Debo reconocer que cuando Panini anunció la línea Marvel Essentials (a imagen y semejanza de los exitosos DC Pockets de la fenecida ECC) me llevé una gran alegría. Cualquier iniciativa que conlleve publicar tebeos en formatos económicos debe ser bien recibida. Sin embargo, salvo un par de excepciones, ya tenía todo el material que me interesaba, puesto que el grueso de la colección se ha nutrido de los principales eventos publicados por la Casa de las Ideas desde Vengadores Desunidos. Ahora bien, una de esas salvedades es esta miniserie: Increíbles Spiderman y Lobezno.

Publicada por primera vez en España en formato novela gráfica en julio de 2011, esta historia llevaba agotada muchos años. En su momento pude leerla gracias a un amigo que amablemente me la prestó y recuerdo que me gustó mucho. No obstante, tenía curiosidad por echarle un vistazo. Y es que en catorce años pasan muchas cosas, los gustos evolucionan, las inquietudes son otras… Pues bien, una vez releída, reconozco que me lo he pasado en grande nuevamente con las peripecias del arácnido y el garras.
Y es que, en estos tiempos, donde Marvel se ha convertido en un erial creativo, da gusto leer un cómic que pasa de ser trascendente y lo apuesta todo a la diversión. Esto es gracias a un equipo creativo de contrastada solvencia como es Jason Aaron a los guiones y Adam Kubert a los lápices. El escritor ya empezaba a ganar una posición de poder en la editorial años antes de empezar a escribir Lobezno y los X-Men o Thor. Por su parte, el artista regresaba de un periplo de un lustro en DC donde despuntó mucho menos de lo que se merecía.

Entrando ya en la historia en sí, uno podría pensar que es una técnica facilona recurrir a dos de los personajes principales de Marvel Comics. Pero lo cierto es que Spiderman y Lobezno no han compartido demasiados títulos con sus nombres en la portada. Tenemos aquel mítico Spider-Man VS Wolverine de Christopher Priest y MD Bright, que resultó sumamente relevante para personajes como Ned Leeds. Luego tenemos una miniserie de seis números que vio la luz al amparo de Marvel Knights (cuyos autores fueron completamente desconocidos hace veinte años y ahora) y poco más hasta llegar al cómic que nos ocupa.
Spiderman y Lobezno: condenados a entenderse
Desde la primera página, Jason Aaron pone el amplificador al once para jugar a lo que mejor se le da: molar. La acción arranca con los dos héroes varados en el periodo cretácico poco antes de que el gran meteorito que causó la extinción de los dinosaurios se estrelle contra la Tierra. En pocas viñetas, el creador de Scalped logra definir a la perfección a los protagonistas. Mientras que el canadiense se muestra resignado a aceptar su destino, el sobrino de Tía May intenta arreglar la situación porque necesita volver al momento en que desapareció de su realidad. No soporta la idea de que su ausencia pueda provocar que alguien sufra.

A partir de aquí, los lectores seremos testigos de una monumental road movie en montaña rusa que nos transportará sin pudor alguno por todo el tiempo y el espacio. Aaron abraza, y hace suya, la idea de que el cómic debe ser un medio por y para el entretenimiento y se casca una trama repleta de humor, acción, sorpresas y un buen número de diálogos trascendentales entre Logan y Peter. Pese a que las garras y los lanzarredes estarán más que presentes, Asombrosos Spiderman y Lobezno es también una historia muy humana, protagonizada por dos hombres cuyas personalidades no pueden ser más antagónicas. Una “extraña pareja” que deberá aprender a trabajar junta en pos del bien común.
Otro detalle interesante del libreto firmado por Aaron es que, si habéis seguido la trayectoria del escritor desde entonces, descubriréis que aquí ya fue sembrando ideas y conceptos que ha aprovechado hasta los últimos proyectos que ha firmado con Marvel. Sí, me estoy refiriendo al polémico final de sus Vengadores.
En el aspecto menos positivo de la parte literaria es inevitable que a uno le envuelva la sensación de que Aaron va tirando para delante sin un plan demasiado definido y que cuando se pone a explicar las cosas y el por qué de lo que sucede ya es demasiado tarde. Aquí solo tenemos dos opciones. O nos cabreamos porque haya podido tener algún desliz con la continuidad, o entramos en el juego que plantea y leemos el tebeo acompañado de una coca cola fresquita y un bol de palomitas. Un servidor ha optado por esto último y no se arrepiente.

No puedo terminar la reseña de Asombrosos Spiderman y Lobezno sin alabar el trabajazo de Adam Kubert. El mayor de los hijos de Joe es un narrador consumado que traslada con eficacia el caótico guion de Aaron. Me ha flipado la manera en que conduce la historia usando un buen número de viñetas que pasan de una página a otra sin acogerse a las composiciones más convencionales del género. Eso sí, si se parase un poco más a dibujar fondos tampoco estaría mal.
En definitiva, Asombrosos Spiderman y Lobezno se me antoja como uno de esos tebeos que resultan ideales para pasar un buen rato. Además es un regalo cojonudo, ya que el argumento queda bien cerrado (aunque Aaron retoma alguna cosita) y encima sale baratito.
A modo de extras se incluyen unas pocas portadas alternativas y algunas páginas en blanco y negro o abocetadas.


