La Cúpula tiene algunas obras que tienen que estar siempre disponibles en cualquier librería. Por eso, a medida que van agotándose las ediciones de... Locas 2

La Cúpula tiene algunas obras que tienen que estar siempre disponibles en cualquier librería. Por eso, a medida que van agotándose las ediciones de algunas de ellas, se apresuran a reeditarlas añadiendo una nueva portada o una mejor impresión, papel, etc… Lo ha estado haciendo con Balas perdidas , la obra emblemática de David Lapham y hoy nos trae aquí la reedición del segundo tomo de otra de las imprescindibles en cualquier librería. Estamos hablando de Locas 2 , de Jaime Hernández, con sus historias de la mítica Love & Rockets , la revista que comenzó como un fanzine realizado por los hermanos Mario, Jaime y Gilbert Hernández, y que tardó poco en llamar la atención de la editorial Fantagraphics que decidió recuperar dicho material y servir de casa para las nuevas historias. Gilbert desarrolló su saga de Palomar  mientras que Jaime desarrolló su universo de Locas .


Con mucho en común pero estilos bien distintos, la publicación aguantó 16 años antes de que Gilbert y Jaime decidiesen tomar caminos independientes y retomar sus propias carreras cada uno por su lado. Jaime ha seguido explorando el universo presentado en estos tomos recopilatorios de La Cúpula, con sus ¿Es así como me ves?  o Tonta . Pero, ¿qué es lo que tiene la obra de Jaime Hernández que ha levantado tanta admiración entre el fandom y sus propios compañeros (como bien recuerda La Cúpula en sus ediciones, uno de sus fans más efusivos es el propio Alan Moore)? Locas  tiene un estilo propio, que ha hecho del culebrón un género nuevo, que toma sus códigos y los remodela a su antojo consiguiendo que mantenga ese tono de placer culpable, con historias y personajes bien desarrollados, con voz propia y con mucho sentido. Leer Locas  en el año 2021 permite ver en los cómics de Archie  la referencia más importante para Hernández… pero también permite ver el calado que han tenido estas historias en el resto de la industria del cómic, y darte cuenta de que muchas de las historias de otros autores, que nos han enamorado, tienen mucho de las aventuras de Maggie, Hopey, Rena Titañón, Izzie, Speedy, Tex…

Y es que una de las características principales de esta serie es la cantidad de personajes que nos presenta, cada uno con su propia personalidad y retratados con muchísima habilidad. Es tan vasto este universo «loco» que al principio cuesta un poco entrar en él. Reconozco que cuando leí el primer tomo de La Cúpula me costó un poco conectar y averiguar qué me estaban contando. Tened en cuenta que son recopilaciones de historias de extensión muy diversa, algunas de una página y otras de 15-20, y con personajes muy carismáticos que al principio no parecían tener mucha relación entre ellos. Agítense estos personajes en una coctelera costumbrista, con unas pizcas de ci-fi pop y unas gotas de wrestling… y el resultado tiene un sabor que, de entrada, puede ser demasiado fuerte para paladares muy sensibles y no acostumbrados al cómic underground.


Pero una vez te has hecho a los personajes, vas reconociendo ese crisol de mujeres fuertes, independientes, empoderadas por sí solas, y conectas con lo que propone Hernández, cuesta mucho dejar de leerla. Es lo que sucede precisamente en este segundo volumen de la edición de La Cúpula, en el que ya conocemos bien a las chicas, sabemos cuáles son sus intereses, sus debilidades, sus verdaderos pensamientos… y Hernández juega con el lector llevando el culebrón a un terreno casi de autoparodia… pero con unas pinceladas de calidad que desarman al mejor preparado. Se encarga de mostrarnos a unas chicas jóvenes, locas, impulsivas, a las que parece que todo les da igual y que se dejan llevar por sus propios intereses, pero luego nos enseña que se comen la cabeza, intentan resistirse a sus pulsiones y emociones, y que por mucho que pase el tiempo, perdonan y no se resisten a lo que les dicta el corazón.

Todo lo hace con un estilo de trazo fino y limpio, con rostros extremadamente bellos y que cambian con el tiempo. Locas  tiene un dibujo que evoluciona: los personajes envejecen, tienen ojeras, arrugas, engordan, adelgazan, cambian de peinados… No es la típica serie en la que los personajes son exactamente iguales durante décadas y en la que las chicas recién levantadas tienen un aspecto angelical. No, aquí Maggie engorda, cuando se despierta tiene ojeras y está despeinada, tiene el pecho caído y michelines… y no por eso deja de resultar atractiva. Hernández des-idealiza la belleza y la muestra como es en la realidad.

Como decía antes, leer Locas  hoy es reconocer el peso que ha tenido en series como Strangers in Paradise , con unas Katchoo y Francine en las que se reconoce inmediatamente a Hopey y Maggie; o Madman , donde se explota mucho más ese rollo de ci-fi pop loco que aquí tiene mucho peso en las primeras historias pero se va diluyendo cada vez más; incluso si me apuráis, Liberty Meadows , con esa mezcla de rostros bellos, humor aparentemente tontorrón con mucha más inteligencia de la que aparenta…


En definitiva, Locas 2  es una muestra de las habilidades de Jaime Hernández, una serie imprescindible con la que, una vez consigues entrar, se convierte en una necesidad. Un culebrón en toda regla adaptado, remodelado y al que se le saca un partido increíble, demostrando que no hay género menor sino autor sin capacidad de aprovecharlo. Una serie en la que la libertad sexual o la figura femenina tienen mucho peso, sin que destaque como la principal intencionalidad del autor. No es una serie que «luche por», es una serie que «cuenta con normalidad» y tiene un efecto mucho más intenso cuando te das cuenta de que asumes lo que está contando con la misma naturalidad que cualquier otra historia que estés leyendo, no percibes en ningún momento unas líneas argumentales forzadas para llevarte a un sitio, sino que te lleva al sitio y lo disfrutas sin pensar en nada. Haceos un favor, leed Locas .

Lo mejor: Cómo construye un universo enorme. Cómo convierte el culebrón en arte. Cómo cuenta la historia de Maggie y Hopey a través de muchos personajes y líneas temporales. Cómo se muestran personajes que parecen reales, con sus arrugas, michelines y malos pelos por la mañana.

Lo peor: Si no consigues entrar y conectar con los personajes, la serie se puede hacer mucha bola, porque son historias cortas de muchos personajes diferentes dentro de un mismo universo.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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