El tiempo se acaba es el título que lleva la gran macrosaga contenida en Los Vengadores de Jonathan Hickman 8 y 9, que pondría... Los Vengadores de Jonathan Hickman 8 y 9

El tiempo se acaba es el título que lleva la gran macrosaga contenida en Los Vengadores de Jonathan Hickman 8 y 9, que pondría fin a la macroetapa de Hickman en Los Vengadores y daría lugar al macroevento Secret Wars. Y si digo ‘macro’ tantas veces es para dejar clara la proporción de todo esto.

No bastaba con que el asunto de las incursiones pintara cada vez más catastrófico ni que los acontecimientos del tomo anterior hubiesen resultado en un cisma total entre los equipos de Vengadores, sino que mediante la baza de avanzar 8 meses sin explicación, la situación se vuelve más insólita y extrema por momentos y tendremos que esperar para saber qué demonios nos ha llevado a este punto. Bueno, al menos hubo que esperar en su momento, ya que la lectura en tomo deja sensaciones diferentes.

Los Vengadores de Jonathan Hickman 8 y 9

Mancha Solar dirigiendo I.M.A. y una nueva facción Vengadora, Los Vengadores de Shield dirigidos por un Steve Rogers envejecido, Iron Man desaparecido, Namor sembrando el caos en las tierras paralelas junto con el Cónclave de Thanos,  el resto de illuminati fugitivos, Wakanda caída, el Doctor Muerte conspirando con el Hombre Molécula, Thor e Hyperion a punto de embarcarse en una misión suicida en el otro confín del universo… la acción crece, el drama aumenta y se ramifica.

No vamos a negar la habilidad de Jonathan Hickman para presentarnos situaciones misteriosas de forma atractiva. El de Carolina del sur es experto en desplegar todas las trampas posibles para mantener nuestra atención: tesituras chocantes, saltos temporales para evitar explicaciones o trasladarlas al momento que más puedan impactar, giros y traiciones… pero en Los Vengadores de Jonathan Hickman 8 y 9 tal vez se le vaya un poco de las manos y pueda resultar bastante abrumador.

Los Vengadores de Jonathan Hickman 8 y 9

Para cuando llegamos a Los Vengadores de Jonathan Hickman 8 y 9, no es poco el bagaje que necesitamos llevar encima. Ha sido una etapa larga y se han manejado tantos conceptos desde que empezó, la mayoría de ellos nuevos, que la capacidad de nuestro disco duro ya llega delicada: Incursiones, constructores, cartógrafos, alephs, sacerdotes negros, cisnes negros, ex nihilos, reyes de marfil… y todo esto suponiendo que el lector esté familiarizado con unos Vengadores más multitudinarios que nunca. Pues si a todo esto le sumamos que para cuando llegamos aquí la acción ha pasado de estar dividida en dos frentes (Avengers y New Avengers) a quién sabe cuántos, la verdad es que se echa de menos el tiempo que originalmente había entre grapa y grapa para asimilar todo esto.

El tomo 8 comienza retomando a los Vengadores Mundiales donde los dejamos en el tomo 6, pero esta vez sin Hickman. Lleva el timón un Frank Barbiere que se dedica a trabajar en varios flancos para llenar algunos de los huecos de la elipsis de 8 meses de Hickman. La verdad es que Barbiere mantiene el pabellón alto, pero la lectura en tomo implica que para cuando llegamos al salto temporal en Vengadores y Nuevos Vengadores, ya hemos explicado muchas de las nuevas situaciones y esto sin duda resta al impacto que tenía leído simultáneamente en su edición original.

