En 2017 el escritor Joe Hill publicó una antología con cuatro novelas cortas titulado Tiempo Extraño (publicado en España por Nocturna Ediciones). Uno de esos relatos se tituló Lluvia y hoy nos llega de la mano de Planeta Cómic su adaptación a cómic, que fue publicada en EE.UU. a través de Image, con una miniserie que inauguraba el nuevo sello Syzygy, dirigido por Chris Ryall y Ashley Wood. Para llevar a cabo la adaptación del relato se contó con el guionista David M. Booher y la dibujante Zoe Thorogood, autores diferentes pero ambos con experiencia en un público joven adulto, gracias a obras como Canto (publicada en España por Tengu) o Se está muy sola en el centro de la Tierra.

Como marca de la casa, la trama del relato se puede resumir en una frase corta, en este caso: un día comienzan a llover trozos de cristal que acaba con la vida de una gran parte de la población que se encontraba al aire libre. Pero esa marca conlleva igualmente relatos que ocultan mucho más que una simple premisa, como sucede aquí en que la protagonista Honeysuckle Speck pierde a su novia en el accidente y emprenderá un viaje hacia la casa de su suegro para ver si está todavía vivo. En su camino se cruzan personajes interesantes que acaban dando un volumen a la historia que no acaba con el misterio principal.
Y es que, aunque hay un suceso extraño que nadie se explica, en mi caso ese suceso es lo que menos me ha importado de la historia, y sí lo han hecho mucho más unos personajes que, en apenas 5 números tienen un desarrollo y un trasfondo muy rico, esbozado en apenas un par de pinceladas. Es el caso de Honeysuckle, una joven cuya salida del armario le costó la relación con sus padres pero que sin embargo encontró en la familia de su chica una nueva familia y una recompensa a todo el sufrimiento pasado. Pero no es solo ella, sino también el personaje del crío vecino de la protagonista, apodado Vampirín por una rara enfermedad de su piel que le impide salir a la calle, o Mark Ado, un luchador de MMA preocupado por su gato.

La historia tiene ese halo de relato post-apocalíptico en el que se reflexiona sobre la naturaleza humana, y en ese sentido, incluso estando bien planteado, me ha resultado menos interesante por ser un tema tratado ya muchas veces, con una sensación de ya-visto en que se aporta poco. Sin embargo, sí me ha gustado mucho el tratamiento colateral de cómo Honeysuckle va gestionando ese mundo adquirido, esa familia elegida de su suegro o el vecinito, y refleja muy bien lo que le rodeaba o cómo reciben cada uno ese evento apocalíptico. Es lo que me ha interesado más, porque es a través de escenas en una sola viñeta o comentarios casi anecdóticos como Hill inicialmente, y aquí Booher, construyen y dan tanta tridimensionalidad a la protagonista.
El hecho de que la dibujante sea una artista tan peculiar como Zoe Thorogood me ha parecido todo un acierto. Su estilo limpio, de personajes estilizados y trazo fino y claro funciona especialmente bien en una historia como esta. Aporta intimidad y acerca a los personajes, pero también sabe dar mal rollo cuando es necesario. Sí me ha sorprendido más el hecho de que no haya coloreado ella misma el cómic, habiendo recurrido a Chris O’Halloran para colorear la obra. Si bien no se puede decir que haga un mal trabajo, no he conseguido conectar del todo con él. Probablemente se deba a los anteriores trabajos de Thorogood que, incluso siendo obras con un uso del color muy distinto (el bitono de La inevitable ceguera de Billie Scott y el policromatismo lisérgico de ciertos pasajes de Se está muy sola en el centro de la Tierra) tenían un toque muy identificable y personal, pero los tonos planos de O’Halloran con un discutible uso emocional en determinados pasajes me ha hecho detenerme a analizar el color, lo cual interpreto de manera negativa. En contraposición, aplaudo esas paletas apagadas y discretas en la mayor parte del relato, haciendo que el color sea algo muy secundario, pero es innegable que hay momentos de tensión en los que el color debe jugar a favor de las emociones, y en ese aspecto me falla un poco.

En definitiva, Lluvia es una obra interesante, de esas que lees y te deja una impresión de que «ni fú ni fá» pero que luego te dejan reflexionando y te das cuenta que echas de menos a los personajes, lo cual es señal de que ha calado mucho más hondo. El misterio que sirve de motor para la historia queda resuelto, que nadie vaya pensando que es la típica historia con un suceso extraño que solo sirve para mover a personajes y te deja con la duda de qué habrá pasado, pero de verdad que la explicación resulta lo de menos porque no es el verdadero protagonista, sino los personajes y cómo se mueven cuando interaccionan con los demás. Historia postapocalíptica de las que se aprende más por cómo se comportan sus protagonistas que por lo que realmente sucede en ella.
Lo mejor: Lo bien que está caracterizada como personaje Honeysuckle (¡y qué sonoridad para un nombre!)
Lo peor: Como relato apocalíptico sobrenatural aporta poco.


