Atención fans de la ciencia ficción y el terror en el espacio. Hoy vengo a hablaros del primer volumen (de tan solo tres) de Leviatán, una nueva colección editada por la gente de Distrito Manga que supone el debut de Shiro Kuroi en nuestro país. Publicado originalmente por la todopoderosa Shueisha, el mangaka promete emociones fuertes desde el minuto uno.
Bienvenidos al crucero Leviatán
La premisa de la obra no es demasiado original pero sí intrigante. Un grupo de saqueadores espaciales llega al navío espacial Leviatán, una nave que llevaba un grupo de niños escolares y a un par de profesores y de la que nunca más se supo. Uno de los saqueadores encuentra un diario en el que uno de los alumnos relató de manera concienzuda todo lo que fue sucediendo hasta que al final, como dirían los inmortales, solo pudo quedar uno.

Lo primero que destaca de Leviatán es el diseño de la propia nave (casi parece el trasatlántico de Vacaciones en el mar), así como los trajes de la panda de exploradores que tienen cierto aire retrofuturista. También resulta llamativo que el diario que sirve de motor para la trama sea uno de papel y no una tablet o cualquier gadget tecnológico.
Kuroi cuece el desarrollo de la historia a fuego lento, dosificando la información muy bien y usando como catalizador para los asesinatos el hecho de que la única salvación para los chavales es una cápsula de escape con capacidad limitada, así como que el tiempo estuvo en su contra, pues en el momento de empezar los problemas solo quedaba oxígeno para cincuenta horas.

Con elementos propios de la novela negra y de misterio de Agatha Christie o de survivals del estilo de Battle Royale, el mangaka consigue llamar nuestra atención desde el minuto uno gracias a unos personajes perfectamente caracterizados. Ahora bien, ya os digo que casi es mejor no encariñarse con ninguno porque Shiro Kuroi no hace prisioneros. Cualquiera puede ser el siguiente en morir víctima de una traición, una puñalada o una trampa. Y es que a bordo del Leviatán también hay ingenios mortales. Sobre esto último espero que acaben dando una explicación, porque no me cuadra mucho que existan trampas en un navío escolar.
Un elemento destacable es la extrema violencia que salpica muchas de las planchas de Leviatán. Kuroi no se corta lo más mínimo en mostrar las muertes con una crudeza absoluta. Es verdad que no es el primer mangaka al que le trae sin cuidado lo de mostrar niños ensartados o degollados (por ahí está Hideshi Hino), pero siempre me resulta curioso comprobar cómo en el manga no tienen los mismos tapujos que en el cómic europeo o americano a la hora de mostrar menores de edad masacrados. Hago un inciso: aquí no son adolescentes, son niños entre los 10-13 años.

Leviatán es un cómic completamente inmersivo gracias al detallado dibujo de Kuroi, que en algunos momentos me recuerda poderosamente a Tsutomu Nihei, que logra transmitir toda la urgencia y la claustrofobia de un grupo de chavales a los que la situación les viene completamente grande, en un escenario donde cualquier cosa puede llegar a pasar.
La metanarración con una historia contada dentro de otra también es un valor añadido en Leviatán, porque, lejos de ser un lastre o una mera lectura de lo que pasó, a los merodeadores de la nave también les van sucediendo cosas. Esto nos hace estar atentos a cada pequeño detalle, a formarnos teorías, a especular sobre posibles desenlaces y, en definitiva, a tener unas ganas locas de leer el siguiente volumen. Y esto, señores, es lo mejor que te puede pasar con un cómic.
A modo de extra, al final del volumen se incluye un listado de personajes que ayuda a familiarizarse con ellos.
Como siempre, gracias a a la web www.listadomanga.com por todos los datos de la edición.


