Casi dos años después del primer tomo, Panini publica por fin Marvel Gold Marvel Team-Up 2: Fantasmagoría , el segundo Omnigold dedicado a la... Marvel Gold Marvel Team-Up 2: Fantasmagoría

Casi dos años después del primer tomo, Panini publica por fin Marvel Gold Marvel Team-Up 2: Fantasmagoría , el segundo Omnigold dedicado a la serie que había seguido la fórmula de incluir a Spiderman junto a un héroe invitado. La popularidad del arácnido propició que la editorial comenzara a apostar por el formato Giant-Size y lanzó así una tercera cabecera, un nuevo título trimestral protagonizado por el amistoso vecino. Pero, oh, sorpresa, corrían aquellos tiempos en que los editores pensaban que podían quemar a un personaje si saturaban el mercado con títulos protagonizados por el héroe popular en cuestión, y por tanto, los meses que salía a la venta el susodicho Giant-Size Spider-Man , en Marvel Team-Up  dejaban de titular a la Antorcha Humana, que pasaba a ser el que compartía cabecera con un héroe invitado.

La decisión parecía bastante razonable, puesto que se apostaba por dar popularidad a otro de los personajes de Marvel y se intentaba evitar cansar al lector y estropear un personaje que funcionaba. Sea como sea, les funcionó, y la Antorcha pasó a ganar popularidad y las ventas se mantenían en todas las colecciones. Coincidía una época, además, en la que el desafío de Stan Lee hacia la Comic Code Authority con su famoso arco argumental de Spiderman  con el mundo de las drogas había provocado que dicha autoridad empezara a revisar sus límites en cuanto a lo que se consideraba aceptable o no.


Una de las principales consecuencias fue que la aparición de monstruos en el cómic dejaba de estar mal visto por dicha organización y eso provocó que comenzaran a dejarse ver en muchas de las colecciones y Marvel Team-Up  fue una de las series que más aprovechó que se levantara el veto, y comenzó a incluir a muchos de los personajes que se habían comenzado a ver por la editorial. En este tomo vemos el primer Giant-Size Spider-Man  en el que nuestro héroe comparte cabecera con nada menos que Drácula, otro con el Hombre-Cosa, pero es que además vamos a ver un mini-arco argumental en el que Spidey compartirá cabecera con el monstruo de Frankenstein y el Hombre Lobo.

En esta colección se han decidido incluir, como habréis deducido de mi anterior párrafo la cabecera Giant-Size Spider-Man , con bastante acierto porque mantiene el mismo formato, solo que un poco aumentado en extensión, y porque incluso en los primeros números se incluían historias que unía ambas cabeceras, como es el caso de la historia de Drácula, para la que Spiderman pide ayuda a la Antorcha y cada serie cuenta lo que sucede con cada uno de los personajes a partir de ahí.

Como comentaba en la reseña del primer tomo de esta serie, Marvel Team-Up  fue una serie que comenzó como historias muy bobas e inocentes, que solo buscaban que el lector pudiera disfrutar de historias autonconclusivas alejadas del culebrón en el que se había convertido la serie principal de Spidey. En estos números los guiones comienzan a ser algo más elaborados, aunque siguen repletos de agujeros como que el sentido arácnido deje de funcionar en la presencia de Drácula, que el motivo de que el doctor que busca Spiderman vaya en barco es su miedo a volar pero luego no tiene problema en irse con el héroe en un jet, o que en otro número Spiderman decida cubrirse de tela de araña para evitar quemarse en un ataque de llamarada… Como siempre digo, hay que ver estas historias con perspectiva, y disfrutarlas sin demasiada mentalidad crítica.


Es lo mismo que las excusas para enfrentar a los dos héroes protagonistas, que siempre son malos entendidos muy bobos. Eso cambia cuando Gerry Conway se hace cargo de los guiones, y ya decide directamente hacerlos colaborar en lugar de enfrentarlos como hacía Wein en sus números. Otro de las innovaciones que aportó Conway fue que la serie pasó de estar formada por números autoconclusivos a empezar a frecuentar arcos argumentales. Se trataba de arcos argumentales en los que en cada número teníamos a un superhéroe invitado, pero con una trama más desarrollada. Así tenemos en este un arco de tres números en el que Spiderman hará frente al líder religioso Jeremiah y tendrá que contar con la ayuda de Nighthawk, Valkiria e incluso el último número tiene en su cabecera nuevamente a la Antorcha con el Dr. Extraño de invitado, aunque sigue la misma trama y cuenta con los invitados de los números anteriores.

Los equipos creativos también comienzan a ser algo más estables en esta época con Jim Mooney y Sal Buscema haciendo tandas de números consecutivos, contando también con entintadores más o menos fijos, como Vince Colletta (sic) o Mike Esposito. Los Giant-Size  sí contaban con un equipo más o menos fijo en sus primeros números (Ross Andru a los lápices y Mike Esposito a las tintas).

Como siempre, una de las cosas más atractivas de estas ediciones es lo rica en artículos de complemento que incluye, desde los exhaustivos y rigurosos artículos de Raimon Fonseca, a las propias palabras de protagonistas como Roy Thomas o Ralph Macchio. Es muy enriquecedor leer cómo vivió Thomas aquella época y cómo cuenta los problemas de derechos que tuvieron con Fu-Manchú en la serie de Shang-Chi y los posteriores quebraderos de cabeza que trajo el capricho de incluirlo en Marvel. Además, se incluyen los calendarios que Marvel comenzó a editar con guiños a los lectores y al propio Bullpen de la editorial.


En definitiva, Marvel Gold Marvel Team-Up 2: Fantasmagoría  es un tomo con mucho más interés histórico que artístico. Son historias sencillas y que no pretendían marcar época, sino construir un contenedor de historias cortas repletas de acción y que pusiera a prueba la dinámica entre héroes diferentes de la editorial, mucho antes de que existieran los crossovers y los grandes eventos editoriales. Como tal, es una serie que se deja leer a pequeñas dosis (no es recomendable darse un atracón de lectura continuada con esta serie) y que tiene la curiosidad de ver cómo combinaban personajes diferentes y cómo se ponía a prueba la aparición de otros nuevos (generalmente villanos) que, aunque no tuvieran un recorrido mucho más allá de estos números, al menos se agradece la intención de no tirar de los ya conocidos.

Lo mejor: El aire fresco que aportó Conway a la serie. Los arcos argumentales. Serie que representa a la perfección el concepto de lectura para pasar el rato.

Lo peor: Vince Colletta y su estilo a manchurrones y bastante irregular. Intentar leer esta serie de un tirón, craso error.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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