Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Luna de guerra

Luna de guerra
Guion
Jean Van Hamme
Dibujo
Hermann
Traducción
Lorenzo Díaz
Formato
Cartoné. 22 x 30 cm. 72 páginas. Color
Precio
24€
Editorial
Cartem Cómics . Marzo 2025
Edición original
Lune de guerre (Dupuis)

Existe un viejo refrán italiano que reza: «Né nozze senza canto, né mortorio senza pianto», que en castellano se ha venido a traducir como «Ni boda sin llanto, ni entierro sin canto» y no puede venir más a propósito con lo que nos traen Jean Van Hamme y Hermann en Luna de guerra, donde al final una cosa lleva a la otra.

Cartem recupera esta obra que se publicó en rústica dentro de la colección Cimoc Extra Color hace ya 25 años y que desde entonces no habíamos vuelto a ver por nuestros lares, lo cual resulta un tanto sorprendente. De acuerdo que se trata de un one-shot, una obra pequeña en comparación con los grandes títulos de sus dos autores, pero estamos hablando de un cómic que une a Jean Van Hamme y Hermann Huppen. Esto viene a ser al cómic europeo como si Leonardo y Miguel Angel hubiesen hecho una colaboración, es juntar a dos de los más grandes de la escena europea de todos los tiempos y, tal como cuentan en los muchos prólogos y epílogos de esta edición de Cartem, no creáis que fue tarea fácil.

Luna de guerra

A estas alturas, me da hasta algo de vergüenza explicar quiénes son Van Hamme y Hermann, pero Luna de guerra, por su condición de autoconclusivo y por su calado, bien puede ser el punto de acceso de nuevos adeptos, con lo que tampoco vendrán mal unas líneas. Si alguna vez habéis oído hablar de Thorgal, de XIII, de Largo Winch o Los maestros cerveceros, ya os empezáis a hacer solo una mínima idea de la importancia de la obra de este guionista belga. Y tres cuartos de lo mismo sucede con el también belga Hermann. Títulos como Comanche, Las Torres de Bois-Maury o Jeremiah son ya absolutamente inmortales.

El destino no puso fácil unir a estos dos titanes y pasó toda una década desde que Van Hamme le hizo a Hermann la propuesta. Coincidió un momento en que Huppen había dejado de dibujar guiones de otros para dedicarse a escribir sus propios cómics y hubo que esperar a que los astros se alineasen para poder dar a luz esta obra que parte de un suceso real.

En la versión de Luna de guerra, la cosa se va mucho más de madre, pero arranca con el mismo hecho: una boda, un plato que genera discordia, la familia al completo abandonando el local y el dueño del restaurante reteniendo a la novia hasta que no paguen. Todo esto sucedió, pero el resto de Luna de guerra es la magia de Van Hamme y Hermann.

Para esta versión, la familia protagonista la encabeza Jean Maillard, el mayor terrateniente y cacique de la región, acostumbrado a que su palabra sea ley. Lo que parece ser que en la realidad se solucionó hablando en esta ficción gira cuando empiezan a salir escopetas de caza de los maleteros.

Luna de guerra

La referencia más directa, como se expone en uno de los muchos textos que acompañan a esta edición, es Perros de paja, pero no he podido evitar que mientras leía me viniera a la cabeza Alex de la Iglesia —sin duda admirador de Peckinpah— por esa estructura que podemos ver en casi todas sus películas donde un hecho aparentemente banal va creciendo hasta estallar en un festín de violencia y locura. Algunos ejemplos de esto podrían ser La comunidad, 800 balas o El bar. Hay en luna de guerra algo de esa acidez que tal vez en Peckinpah es más seca, de esa sátira subyacente que llega a tocar por momentos el absurdo.

Obviamente el rústico y despótico clan familiar protagonista se lleva la peor parte en cuanto arranca la obra, pero a medida que avanza tienen para todos, incluso los que parecían más pacíficos y civilizados. Aunque el grueso del enorme reparto coral de 30 miembros se nutre mayoritariamente de los asistentes a la boda, se encargarán de tener entre el resto un variado catálogo humano entre el personal del restaurante y otros visitantes para al final apenas dejar títere con cabeza.

Nada más comenzar el tebeo tenemos un dramatis personae con todo el elenco de actores de esta trama, pero he de reconocer que, de entrada, puede abrumar un tanto innecesariamente. En realidad todo ese bombardeo de información previo a la lectura no es especialmente indispensable más allá, si acaso, de alguna consulta puntual durante la lectura. Van Hamme y Hermann se cuidan mucho de darnos en forma de pinceladas concisas y certeras todas las claves básicas para ubicar a los principales agentes de la trama, así como la situación que dispara el drama en tan solo 5 páginas. Obviamente es imposible caracterizar 30 personajes en 5 páginas, pero elige los elementos clave y el resto va creciendo en marcha.

Luna de guerra

A medida que discurre la historia, va creciendo el ritmo tanto en volumen de información como en tensión y cadencia de montaje, pero también en acidez e ironía en su visión del elenco completo, y casi de todo el género humano, con una mirada un tanto cínica. Para todo esto es fundamental la labor de Hermann y no sorprende que Van Hamme lo eligiera a él para dibujar Luna de guerra. Su habitual rudeza y contundencia, que aportan el tono y la atmósfera, se unen a su áspera caricatura que, no solo nos brinda ese imprescindible asidero guía entre el abundante reparto, sino que ubica y caracteriza sin necesidad siquiera de que abran la boca. Mención aparte habría que hacerle a la enorme destreza con que soluciona el problema de caracterizar a toda una familia, que tiene que parecerse y sin embargo resultar fácilmente reconocible con un vistazo.

Todas estas pequeñas cosas son problemas que, sin un talento y un oficio como el de estos autores, serían abismos. No obstante, en manos de estos dos gigantes parecen fáciles de sortear e incluso nos dejan esa sensación de que estamos leyendo una anécdota sencilla sin más. Contado por Van Hamme y Herman, antes de que nos demos cuenta estamos dentro acelerando hasta alcanzar en un instante ese ritmo trepidante que termina estallando hacia la mitad. Y es que cuando cae la noche, llega al punto de no retorno y ya tenemos garantía de que va a acabar todo como el rosario de la aurora.

Al final, resulta que esta historia no es tan pequeña como quiere aparentar y tiene dentro mucho más de lo que parece caber en sus 72 páginas. Cuidado al abrir las tapas de Luna de guerra porque existe riesgo de que desborde violencia, tensión, acidez y mala leche… lo que viene a ser humanidad, al fin y al cabo.