Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

LowReader 7: Red Room, de Run y Petit Rapace

LowReader 7: Red Room, de Run y Petit Rapace
Guion
Run
Dibujo
Petit Rapace
Formato
Rústica, a color, 36 páginas
Precio
8 €
Editorial
Nuevo Nueve. Enero 2026
Edición original
LowReader 7 Distorsion X Red Room

Séptima entrega de LowReader, la antología coordinada por Run que recoge el testigo de la maravillosa Doggy Bags. La cabecera del estudio Label 619 que homenajea con gracia, descaro y mucho cariño al cine de explotación americano que inundó las carteleras yankees en los años setenta y ochenta.

Digo séptima, pero eso es a ritmo español, porque Nuevo Nueve publica las historias de manera independiente. Al contrario que en Francia, donde ven la luz agrupadas de tres en tres. De hecho, allí se han publicado cinco números. Por lo tanto, todavía queda mucho material inédito en castellano. Aprovecho la ocasión para desear la reedición de la mencionada Doggy Bags, colección que fue ofrecida hace unos años por Dibbuks.

Volviendo a la historia de LowReader que nos ocupa. Son el propio Run, junto a Petit Rapace (que ya dibujó Slum Kids en el cuarto número), los encargados de cogernos de la mano para darnos un paseo por los rincones más oscuros de la Dark Web. Más en concreto, el irreal mundo de las Red Rooms. Páginas ultra clandestinas en las que se cometen todo tipo de fechorías en directo. O eso cuentan, porque su existencia es más mito que otra cosa.

En esencia no dejan de ser una evolución del llamado cine snuff, que dejó algunas películas para la posteridad como Tesis, ópera prima de Alejandro Amenabar, o Asesinato en 8 mm, posiblemente la mejor película de Joel Schumacher. Incluso anteriormente a estas, tuvimos la franquicia de Guinea Pig. Saga en la que llegó a participar el mangaka Hideshi Hino y que estuvo envuelta en su día en rumores de que fueran producciones auténticas.

Sea como fuere, una parte de la naturaleza humana se siente seducida por la violencia cruda o la barbarie como respuesta a los más bajos instintos que habitan latentes (en algunos casos más que en otros) en la psique del hombre. Puede que por sadismo o puede que por simple curiosidad, este tipo de historias siempre acaban encontrando salida, dando lugar a todo tipo de productos.

De esta forma arranca “Red Room” dentro de LowReader. Todo comienza con un chaval que quiere comprar drogas para vender armas en la “internet oscura”. Un colega que sabe moverse por esa turbia zona del ciberespacio le hace de guía. Sin embargo, se pasan de frenada y acaban entrando en una Red Room buscando emociones fuertes y a la par verificar qué hay de real en esa leyenda.

A lo largo de las treinta historias en las que se desarrolla “Red Room”, el escritor hace gala de un pulso narrativo brillante manteniendo el suspense en todo momento. Dosificando pequeños sustos aquí y allá sin necesidad de recurrir a la fantasía o a lo sobrenatural. Le basta abrazar aquello de que la realidad siempre supera a la ficción. Run y Petit Rapace vuelcan muy bien sobre el papel el terror a lo desconocido, transmitiendo al lector la inquietud e incertidumbre sobre lo que pueden llegar a encontrarse a solo un click de distancia.

Menos loca que sus predecesoras, “Red Room” puede resultar más fría, casi aséptica (pese al llamativo dibujo de Rapace). Esto, lejos de suponer un problema, le sienta de maravilla a una sensación de tensión creciente que no nos soltará la mano hasta el clímax final. Un desenlace que no anda exento de cierta moraleja. Pero mejor os dejo que lo comprobéis vosotros mismos.

La parte artística, como es habitual entre los integrantes de Label 619, roza la excelencia. Petit Rapace es un dibujante tremendamente expresivo que juega a la perfección con los primeros planos de los protagonistas, cuyas caras son, en muchas ocasiones, el vehículo mediante el cual se cuenta “Red Room”. También me ha gustado mucho el uso del color y el contraste de las sombras… En fin, todo.

Como siempre, la edición de Nuevo Nueve es excelente. Incluye los textos de su homóloga francesa, que sirven para dar más contexto a este “fenómeno”; y la portada limpia de texto a modo de desplegable.

Puede que no sean tebeos que vayan a cambiarte la vida. Pero como vía de escape y entretenimiento tienen pocos rivales.