Después de años de permanecer agotado, y tras haber hecho lo propio con otras dos obras del tándem creativo formado por Carlos Trillo y... Las puertitas del Señor López

Para el señor López, la realidad está en su contra. Hombre tímido, miedoso y obediente, se siente atrapado en un matrimonio y en un trabajo tan tediosos como insoportables. Pero algo sucede cuando, en brutal contraste con su insufrible cotidianidad, el señor López abre una puerta y accede a una dimensión sin límites ni normas donde todo es posible.

Después de años de permanecer agotado, y tras haber hecho lo propio con otras dos obras del tándem creativo formado por Carlos Trillo y Horacio AltunaEl último recreo (2017) y Charlie Moon (2019)–, Astiberri recupera este cómic aparecido por vez primera en 1979 y concebido como una denuncia a la falta de libertad de expresión sufrida bajo la dictadura argentina. Leyendo algunas de estas páginas, es sorprendente que Trillo y Altuna no fueran víctimas del Terrorismo de Estado que imperó desde el golpe de estado de 1976. Muchos argentinos encontraban una vía de escape en las revistas de historietas, como El Péndulo y Hum®, donde este cómic se publicó seriado, pero también en el cine, tanto comercial como underground (léase porno), que tuvo una gran influencia en estos autores.

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El señor López, como ya se dice en la sinopsis que inicia esta reseña, extraída directamente de la contraportada del tomo, es el prototipo del hombre colilla. Pisoteado por su mujer, su jefe e incluso sus compañeros de trabajo, es incapaz de levantar la voz, de llevarle la contraria a nadie e incluso de expresar su opinión en voz alta. Cuando se encuentra en una situación estresante (y le ocurre muy a menudo), López busca un cuarto de baño y, al cruzar la puerta, abandona esta dimensión y visita una completamente distinta, donde se convierte en un seductor donjuán, un audaz cuatrero o un héroe legendario… para luego volver a su mundo y darse de bruces con la cruda realidad, o bien hacerle frente (aunque bastante apocadamente) tras su paso por el otro lado. Sin haber vivido en aquella época, no puedo concebir la sociedad argentina de finales de los años setenta, con su censura, su represión, su persecución de homosexuales (con el Comando Cóndor creado o al menos sancionado por el Gobierno de la Nación) o su desprecio de las minorías raciales, ejemplos de lo cual vemos también en estas páginas. Pero leído este cómic cuarenta años después, con los avances sociales que hemos conseguido, es inevitable asociar las puertitas más con la necesidad de escapar de la asfixiante realidad que como una crítica a la falta de libertad de expresión de la época. Otra interpretación de lo que hace López al atravesar una de sus puertitas es que va a masturbarse para aliviar la tensiones, y salir recompuesto al mundo real. Pero eso sólo ocurriría fuera de plano y, como digo, es mera especulación.

La lectura de este texto requiere cierto conocimiento de la realidad social que imperaba en aquellas postrimérias de los setenta, con el régimen dictatorial a todo fuelle (aún faltaban cuatro años para que se devolviera el orden constitucional y democrático al pueblo). Carlos Trillo (Clara de Noche) dio voz con López a muchos de esos argentinos que tenían que hablar de política a escondidas, que veían las películas europeas o norteamericanas censuradas (una de ellas el musical Hair, por favor) en sesiones clandestinas. Recordando el dicho de que el clavo que sobresale es el que recibe el martillazo, López agacha la cabeza, camina siempre encorvado con las manos entrelazadas detrás de la espalda, y se guarda sus opiniones para sí, si es que las tiene. Sólo cuando atraviesa la puerta de algún cuarto de baño de su casa, de un bar o de su oficina, se permite ser alguien distinto.

Horacio Altuna (Voyeur) es un viejo conocido de nuestra historieta. Pese a haber nacido y desarrollado sus primeros años de carrera profesional en Argentina, reside desde 1982 en España, donde además de seguir dibujando colabora con asociaciones de dibujantes e ilustradores en campañas por la defensa de los derechos de autor. Al contrario que en Voyeur, donde primaba el enfoque erótico y sensual de las historias, sin descuidar el contrapunto cómico, aquí Altuna busca el contraste entre el mundo gris y aburrido de López y la fantasía onírica adonde es transportado al cruzar una de sus puertitas. En sus viajes al otro lado, López visitará mundos fantásticos extraídos del Arzak de Moebius, intimará con hermosas nínfulas e incluso será perseguido por un horrendo monstruo, en una secuencia de clara inspiración del expresionismo cinematográfico. El arte de Altuna es capaz de adaptarse sin ninguna fisura al estilo que cada historieta de cinco páginas requiere. Incluso hay sitio para la caricatura, como la que hace del tanguista Carlos Gardel, o de los personajes de la película Alien, cuyo estreno fue todo un acontecimiento. Horacio Altuna es uno de los mejores historietistas vivos, y lo ha demostrado con creces tanto en historias largas y de corte dramático, como en historietas cortas y homorísticas como ésta.

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Uno de los puntos que, para mí, rebajan el valor artístico e histórico de este Las Puertitas del Señor López, publicado por Astiberri, ha sido la decisión del dibujante de traducir el español argentino original al castellano general peninsular. No creo que el texto original fuera tan difícil de entender para el lector español adulto de hoy y, en todo caso, ante alguna palabra o expresión de difícil compresión, siempre se puede recurrir a las notas al pie de página (un recurso que ya se usa en este mismo tomo, sin ir más lejos). Hace muchos años que en España se leen cómics y se ven películas argentinas, y no hemos necesitado nunca de doblaje ni subtítulos. En fin, dejando a un lado este aspecto, las Puertitas de Trillo y Altuna es un cómic que llevaba desde 2009 sin ser reeditado en nuestro país, con lo que Astiberri ha saldado una deuda con el público español. Una obra divertida, crítica, necesaria y escapista.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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