Una de las discusiones más manidas en este mundillo es la falta de visión de negocio del cómic español. Como en cualquier empresa, hace...

Una de las discusiones más manidas en este mundillo es la falta de visión de negocio del cómic español. Como en cualquier empresa, hace falta un buen análisis y reconocimiento de los gustos del público para dar con la idea y el tono adecuados, para así poder alcanzar un volumen de ventas que justifique el tiempo y dinero invertidos. La crítica va por otro lado: da prestigio pero no dinero.

Los autores de una obra, antes de emprender la tarea de su creación, deben decidir muy claramente en qué categoría o categorías quieren encuadrarla, porque de ello dependerá su éxito o fracaso en el mercado. Básicamente, podemos identificar tres categorías iniciales, que pueden combinarse para permitir nuevos encuadres: arte, industria y cultura.

A mi entender, y sólo a efectos de este pequeño ejercicio, separaremos el arte de la cultura, basándonos en el siguiente argumento: el arte pretende proporcionar una sensación agradable a los sentidos, mediante la armonía estética; la cultura, por otra parte, busca el estímulo intelectual del receptor mediante la transmisión de información y conocimientos. Por ejemplo, el Moisés de Miguel Ángel sería arte, puesto que es una figura armoniosa, de bellas proporciones y agradable a la vista, pero no la consideraríamos cultura, puesto que su mera contemplación no nos transmite ninguna información ni conocimiento extra. Disfrutamos viéndola, pero no extraemos ningún conocimiento de este acto, lo que no ocurre leyendo un libro sobre Historia del Arte, sin ir más lejos.

Hecha esta distinción (que podrá ser perfectamente desmontada tras este estudio) podemos iniciar este pequeño ejercicio de identificación de un mercado potencial al que lanzar la obra.

Es importante que el creador decida si quiere hacer de la historieta su modo de vida o si es sólo algo accesorio al contar ya con un trabajo remunerado. En el primer caso, y siempre que no cuente con subvenciones o mecenas, deberá dejar de lado las inquietudes artísticas en pos de una mayor posibilidad de éxito comercial. A menos que sea un autor consagrado que se pueda permitir experimentar y probar nuevos derroteros artísticos, el historietista deberá hacer una serie de concesiones a la galería y permitir que su obra sea accesible para el gran público.

Algo con lo que no contamos en España es con una industria del cómic, como la que conocemos en otros países. En EE.UU, las grandes editoriales cuentan con un equipo de guionistas, dibujantes, rotuladores… que trabajan por encargo, estando su libertad creativa constreñida por las exigencias de los editores, que obviamente no pueden dejar que los autores hagan y deshagan a su antojo con sus personajes. En España no existe una industria así. Existen editoriales que publican continuamente nuevas obras de autores españoles consagrados, pero siempre con los mismos personajes dibujados por sus creadores. No existe una editorial con personajes exclusivos cuyas andanzas puedan encargar a un equipo de dibujantes. Salvo excepciones, los personajes son siempre dibujados por sus creadores: se nos haría extraño ver a Superlópez o Mortadelo dibujados por gente que no fuera Jan e Ibáñez, respectivamente (aunque en estos tiempos se agradecería sangre fresca a los guiones).

Así pues, el autor novel que quiera ganarse el pan con los tebeos, en vista de que no existe una empresa que le pueda contratar para encargarle trabajos,  sólo tiene dos opciones en este momento: o crea unos personajes atractivos que pueda publicar en alguna revista (El Jueves, Dibus…) o se ve obligado a viajar al extranjero y convertirse en un asalariado de alguna editorial hasta ganarse al público y así permitirse luego hacer sus propios tebeos (o no, que me han dicho que en DC pagan muy bien).

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¿Serviría de algo crear una industria del cómic en nuestro país, con personajes propios y un equipo de artistas a sueldo? Los chicos de Cool Universe lo están intentando, y desde aquí les deseamos toda la suerte del mundo. Sabemos que es un trabajo duro abrirse camino con personajes nuevos (es más fácil hacer un fanfic que crear un personaje desde cero), pero ojalá algún día podamos ver una empresa que dé trabajo a autores de comic, que les forme y les enseñe para que puedan ganarse la vida con su arte, al margen de las dañinas subvenciones oficiales.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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