Es la hora de las tortas!!!

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Luna de miel 2: El secreto de Coatlicue

Luna de miel 2: El secreto de Coatlicue
Guion
Bastien Vivès
Dibujo
Bastien Vivès
Color
Brigitte Findakly
Traducción
Violeta Alarcón Muñoz
Formato
Cartoné. 31 x 23 cm. 48 páginas. Color
Precio
17,95€
Editorial
Diábolo Ediciones . Marzo 2026
Edición original
Lune de miel 2. Le secret de Coatlicue (Casterman)

Parafraseando el conocido chiste, Quentin y Sophie no han venido a cazar osos. Ya vimos en la entrega anterior cómo unas vacaciones para escapar del mundanal ruido, el estrés y los quehaceres de la vida diaria se complicaba hasta acabar como el rosario de la aurora.

Parece ser que no es la intención de Bastien Vivès que Luna de miel 2: El secreto de Coatlicue sea mucho más tranquilo para esta pareja francesa de clase acomodada. Todo empezará con una gastroenteritis infantil, que ya sabemos en lo que se convierte cuando contagia a un adulto. Imaginaos encima que estalla justo durante un viaje transatlántico y que, para colmo, una tormenta tropical obliga a interrumpir el vuelo para terminar internándose en el México profundo en coche bajo las aguas torrenciales. Pues creedme, que solo acaba de empezar.

Luna de miel 2: El secreto de Coatlicue

Y es que parece ser que Bastien Vivès ha tomado este matrimonio parisino como objeto para pasárselo bien, aunque sea a su costa. Con esta y la anterior en vista, las historias de Luna de miel son una excusa para poder cambiar de registro cada pocas páginas dentro de ese macrogénero que es la aventura. Luna de miel 2 comienza casi como una historia de terror, de repente giraremos a hacia ecos de Indiana Jones y el templo maldito o Tras el corazón verde, nos metemos después en Narcos y vete a saber qué más le cabe a Vivès en 48 páginas. Esto tiene que ser un no parar y se servirá de todos los trucos necesarios para que así sea. Y si tiene que decirte a la cara que está tirando de macguffin, lo hará y, como este señor es un portento, se guardará un hueco para terminar dándole un pequeño giro con significado y redondeando el triple tirabuzón.

Y es que Vivès quiere que sepamos que lo que hay tras la excusa es lo de menos y lo importante es el para qué. Todo vale y el resultado es de nuevo un tebeo ligero, pero muy divertido y no exento de esas chispas de ironía vivesiana que te dejan rumiando y que no puede evitar, por más que Luna de miel 2 sea un entretenimiento puro, duro y orgulloso de serlo.

Por la parte gráfica, hemos hablado ya tanto de la mágica gestualidad de Vivès, de esa falsa despreocupación que aparentan su líneas y manchas, de la adaptabilidad a cualquier registro o género, que a riesgo de repetirse, sería algo injusto no incidir sobre ello.

Luna de miel 2: El secreto de Coatlicue

Sin embargo, me gustaría añadir algo, pero va ser más una pregunta que una reflexión. Hay algo que no termino de entender y que agradecería que alguien me explicase. Es casi una marca del autor y todo me dice que no debería funcionar, pero lo hace. Permítanme que me explique: Por lo general, cuando un dibujante tiene un estilo tan personal como el de Bastien Vivès, es gracias a una serie de señas de identidad muy marcadas que lo distinguen de otros. «Marcadas» quiere decir, entre otras cosas, que son fácilmente identificables y que llaman la atención o de lo contrario pasarían desapercibidas. Indefectiblemente, esto acarrea un porcentaje de la capacidad observadora del lector dedicado a pararse en ellas, a fijarse en los dibujos, en el «estilo» del artista. Poner el foco en los dibujos por separado de la historia es, al fin y al cabo, un daño colateral y habitual que tampoco es que arruine la lectura, pero hay más dibujo y menos historia. Hay otros dibujantes que a la tercera viñeta logran desaparecer y solo queda historia. Vivés, no sé muy bien cómo, hace las dos cosas a la vez, como si consiguiera atacar simultáneamente a dos centros de percepción distintos y compatibles y aún no sé cómo es eso posible.

En fin, nos queda aún por ver una tercera entrega y parece que finalmente no serán tres en total, sino que la serie sigue abierta en Francia. Veremos cómo se las van arreglando, pero, amigos Quentin y Sophie, si en cada capítulo unas apacibles vacaciones acaban en circo, amigos míos, no habéis venido a cazar osos.