Mientras el Doctor Extraño continúa luchando contra Pesadilla, descubrimos a Los Desviantes en el mundo del futuro, exploramos las primeras aventuras del Doctor Droom... Marvel 4-6 de 6

Mientras el Doctor Extraño continúa luchando contra Pesadilla, descubrimos a Los Desviantes en el mundo del futuro, exploramos las primeras aventuras del Doctor Droom y nos introducimos en la vida interior de La Cosa. Además, seremos testigos de un día en la vida del asociado del Doctor Extraño, Wong, veremos a Nick Furia al final de la Segunda Guerra Mundial y presenciaremos una batalla de Hulk y Lobezno. Para terminar, Nick Furia combate la conspiración para destruir SHIELD y Estela Plateada vuelve a una Tierra muerta.

Ya hablé en mi anterior reseña de los tres primeros números de esta miniserie acerca de su origen, y de cómo esta colección de historias cortas, con el nexo en común de la historia del Doctor Extraño y Pesadilla, era la serie soñada de Alex RossRoss, que ejerce aquí de argamasa que da forma a todo el conjunto, hace también las portadas, y si bien nos encontramos ante una antología de relatos cortos de lo más heterogéneo, el resultado conjunto es muy superior a esa otra colección de historias llamada Instantánea Marvels, con la que tiene mucho en común.

En el número 4, tras la página inicial de la historia de Steve Darnall, Kurt Busiek y Alex Ross, nos encontramos en el Lejano Oeste. Concretamente en Ohio, en 1879, donde Daniel Acuña (Sam Wilson: Capitán América) nos cuenta su particular historia en la que, 150 años después, en un futuro cercano, los humanos se han convertido en esclavos de los Desviantes, quienes los emplean como gladiadores en su arena. Así, Killraven se cruza con Espartaco y Mad Max, en una historia corta pero trepidante, y que deja la puerta abierta, a la espera de que algún editor avispado decida cruzarla y hacer una miniserie con ella al estilo de los tie-ins de Secret Wars de 2015. Sin dejar de lado los monstruos, tenemos a continuación una historia protagonizada por el Doctor Droom, el personaje creado por Stan Lee y Jack Kirby que fue años después rebautizado como el Doctor Druida. Aquí son los artistas Doug Rice (Escuadrón Suicida: La directriz Jano) y Hilary Barta (Alan Moore’s Tomorrow Stories) quienes, con un estilo cómico y muy divertido, homenajean y parodian los tebeos clásicos de monstruos de principios de los años sesenta. Aunque se puede leer sin conocer todo el trasfondo del personaje y de los monstruos que intervienen (que aparecieron realmente en los cómics de aquella época, y algunos de los cuales siguen presentes hoy, como Xemnu o Groot), ayuda tener un poco de culturilla comiquera para aprovechar y disfrutar todos los chistes. El cómic se cierra con una historia escrita por Alex Ross y dibujada por su amigo y marchante Sal Abbinanti (marchante también de Bill Sienkiewicz). Con una técnica mixta a base de acuarela y tinta de color, Ross y Abbinanti recrean la infancia y juventud de Ben Grimm, la adorable Cosa de ojos azules, hasta el accidente espacial que le confirió su característico aspecto rocoso. Una historia tierna hasta rozar lo ñoño, pero que cuenta con un estilo de dibujo muy poco visto en cómics mainstream, y que redime la simplicidad del relato.

El número 5 de Marvel empieza y acaba con la página de la historia de rigor del Doctor Extraño, y a continuación tenemos una pequeña maravilla protagonizada por Wong, el ayudante del anteriormente mencionado hechicero, obra de Zander Cannon (Top 10) y Gene Ha (Authority: El año perdido), con dibujos de este último. Aquí, Wong ha de hacerse cargo de una rutinaria llamada de auxilio que sale mal. Como en Alien, pero con magia de por medio. Con la gracia de convertir la hechicería en algo al alcance de cualquiera, pero que no todo el mundo sabe utilizar bien, Cannon y Ha dan a Wong algo de la importancia perdida tras años como simple «sirviente» de Extraño, cuando a todos se nos había olvidado que además de saber preparar el té, es un hechicero muy competente. Le sigue una emotiva historia de Nick Furia, emborrachándose en Alemania justo al acabar la Segunda Guerra Mundial, y contándole a un alemán cómo conoció al Capitán América en el frente alemán. Esta obra, escrita e ilustrada por Adam Hughes (Betty & Veronica), es engañosamente simple, puesto que acostumbrados como estábamos a ver a Hughes haciendo casi siempre portadas, este dibujo interior sorprende por la sencillez de su composición, pero con una fluidez narrativa envidiable, amén de un coloreado en la gama marrón, salvo cuando ilustra al Capi o a la galería de héroes y villanos de la Marvel de aquellos años. Cierra este número una historia protagonizada por Lobezno y Hulk, que baja bastante el listón en comparación con lo que hemos ido leyendo hasta ahora. Si bien Mark Waid (Los Vengadores) es un guionista cuya firma suele ser sinónimo casi siempre de calidad, aquí pega un patinazo al limitarse a contarnos el enésimo enfrentamiento entre el mutante de las garras de adamántium y el coloso esmeralda, dejando que todo el mérito recaiga en manos del artista Lucio Parrillo, que nos deja boquiabiertos con su estilo pictórico. La historia se queda en un mero intercambio de mamporros con el diálogo en off del Profesor Xavier y Cíclope desde la Mansión-X, un texto que se pudo haber escrito en menos de una hora, y que es un mero armazón sobre el que reposa todo el arte de Parrillo.

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Llegamos al número 6 y último de esta colección, con una preciosa historia de Nick Furia escrita y dibujada por Greg Smallwood (Los Defensores: La mejor defensa). Aquí vemos al mejor espía de los cómics Marvel en su uniforme de SHIELD dentro de su Helitransporte, de elegante esmoquin en un casino de Macao, de buzo en una base submarina de Hydra y vistiendo traje espacial en la superficie lunar. Con un maravilloso coloreado que recuerda al delirio pop de Jim Steranko en los setenta, Smallwood resume en apenas unas páginas el espíritu de las historietas de Furia, incluyendo en el reparto de secundarios al inevitable «Dum Dum» Dugan y a la seductora Baronesa Valentina Allegra de FontaineLee Bermejo (Batman: Condenado) pone fin no sólo a la colección, sino también a la Tierra-616 del Universo Marvel, con la última visita de Estela Plateada a nuestro planeta, en el que se encuentra con su último héroe, que también fue el primero (ved la portada del primer número de esta serie para más pistas). Pasamos del coloreado loquísimo de Smallwood al sobrio e hiperdetallado blanco y negro de Bermejo, con unas páginas que da pena pasar, y que nos recuerda por qué este artista autodidacta es uno de los mejores dibujantes de cómics en la actualidad. Las últimas páginas del cómic cierran también el arco argumental del Doctor Extraño, que se ha extendido a lo largo de estos seis números, con la participación del artista invitado Mitch O’Connell, cuyo estilo caricaturesco y de colores planos contrasta (intencionadamente) con el fotorealismo pictórico de Ross.

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Esta miniserie de seis números llamada, sencillamente, Marvel, es lectura obligada para todos los amantes de la historia y la cronología de los personajes de la editorial. Escrita y dibujada por autores de primera fila, tanto del cómic mainstream como independiente, cuenta con todos los ingredientes necesarios para convertirse dentro de unos años en un cómic de culto. Esperamos que Alex Ross continúe en esta misma línea durante muchos años, alternando la creación de portadas con la cordinación de cómics como éste.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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