Los Vengadores de Jonathan Hickman 8 y 9

Lo que nos encontramos tras esto es el sinfín de coyunturas límite surgidas de la nada que comentábamos hace unos párrafos. Coge el entramado gigante que ya cargábamos a la espalda y aprovecha para enmadejarlo todavía más. El salto temporal ayuda a acrecentar la tensión y ahorrar algunas explicaciones y cabos sueltos. Además con la amenaza del fin del multiverso y la promesa del gran patapum que está por llegar puede ahorrarse incluso las explicaciones finales, así que Hickman se suelta la melena como nunca lo ha hecho y la escala de esta historia alcanza límites que podría decir nunca vistos en el género

Hacen bien, de hecho, en comenzar el tomo 9 con una página resumen que divide la acción en cinco flancos: Los illuminati, con Reed Richards al frente; Los Vengadores de S.H.I.E.L.D., con la versión anciana del Capi; los Nuevos Vengadores de Mancha Solar; los Vengadores multiversales, con Hyperion y Thor a la cabeza y el Cónclave de Namor y Thanos. Pero lo peor es que ni siquiera son estas todas todas las subtramas (nos falta la del Doctor Muerte, por ejemplo) y algunos de estos frentes están divididos en más subtramas aún, así que es el momento de empezar a unir cabos y, nada mejor que llevarlos a Cádiz (sí, habéis leído bien) para una macedonia de mamporros de proporciones titánicas de todos contra todos, porque es hora de abrir otro melón más gordo: la incursión con el Universo Ultimate. Pero parece ser que eso a Hickman le parece poco así que lo adereza con una invasión Shi’ar y una subida de apuestas de la amenaza final (y hasta aquí podemos leer) a una escala que deja pequeña la palabra cósmico.

Los Vengadores de Jonathan Hickman 8 y 9

Entre subida y subida de apuestas, casi como en segundo plano, los jugadores clave van tomando la posición que les corresponde al final de la historia. Las historias de Hickman están llenas de personajes que saben más que los lectores, que no solo ocultan información, sino que mienten en complicidad con un Hickman que siempre quiere guardarse un as en la manga. A estas alturas no es ningún spoiler que tenía con qué cubrir sus apuestas y que estaba por llegar la destrucción de todo el multiverso en Secret Wars, pero tal vez lo más impresionante es que, llegados a esta escala, Hickman nos guarde como sorpresa un final que es un asunto personal entre el Capi y Iron Man. En medio de la historia cósmica más gorda del universo Marvel, las diferencias entre dos amigos ahora irreconciliables opacan todo lo demás.

El mayor problema de Los Vengadores de Jonathan Hickman 8 y 9 viene en el apartado gráfico y si habéis visto el listado de dibujantes del cajetín de la ficha es posible que os preguntéis qué puede suceder. Al fin y al cabo teníamos aquí la creme de la creme de los dibujantes Marvel blockbusterianos de la época, pero por más que estemos hablando de casi 800 páginas, tener 13 dibujantes no es que ayude a dotar esta saga de una coherencia visual. Ya no es que cada artista tenga su estilo, es que en ocasiones ni siquiera se ponen de acuerdo en dibujar la misma versión de algunos personajes. La maquinaria editorial de la entrega mensual o quincenal pasa factura y tal vez sea demasiado pedir un solo dibujante para toda esta saga El tiempo se acaba, pero tres o cuatro dibujantes a lo sumo habrían ayudado a redondearla.

Los Vengadores de Jonathan Hickman 8 y 9

Cierran el último tomo dos historias completamente ajenas a la saga sin más excusa que contar con Bala de Cañón, Mancha Solar y Sang Chi (personajes que podemos ver en Los Vengadores de Jonathan Hickman 8 y 9) y estar escritas por Hickman que, pese a ser curiosas y tener su aquel ver a Hickman en su registro más cómico y desenfadado, están un tanto fuera de lugar.

Los Vengadores de Jonathan Hickman 8 y 9, con la saga El tiempo se acaba, coronan una larga gran etapa en duración, calidad y escala de la historia. Los Vengadores de Jonathan Hickman son el nudo de la gran historia que este guionista comenzaría el Los 4 Fantásticos, continuaría en Guerreros Secretos, S.H.I.E.L.D y estas mismas páginas y culminaría con Secret Wars, el evento Marvel más grande de lo que vamos de siglo… a no ser que decida retomarla con sus mutantes.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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