Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Marvel Gold Capitán América 7: La Corporación

Marvel Gold Capitán América 7: La Corporación
Guion
Roy Thomas, Don Glut, Scott Edelman, Steve Gerber, David Craft, Peter Gillis, Roger McKenzie, Roger Stern, David Michelinie, Jim Shooter, Michael Fleisher, Chris Claremont, Mark Evanier, Alan Kupperberg, Paul Kupperberg, Mike W. Barr, Steven Grant
Dibujo
George Tuska, Dave Cockrum, John Buscema, Sal Buscema, Bob Budiansky, Steve Leialoha, Mike Zeck, Fred Kida, Alan Kupperberg, Frank Springer, Don Perlin, Rich Buckler, Carmine Infantino, Jerry Bingham
Tinta
Pablo Marcos, Frank Giacoia, Mike Esposito, John Tartaglioni, Joe Sinnott, Al Gordon, Jack Abel, Dave Simmons, Tom Sutton, Joe Rubinstein
Color
George Roussos, Phil Rachelson, Irene Vartanoff, Mary Ellen, Don Warfield, Francoise Mouly, Nel Yomtov, Ben Sean, Bob Sharen, Roger Slifer, Carl Gafford
Traducción
Gonzalo Quesada
Formato
Cartoné, a color, 624 páginas
Precio
55 €
Editorial
Panini Cómics. Julio 2024
Edición original
Captain America #215-246, The Incredible Hulk #232 y Marvel Premiere #49 USA.

Parecía que no iba a llegar nunca pero, tras su anuncio por parte de Panini en su plan editorial para 2024, por fin tenemos en nuestras manos el séptimo omnigold del Capitán América. La espera ha sido larga. El sexto apareció en 2017, pero ha merecido la pena pese a que se nutre de una de las etapas más convulsas de la historia del vengador de las barras y las estrellas.

El material que contienen las seiscientas páginas de este tochazo incluye todos los números de la serie regular del capi publicados entre noviembre de 1977 y junio de 1980, además de una entrega de Marvel Premiere y un episodio de la serie regular del Increíble Hulk. Pero los números de vértigo vienen cuando analizamos la enorme cantidad de autores que hizo falta para completar todas las entregas. En total fueron diecisiete guionistas y catorce dibujantes los que trabajaron en esta etapa “entre etapas” pues veníamos de la estancia de Jack Kirby en la serie (en que hizo caso omiso de la continuidad), y todavía faltaba un poco para J.M. DeMatteis y Mike Zeck se hiciesen con las riendas. Aunque antes de estos dos titanes, disfrutaremos de la breve etapa de Roger Stern y John Byrne.

El Capitán América contra todos, incluído él mismo

En general estamos ante un puñado de aventuras intrascendentes (pero muy divertidas) en las que el Capi se enfrenta a amenazas de lo más variopinto. Pero sin duda, el subargumento más importante era que, de manera repentina, cae en la cuenta de que no recuerda nada de su pasado antes de tomar el suero de supersolado. ¿Por qué se da cuenta ahora? Pues ni idea. Pero si a Jack Kirby, como decíamos, le daba igual la continuidad, a sus sucesores también.

El caso es que este McGuffin sirve como catalizador para servirnos unos episodios muy dinámicos en los que el vengador abanderado volverá a los tiempos de la Segunda Guerra Mundial junto a Bucky en un flashback que es una verdadera delicia.

Más allá de esto, cabe destacar que los principales villanos de la función serán la llamada “Corporación”. Una suerte de Imperio Secreto de Aliexpress que querían hacerse con el control de todo. Esto provoca que el otro gran héroe del volumen, casi hasta por encima del Halcón, sea un Nick Furia, cabrón como él solo, muy bien metido en su rol de espía supremo. Los diferentes autores que desfilan por estas páginas consiguen una muy buena sinergía entre ambos personajes con una relación constante de tira y afloja, con el Capi estando a punto de soltar una buena hostia a Nick en más de una ocasión. Lo dicho, no vais a encontrar ninguna historia especialmente innovadora en este Marvel Gold pero la diversión está más que asegurada.

Terminando con Nick Furia, me parece especialmente interesante la historia que lleva al Capi a investigar una instalación de alta secreto llamada “El Palomar”. Para ello, se equipa con un montón de gadgets a lo James Bond en una trama que recuerda bastante a la mítica miniserie de televisión británica “El Prisionero”, cuya adaptación al cómic en los años ochenta contó con los lápices de Gil Kane y Jack Kirby. Al final todos los círculos se acaban cerrando.

Sin embargo, la faceta más urbana del Capi es lo que más me ha convencido de este séptimo omnigold. Por un lado, su identidad civil y los esfuerzos del pobre Steve por labrarse una carrera como dibujante (hay un cameo glorioso en una de sus entrevistas de trabajo). Igualmente importante es la relación del soldado con los vecinos de su bloque de apartamentos. Pese a la disparidad de escritores, estos continuaron el trabajo de sus predecesores confeccionando una única línea argumental sólida y cohesionada. Sin abandonar las calles, uno de los mejores arcos incluidos lleva al Capi a enfrentarse a un grupo de extrema derecha de supremacistas blancos denominado la Fuerza Nacional. Porque puede que el protagonista lleve la bandera en el uniforme pero eso no signifique que predique con cualquier tendencia patriótica que esté de moda.

Que su reacción sea de repulsa absoluta es de esperar, pues el héroe ya vivió un episodio de odio racial cuando combatió a los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Curiosamente, en este tomo se menciona por primera vez, si no me equivoco, en un cómic Marvel de manera explícita el holocausto judío con algunos flasbacks que transmiten toda la crudeza que permitía el Comics Code.

Pese a que, en términos generales, estamos ante un tomo muy divertido de leer, hay alguna cosilla un poco sonrojante como ver (jeje) a Daredevil pilotando un Quinjet de Shield. Vale que el ciego puede leer el papel de periódico porque nota la tinta, pero de ahí a que sepa manejar un avión lleno de pantallas digitales… En fin, hay que entrar en el juego porque si no…

A nivel artístico hay un batiburrillo de autores de todo tipo y condición pero, coño, hay un número dibujado por mi adorado George Tuska, están los hermanos Buscema, Mike Zeck… tampoco anda cojo.

Los extras, que noto que cada vez menguan más en las ediciones Marvel Gold de Panini, incluyen tan solo un par de ilustraciones de publicidad y un puñado de páginas en blanco y negro. Tampoco me voy a quejar, que si dichos contenidos fueran mucho más abundantes seguro que el precio aumentaría y no está el horno para bollos.

En definitiva, nos quedamos a las puertas de empezar una etapa brillante en la serie clásica del Capitán América. Esperemos que no tengan que pasar otros seis años para poder leer la continuación de este tochal.