Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Lemóniz

Lemóniz
Guion
Florentino Flórez.
Dibujo
Guillermo Sanna.
Formato
Cartoné, 120 págs, B/N.
Precio
24,95€.
Editorial
Norma Editorial. 2026.

A pesar de que han pasado 15 años desde el cese de la actividad armada y 8 desde el anuncio del desmantelamiento total de las estructuras de la banda terrorista ETA, la herida para muchos no ha terminado de cicatrizar. Cada vez se ven más productos de «ficción» o historias que cuentan algunos de los momentos en aquellos eternos 40 años que duró el conflicto en el País Vasco, pero no es fácil recordar una de las etapas más negras de la historia de nuestro país. Cuando uno ve productos tan bien hechos como la novela Patria o alguna de sus adaptaciones a TV o a cómic, lo que más llama la atención es el respeto, intentando mantener una fidelidad a lo sucedido mientras se muestran de manera aséptica ambos puntos de vista de la historia. Cuando leí la sinopsis de Lemóniz. ETA y el movimiento antinuclear, editado por Norma Editorial, me asaltó la duda de si entraría en profundidad en lo que respecta a la banda armada o se intentaría centrar la obra en la parte relacionada con el intento de instalar una central nuclear en la población vizcaína. La crónica de esta obra en cuanto a lo sucedido es completamente global, en todos los aspectos, aportando una visión integra de lo sucedido en Lemóniz entre los años 1972 y 1982.


La historia cuenta desde el proyecto de la central hasta su aprobación y comienzo de las obras por parte de la empresa Iberduero (la actual Iberdrola). El anuncio de que se va a llevar a cabo dicha obra genera malestar entre la población ante el miedo a lo nuclear, y se crea un movimiento antinuclear, que coincide con el ascenso de ETA y el comienzo de la actividad armada. La historia está contada desde varios puntos de vista, es muy coral en ese aspecto: el director del proyecto, uno de los ingenieros principales, su hijo que comienza a juntarse con otros jóvenes que forman parte del movimiento antinuclear, liderados por un profesor universitario, y cómo ese movimiento comienza a verse afectado por la captación de jóvenes para ETA, que empieza a llevar a cabo las primeras amenazas, agresiones, hasta llegar a los atentados. Al comenzar la historia en 1972 vemos todavía a los famosos grises, con actitudes muy agresivas y una Guardia Civil que actuaba casi como los sheriff del pueblo, con actitudes muy impositivas y déspotas. Eran tiempos de transición y España estaba inmersa en una espiral de cambio y violencia por todos sitios.

Como digo, lo que más me gusta de este tipo de historias es la transparencia en cuanto a que no se intenta contar un relato de malvados terroristas que atemorizan una población, sino que dejan ver una sociedad dividida, en la que unos buscaban su autodeterminación mientras otros solo intentaban salir adelante. En ese sentido, centrar la atención en la central nuclear es un vehículo fabuloso para dejar entrever cómo era la sociedad vasca en aquellos años: en la central había trabajadores cercanos a ETA pero por otro lado había otros que necesitaban ese trabajo para sacar a sus familias adelante, sin que ellos ignificase que estuviesen en contra de los ideales de autoderminación. Igualmente se muestran diferentes actitudes de jóvenes, desde la salvaje Inés, anarquista y extrema en todos los aspectos de su vida, a Mikel, el hijo del ingeniero, que se deja arrastrar por sus amigos, pero llegando a sentirse entre la espada y la pared porque sabe que su padre no forma parte de esa clase opresora contra la que proclama luchar la banda armada. Resulta angustioso para el lector ver esas posiciones de punto sin retorno en la que acabar cediendo es dejar ver al terrorismo que sus estrategias funcionan pero seguir adelante podía suponer perder la vida.


Florentino Flórez y Guillermo Sanna vienen de caminos diferentes, pero a su vez ya había un punto en común, la obra Kadath publicada por Diábolo, y que adaptaba un relato de H.P. Lovecraft. Pero antes de eso, Flórez era un reputado crítico y divulgador que ha sido incluso nominado a Eisners por obras teóricas sobre Wally Wood o John Buscema, mientras que Guillermo Sanna dio el salto a la fama con Camisa de Fuerza, de la extinta Amigo Comics, la cual le abrió las puertas a Marvel con varias obras. Tengo que reconocer que su blanco y negro me parece mucho más potente que cuando es coloreado, por lo que en esta ocasión funciona doblemente, por esa asociación inconsciente a los telediarios antiguos, pero a su vez porque creo que centra la atención en lo importante y transmite muy bien la expresividad corporal.

El hecho de que Flórez tenga experiencia como investigador y divulgador se aprecia muy bien en lo bien documentada que está la obra. Evidentemente, hay partes con licencias narrativas para dar empaque a la historia y hacerla más lineal, pero los nombres, las fechas y todo lo que sucedió sale de una intensiva labor de documentación, que se puede comprobar en un capítulo final en el que el autor realiza una cronología y explica muchas de las viñetas y escenas que suceden en la obra, además de incluir una extensa bibliografía en la que se ha basado para la realización de este proyecto. Como curiosidad, se trata de un cómic que podríamos denominar documental o histórico, pero no se hace bola en ningún momento, tiene una capacidad para mostrar esos diez años a través de los muchos personajes haciendo de ella una lectura tremendamente dinámica.


En definitiva, Lemóniz. ETA y el movimiento antinuclear es un cómic que relata con rigor y una visión global, los hechos que acontecieron desde la luz verde para la construcción de una central nuclear en la localidad vizcaína de Lemóniz, la lucha de la población y su combinación con la ascendiente ETA hasta difuminarse como movimiento antinuclear independiente, así como las consecuencias que ha tráido para nuetro país y nuestra economía el que se acabara cancelando un proyecto que prácticamente estaba a punto de inaugurarse. No es spoiler, es historia de España. Una obra documental rigurosa contada con gran pulso narrativo, con una evidente intención de mantener una traslación aséptica de lo sucedido, sin implicarse políticamente ni juzgar a solo una parte de la sociedad vasca de aquella época. Interesante y necesaria, de esas obras que deberían ser lectura obligada en los Institutos.

Lo mejor: Su documentación. El dibujo de Sanna le sienta genial. La coralidad.

Lo peor: Al principio cuesta un poco hacerse con todos los personajes y es fácil perderse.