Hay tebeos que te marcan una época. En mi caso, reconozco que La Patrulla-X  fue una de las colecciones que me acompañaron durante mi... Marvel Gold La Imposible Patrulla-X 7: La masacre mutante

Hay tebeos que te marcan una época. En mi caso, reconozco que La Patrulla-X  fue una de las colecciones que me acompañaron durante mi adolescencia, son historias que tengo grabadas a fuego. Abrir este Marvel Gold La Imposible Patrulla-X 7: La masacre mutante  que nos trae Panini y ver algunas viñetas es como volver al sitio donde has veraneado toda tu infancia y que no habías visitado desde hacía mucho tiempo. Con la perspectiva del tiempo y la experiencia, le ves las costuras, captas mucho mejor las inercias de sus autores, y le aprecias fallos que cuando era un chaval no le veía… pero el viaje sigue siendo igual de satisfactorio, si no más, por el aluvión de nostalgia que acompaña la lectura.


Y es que este tomo se mete de lleno en una etapa con muchos cambios, en la que Claremont remodeló la alineación y se sacó de la manga un crossover mutante que tenía repercusiones reales sobre sus personajes y sobre la alineación del equipo mutante. Saca del grupo a Coloso, Rondador y Gata Sombra, pero mete en su lugar a Dazzler, Kaos, Mariposa Mental y Longshot. La colección se encontraba en un momento dulce editorialmente hablando, y eso se nota en la cantidad de cruces con otras series, como los que se incluyen en este tomo con los 4 Fantásticos o los Vengadores.

Nos echamos ahora las manos a la cabeza cuando vemos esas ediciones en las que un tomo con seis números americanos contienen de cuatro a ocho dibujantes. Echad un vistazo a los créditos de este tomo… ¡once dibujantes diferentes! Claro, la diferencia radica en qué dibujantes son: Romita Jr. en uno de sus mejores momentos, Arthur Adams brillando y dejando bocas abiertas, Alan Davis o Barry Windsor-Smith que poca presentación necesitan… incluso un Brett Blevins que a pesar de su estilo algo extraño con esos rostros alargados y poco proporcionados tiene una potencia visual pasmosa. Y no me olvido de Leonardi, Guice, o un Marc Silvestri que llegó a la serie y se hizo dueño y señor de ella. Sin duda, el aspecto gráfico de esta etapa concentra una de las mayores cargas de talento que se puedan ver en un solo tomo.


En este tomo vemos varios momentos muy relevantes en la historia de la serie: vemos el cruce de anuales con Los Nuevos Mutantes , con la presentación del Mojoverso y la introducción de Longshot al equipo; vemos el crossover con el cuarteto fantástico, como lo llama el propio Reed Richards, en un intento de curar a Kitty Pryde y con un secreto misterioso que atormenta al líder de la primera familia; vemos el encuentro con los Vengadores, con Magneto llevado nuevamente a juicio (recordemos que ese fue el motor del número 200 de la serie) y los Supersoldados soviéticos metiendo cizaña y pidiendo el suyo propio; pero si hay unos números fundamentales en este tomo son los relacionados con La masacre mutante .

Claremont se había dado cuenta de que el concepto de los Morlocks estaba bien… pero se había acabado yendo un poco de las manos. Resulta que bajo la ciudad se acumulaban cientos si no miles de mutantes que restaban esa característica de «rareza» a los mutantes y que chocaba con el concepto de que eran unos pocos seres odiados por el resto de la humanidad. Así, aprovechó que Louise Simonson se había hecho con el timón de Factor-X  para orquestar un cruce de todas las series mutantes, amén de alguna invitada excepcional (Thor  o Power Pack ) y enfrentar a los mutantes con un grupo cuyo propósito era entrar al túnel de los Morlocks y erradicar a todos los que fueran posible. Como comentaba al principio, no era el típico cruce para sacar las mejores peleas posibles pero que acabara como si no hubiera pasado nada. No, aquí hay mutantes que salen heridos, hay personajes que sufren cambios en su status quo, e incluso hay personajes que mueren, sin trucos ni vueltas atrás. Sería interesante ver una edición de este cruce con un tomo integral con todos los números relacionados como hay en EE.UU., ya que los números de cada serie se incluyen en cada tomo propio, de modo que los de Factor-X están en su serie y los de Nuevos Mutantes en la suya.


Aún recuerdo cómo me marcó de adolescente esa viñeta de Coloso quitándole la vida a un enemigo, completamente fuera de sí, o esa introducción de Dientes de Sable como némesis letal de Lobezno en adelante (recordemos que Claremont creó al personaje… para la serie de Puño de Hierro ) y además, fue el detonante para que La Patrulla-X sopesara borrarse del mapa para que los temibles Merodeadores se dieran por vencidos en su intento de darles caza. Pero Claremont no daba puntada sin hilo y en pleno crossover ya estaba planificando lo que quedaría por venir, con esa Malicia dando guerra y poseyendo a varios de los personajes aunque su víctima final traería cola más adelante.

Pero ojo, no todo es positivo. Ya he dicho que con la edad y la experiencia se ven algunas costuras, y podría decir que la principal que tiene Claremont en esta etapa es su verborrea mental. ¡Cómo piensan los personajes! ¡No paran! El abuso de los bocadillos de pensamiento y cuadros de texto es impresionante y esos personajes con esa tendencia al tormento personal se llega a hacer repetitivo. ¡Si hasta cuando escribe el cruce con los 4F los convierte a todos en personajes agobiados continuamente! Me llama la atención cómo puede afectar este tipo de escritura a lectores que se enfrenten a esta etapa por primera vez ahora. Porque para el lector veterano ya os digo que todos estos defectillos se le perdonan con creces, porque ya lo conocemos y nos puede más el disfrute del dibujo y unas historias que, reflexiones apartes, son divertidas y magnéticas. En todo caso, otra cosa que me resulta muy llamativa es lo ligadas que estaban las miniseries con los 4F o los Vengadores que se incluyen aquí, con las series regulares. Muchas de las cosas que sucedían en ellas se plasmaban luego en la serie, por lo que si no la habías leído te encontrabas un cambio importante en los personajes que no sabías de dónde habían venido.


En definitiva, Marvel Gold La Imposible Patrulla-X 7: La masacre mutante  es historia del cómic, con una de las etapas más recordadas y rompedoras de la historia de los mutantes de Marvel, con un plantel de autores que hoy día sería imposible de reunir en una serie, y a cuál mejor. Cruces entre series con repercusiones reales, aventuras que se suceden una tras otra, y un desarrollo de personajes que no era tan común en aquella época convierten este tomo en un imprescindible de cualquier aficionado al cómic en general, aunque solo sea por tener unos números que hicieron época y que cambiaron muchas cosas en el panorama comiquero. El tomo contiene como extras bocetos, pin ups, portadas extra e incluso un resumen de la sinopsis presentada originalmente por Roger Stern para el cruce de Patrulla-X y Vengadores que al final sufrió algunos cambios.

Lo mejor: El plantel de dibujantes y el acabado gráfico de estos números. La masacre mutante en general. Los dos anuales del Mojoverso.

Lo peor: Para un lector joven acostumbrado a la narrativa actual, este abuso de bocadillos de pensamiento puede resultar agotador.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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