recursos y la capacidad de imprimir ese dinamismo que comento se le nota que son dotes innatas. De esas historias que se quedan en el recuerdo, una gran lectura.
Otro personaje que tiene mucha relevancia en este tomo es la Viuda Negra, demostrando la buena química que existe entre dos personajes tan urbanos con unos poderes más limitados, y contribuyendo además a esa tensión sexual entre ambos que sirve para salpimentar unas historias que ya tenían bastante cruces de relaciones amorosas entre el abogado y varios personajes secundarios como Glorianna O’Breen, que debutaría en estos números y que acabaría muriendo durante los números escritos por Alan Smithee diez años después. O’Neil homenajea de algún modo los comienzos de la serie, cuando las tramas amorosas acaparaban tanta atención.
El tomo se completa con un buen número de extras, bastante interesantes: desde entrevistas a Denny O’Neil o Klaus Janson, artículos, portadas, anuncios para revistas y cómics de la época, y dos historias extraídas de la revista Marvel Fanfare. Un tomo muy completo con extras que ayudan a conocer mejor cómo vivieron en su día la colección sus propios creadores, en primera persona. El tomo también cuenta con una introducción a cargo de Pedro Monje.

En definitiva, Marvel Héroes. Daredevil de Denny O’Neil 1 sirve para redescubrir una etapa que tuvo la pesada losa sobre sí del etapón que había hecho previamente Frank Miller. En todo caso se tratan de números muy divertidos, historias hijas de su época que, en mi opinión, y sin tampoco decir que haya que ponerlas en un pedestal, pero creo que son bastante rescatables, se leen con mucha facilidad. Si además nos sirve para vivir en primera fila la espectacular evolución de David Mazzucchelli como dibujante y que alcanzaría su culmen dos años después con Born Again. Si te gusta Daredevil, se trata de una etapa que la vas a disfrutar como una lectura ágil y divertida.
Lo mejor: Los números de Harlan Ellison. La historia de Daredevil en Japón. Las alianzas que se forman.
Lo peor: El tufillo a pastiche que tienen Ballesta o Micah Synn. El bigote de Foggy.


