Con este Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X 13 llegamos a la etapa puramente post-Claremont. Y vaya si se nota… Como ya comentamos en el tomo anterior, la serie había pasado a dividirse en dos cabeceras, alentada por el gran momento de ventas que arrastraban los mutantes en Marvel: Uncanny X-Men y X-Men a secas. El número 1 de la nueva cabecera había roto todos los récords de ventas de la época y poco después desencadenaría la rebelión y creación de Image, pero esa es otra historia… Sigamos viendo qué hizo Jim Lee cuando el buen Claremont abandonó el barco en un momento en que, opinión personal, ya necesitaba un buen lavado de cara por esas tramas cada vez más rocambolescas. En este tomo de Panini tenemos los números de ambas colecciones mutantes ordenados de un modo que se puede entender bien, puesto que las fechas de publicación también provocaron algún que otro desajuste en las tramas. También se incluyen los números correspondientes al crossover con el Motorista Fantasma y el evento mutante ShatterShot, que reunión los anuales de las cuatro series mutantes del momento.

Si algo puede definir la franquicia mutante del momento es descoordinación. Llevar dos series de un mismo equipo de héroes, con un Jim Lee al que cada vez daban más manga ancha, pero al que la vida no le daba para llevar todo adelante, provocó que Lee se limitase a plantear las tramas de ambas series, dejando en manos de otro guionista los diálogos. Algo parecido al método Marvel de toda la vida: Lee y Portacio (socios y compañeros en Homage Studios) planteaban las tramas, las dejaban en manos del dibujante que, oh, sorpresa, eran ellos mismos, y luego se la pasaban a otro guionista para que escribiese los diálogos. Para esa tarea, el guionista elegido fue nada menos que John Byrne. Todo encajaba.
Byrne había abandonado la nave mutante por discrepancias con Claremont y una vez fuera, llegaba la oportunidad para demostrar que realmente tuvo mucho más peso del que parecía durante su etapa conjunta en la serie. La idea de limitarse a los diálogos no le hacía mucha gracia, pero pensaba que en algún momento podría escalar y hacerse cargo del guion completo. Ese momento no llegó jamás, y pasados unos pocos meses, Byrne se vio como poco menos que un reclamo para los títulos de crédito, pero con una limitación creativa que no le gustaba. Eso provocaba además un exceso de texto, a veces sobreexplicativo, que hacía muy densa la lectura. Llegado el momento de la salida, la pelota recayó en un guionista sin tanta reputación como Byrne, pero que destacaba por su lealtad editorial y hacer lo que le pidiesen. Estoy hablando de un Scott Lobdell que, paradojas del destino, acabaría llegando al punto que buscaba Byrne, siendo más adelante el guionista completo de la serie. Pero de eso se hablará en tomos posteriores.
A nivel gráfico tampoco es que fuese un camino de rosas porque el dibujo recaía en Lee y Portacio, pero si echáis un vistazo a las tintas, os podréis hacer una idea del acabado con que se entregarían los originales. En un mismo número podíamos encontrar hasta a 3-4 entintadores o responsables de los «acabados». Si habéis leído otras reseñas mías sabréis que no soy especialmente fan del trabajo de Jim Lee, aunque tengo que reconocer que en estos años se encontraba, tal vez, en el punto más alto de su carrera, o al menos cercano a él. Sea por la propia inercia de las tendencias del momento o por dejar cada vez más rienda suelta a sus instintos, vemos que el dibujo cada vez se convierte en una búsqueda de la pose, en una sucesión de los dientes apretados y del intento de sorprender con dobles páginas imposibles o un cambio de orientación al vertical que no tenía demasiado sentido. Portacio es casi un clon de Lee en ese aspecto, y en los acabados, y cuando colaboran resulta incluso difícil diferenciarlos. Por eso, cuando llegamos a los números de Ron Wagner en el Motorista Fantasma la sensación es la misma como cuando salimos a la calle de una discoteca con la música a tope. Entiendo que es un dibujo muy hijo de su época.

En cuanto a las tramas, me he encontrado completamente desfasado al releer estos números. No comienza mal, con el debut de Omega Red en X-Men y unas tramas ligeramente contenidas, pero eso dura poco, y comienzan a sucederse números a toda velocidad, con la aparición de grupos como los Arribistas, los Cosechadores, la SXE de un Bishop que debuta en estas páginas como el equivalente del exitoso Cable que ahora se movía en X-Force. La cuestión es que me ha resultado muy confuso todo, muy clónico en cuanto a buscar a guerreros súper molones con escopetas grandes, enfrentarse a la Patrulla. El dibujo tampoco es que ayude a bajar el nivel de intensidad, y probablemente sea lo que más ha terminado de sacarme. Ojo, es una sensación personal, entiendo que es lo que se llevaba en aquellos años, pero a mí me ha resultado un poco agotador acabar el tomo.
Tampoco ayuda ese crossover mutante que bajo el título ShatterShot (ShatterStar-Longshot) se limita a enfrentar a cada grupo con personajes del Mojoverso. Pero es un cruce que se puede leer de manera independiente, el único punto común que encontramos es la ubicación y los personajes, pero no hay ninguna historia hilada entre los cuatro números que te obligue a leer la parte previa para poder comprender de dónde vienen ciertas cosas. Me ha parecido mucho más disfrutable ese pequeño cruce con el Motorista en la que con solo tres números te plantea una delirante trama que enfrentará a todos contra el Nido.

En definitiva, Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X 13 me ha acabado saturando. Habrá quien estuviese agotado de un Claremont locuaz con ideas cada vez más apagadas, pero al menos había un tratamiento de los personajes, de sus psiques, su relaciones, mucho más allá de esos cruces rebosantes de testosterona que provoca que dos personajes comiencen a pelear «porque sí». Me encantaría haber disfrutado más de una lectura que tiene cosas tan destacables como la primera aparición de personajes emblemáticos como Omega Red y Bishop, pero no puedo decir que haya acabado con una sensación positiva. Sobre gustos no hay nada escrito y entiendo que habréis mucho que lo hayáis disfrutado y no entendáis mi opinión, pero es la que es…
Lo mejor: El cruce con el Motorista Fantasma. Los debuts de dos grandes personajes.
Lo peor: Confusa, repetitiva y, en general, sobrecargada y saturada.


