Los 90 en tu cara. A ver, puntualicemos antes de comenzar esta reseña porque creo que esta etapa tiene dos maneras de entenderse: la de aquellos que la leyeron en su día y la que nunca antes la habían leído. Yo me encuentro en el segundo grupo. Sí, había leído algún número en su día pero su publicación coincidió con mi pequeño hiato apartado del mundo del cómic (tal vez el destino me intentaba proteger) y la he leído de manera continuada por primera vez gracias a esta edición de Panini de Marvel Gold. X-Force 1. Y claro, mientras lo leía, lo comentaba con mis compañeros de web y con otros amigos del mundillo… y no era capaz de comprender ese entusiasmo y cariño que guardan con estos números. Sin intención de molestar u ofender a nadie, me han parecido un despropósito absoluto, fallido a todos los niveles: historia, dibujo, guion, coherencia, salud mental… Bromas aparte, esta etapa debería ser estudiada en profundidad por la polaridad en cuanto a las reacciones que genera.

Comprendo que la serie de Los Nuevos Mutantes atravesaba un mal momento y que la llegada de Liefeld fue un revulsivo interesante, de hecho lo comenté en la reseña del tomo correspondiente. Pero claro, en aquellos números, era un mero dibujante a las órdenes de Louise Simonson, y de algún modo estaba contenido. El problema viene cuando la guionista se siente cada vez más alejada de la línea a la que Bob Harras dirigía la serie, con la inclusión de ese diseño de Liefeld, Cable, que distaba mucho del tono que ella quería. La salida de Simonson sirvió para que el editor le diese más peso a un dibujante que en aquel momento estaba decidido a abandonar la serie y que vio la oportunidad perfecta para crear la suya propia y aprovechar la transición de estos Nuevos Mutantes hasta X-Force. Allí tendría libertad absoluta para escribir y dibujar, aunque decidió repetir la fórmula de ese Marvel Comics Presents Lobezno en el que su amigo Fabian Nicieza ponía los diálogos a sus historias.
Y, en mi opinión, ahí comienza el problema. El Liefeld de aquella época era un flipado… bueno, qué demonios, ¡y el de ahora! Pero es un autor sin formación alguna, con miles de defectos al que encima le estaban lloviendo halagos y las ventas reforzaban lo que hacía. Es una historia conocida y muy habitual en nuestra sociedad: persona sin formación que es elevada por el respaldo social y se cree que merece su éxito. ¿Se os ocurre algún otro ejemplo en cualquier faceta de entre la «gente popular» de hoy día? Ojo, pienso que lo de Rob tiene mucho mérito y ya digo que su debut en la antesala de esta colección creo que le sentó bastante bien. Pero esto… es muy duro.

Voy a intentar ser objetivo, y que conste que no pretendo convencer a nadie, me alucináis todos aquellos que recordáis con tanto cariño estos números, pero soy incapaz de comprender por qué, a pesar de que me lo han intentado explicar con frases como «era un flipado y se regodeaba en ello», «esa desvergüenza absoluta es maravillosa» o «es que veníamos de una etapa muy mala». De verdad, a mí no me ha bastado con esto, y por eso decía al principio que probablemente esa percepción de vivirlo en su momento dista mucho de leerla con la perspectiva histórica… pero a la distancia de 30 años vista. Yo mismo soy consciente de que releer a Claremont en La Patrulla-X con ese abuso de texto y algunas tramas tan ingenuas se vivirá muy distinto para un lector de hoy que para mí que guardo ese recuerdo, pero es que esa Patrulla estaba en su mayoría bien dibujada y las historias tenían una dirección.
Lo que me he encontrado con estos números son un carrusel de personajes molones presentados uno tras otro y la conformación de muchos grupos supuestamente enfrentados entre sí y que se postulan como los enemigos del grupo capitaneado por Cable. Por un lado Dyscordia y el Frente Mutante de Liberación, el Arma X Kane, la Hermandad de Mutantes Diabólicos, los Morlocks, Masacre (que comienza como enemigo), el agente de SHIELD G.W. Bridge, Black Tom y Juggernaut, Mancha Solar y Gideón… ¿Tienen algún sentido o dirección estos enfrentamientos? Nah, es solo pelear con uno y después con otro, siempre asegurándonos de usar esas poses super molonas, aunque desafíen a cualquier ley de la corrección formal: dientes supernumerarios, poses imposibles anatómicamente, personajes que flotan en el aire, cambios de proporciones de una página a otra… No sabéis el alivio que resulta ver aparecer a Mike Mignola dibujando un número o el debut de Greg Capullo. Porque cuando Liefeld acaba dejando el dibujo y entran Mark Pacella con Dan Panosian… la cosa no es que mejore precisamente.

¿Y qué decir de ese cruce, aprovechando la amistad con McFarlane, entre X-Force y Spiderman? Dos números dibujados enteramente en orientación horizontal. ¿Con qué motivo? Porque mola, y punto, eso justificaba cualquier cosa. Son decisiones tomadas sin ningún tipo de justificación, alentado por la popularidad y el éxito. Era un «voy a inventar algo ahora para seguir sorprendiendo», y eso a día de hoy para un lector de nuevas resulta agotador. Tan solo me ha interesado ese intento de tramas de diversas líneas temporales o el misterio de la identidad de Dyscordia, como únicas tramas con algo de linealidad o intento de aportar un mínimo de historia a las peleas y presentación de personajes cortados con el mismo patrón porque, aunque a día de hoy tengamos un concepto diferente de ellos, si uno mira objetivamente estos números, Masacre, Dominó, Estrella Rota, Ave de Trueno, Cable, G.W. Bridge… son prácticamente el mismo personaje, con las mismas habilidades a excepción del arma usada. El desarrollo de los poderes de cada uno vendría mucho después pero en su presentación no se hacía apenas alusión a las habilidades que hoy sí conocemos de cada uno.
En definitiva, no pretendo con esta reseña regalar ningún carnet de aficionado a nadie. Si en su día disfrutásteis con el material contenido en este Marvel Gold. X-Force 1 me alegro sinceramente por vosotros y ojalá hubiera podido sacar algo positivo de este tomo. Pero no puedo negar que se me ha hecho muy muy cuesta arriba la lectura, y me ha parecido un absoluto despropósito en todas y cada una de sus facetas. Si le pongo un 5 pelado en mi calificación es precisamente por su capacidad para haber marcado a toda una generación y por la creación de muchos personajes que hoy son historia del Universo Marvel, pero si tuviera que ceñirme a su calidad artística a todos los niveles, la habría suspendido despiadadaente sin ningún género de duda. Ojalá pudiera haber disfrutado como habéis hecho muchos de vosotros, os envidio.
Lo mejor: La creación de personajes como Masacre, Cable, Dominó, Estrella Rota…
Lo peor: No me queda espacio para resumirlo. XD


