Las antología de historias de superhéroes suelen tener la gran barrera de la irregularidad de sus historias, y de que unas pueden gustar más que otras pero siempre dejan un lastre de haber leído algo que no vas a tardar en olvidar, como mucho recordarás alguna de las historias incluidas un poco mejor. Por si eso fuera poco, se le añade que es un caldo de cultivo para probar nuevos autores que todavía están bastante verdes en su mayoría, por lo que la sensación de heterogeneidad es aún mayor si cabe. Por todo ello, mi primer pensamiento al saber de Marvel Treasury Edition. Los 4 Fantásticos Fanfare fue de precaución y de alzar la ceja con el reclamo de que los nombres que aparecen en los créditos dan para pensar que este caso podía ser diferente. Panini publica esta serie de 4 números con la que homenajea a una serie clásica como Marvel Fanfare en su formato Treasury de gran tamaño, algo que sirve para disfrutar de algunos trabajos de los autores invitados en todo su esplendor.

El espíritu original de Marvel Fanfare era el de publicar una serie en la que cada número contase con 36 páginas en una edición mejorada, con buen papel, sin anuncios, y en la que participasen autores de primer nivel. Además contaba con ilustraciones y otros extras más propios de anuales que de una serie regular. Así pudimos ver historias como la saga de la Patrulla-X y Spiderman en La Tierra Salvaje de Claremont y Michael Golden que podéis encontrar en los Marvel Gold de la Patrulla, la de la Viuda Negra de Ralph Macchio y George Perez que Panini publicó en un tomo del coleccionable Marvel Héroes junto con la historia dibujada por John Buscema de Amazing Adventures; o el Capi de Roger Stern y Frank Miller. La serie duró 60 números y una década después se reintentaría recuperar pero la aventura duró tan solo 6 números. Esta serie retoma esa idea y cuenta con equipos creativos de primer nivel con nombres como Mark Waid, Jonathan Hickman, Dan Slott, Marcos Martín, Alan Davis, Mike Allred y un sinfín de primeras espadas del cómic superheróico.
El tomo funciona especialmente bien por una razón muy sencilla: los autores implicados, no solo son buenos, sino que además comprenden a la perfección cuál es una de las características que convierten a los 4 Fantásticos en un supergrupo especial, que se ha ganado un lugar en el corazón de los lectores. No tienen una alineación cambiante como los Vengadores o la Liga de la Justicia, llevan décadas publicando aventuras en las que los cambios han sido escasos y breves (que si la Cosa piña, que si Hulka o Spiderman de sustitutos…), pero hay una constante que los convierte en especiales y es el factor familia, el aspecto sentimental que los hace tan especiales en nuestro subconsciente. Como lector, puedo recordar grandes historias de La Patrulla-X, cómo me afectó ver el cambio de algunos personajes durante la Masacre Mutante, o la épica del Asalto a la Mansión en Los Vengadores, pero si alguien me pregunta por los 4F, incluso teniendo etapas memorables como la Trilogía de Galactus o su etapa a cargo de Byrne, lo primero que se nos viene a la mente como factor definitorio es que son una familia y eso los hace distintos, constantes.

Eso lo entienden todos y cada uno de los autores implicados en esta miniserie, porque además, la mayoría de ellos se han encargado de la serie en algún momento y saben qué significa Los 4 Fantásticos como concepto, más que como grupo. La primera historia del grupo ya lo deja claro, a cargo de Mark Waid junto a Ramón Rosanas. El guionista de una de las etapas más recordadas de la serie hace un doble combo y, no solo representa esa relación tan particular entre la Cosa y la Antorcha Humana sino que además homaneja a uno de los números más recordados de la Marvel Fanfare original en la que John Byrne contó una historia de Hulk a base de pin ups o splash pages. Cuando lees las historias de Jonathan Hickman, las de Dan Slott o la preciosa y conmovodera historia de J. M. Straczynski te das cuenta de que ellos son autores de cómics pero también han crecido con estos personajes, y les tienen tanto cariño como cualquiera de nosotros.
Aunque aquí la vemos recogida en un tomo, la publicación original contó de cuatro números y en cada uno de ellos se incluían tres historias dedicadas a cada uno de los miembros del grupo. Así, el primer número fueron historias de la Antorcha Humana, el segundo de Mr. Fantástico, el tercero de la Cosa y el último de la Mujer Invisible. Cada autor le aporta su propio estilo, pero siendo extremadamente respetuoso con el espíritu del personaje o del grupo, porque muchas de las historias son más grupales aunque destaque uno de ellos. Así tenemos un homenaje al terror y a la creación de Marvel Zombies por Jonathan Hickman, ese espíritu nostálgico que comentaba de Mark Waid o el aprovechamiento de Daniel Warren Johnson para meter la lucha libre siempre que puede. El tomo cuenta con todas las portadas, dos artículos sensaciones de Bruno Orive y un repaso a los más de 700 números de la serie a cargo de Pedro Monje.

En definitiva, Marvel Treasury Edition. Los 4 Fantásticos Fanfare no es una antología más. Es meter los más de 700 números de la colección en un exprimidor y sacar la esencia, lo mejor y definitorio de los personajes y sus relaciones entre ellos. Un conjunto de historias realizadas por autores que no se limitan a contar una aventura más, sino que transmiten lo que significan estos personajes para ellos, que por otro lado es lo mismo que para nosotros, y por eso funciona tan bien. Una antología para disfrutar y que seguramente merezca relecturas ocasionales de vez en cuando.
Lo mejor: Las historias de Waid, Slott y Straczynski. Recoge muy bien el espíritu de los personajes.
Lo peor: Pensar que es una de esas aburridas antologías más.


