La verdad es que el siglo XXI está siendo un pequeño batiburrillo para el puño de Khonshu y tal vez conviene contextualizar antes de meternos en harina con Las fases del Caballero Luna. Y es que si desde su creación hasta fin del siglo XX todo estaba más o menos bien localizado, con apenas tres volúmenes, es fácil perder la cuenta cuando se trata del último par de décadas, hasta tal punto, que digo con miedo que el volumen donde comenzara Jed MacKay a los guiones en 2021 es el noveno, pero hasta podría ser más elevado.
Así, la cosa es que sale a la calle Las fases del Caballero Luna y es posible que el lector despistado no sepa muy bien qué es esto y dónde colocarlo, si bien Panini lo está publicando cronológicamente donde corresponde con respecto a su edición USA, pero, por más que veamos en los créditos el nombre de Jed MacKay, esto no es propiamente parte integral de su etapa. Escribe una historia dentro de este volumen antológico, pero esto viene a ser una especie de isla entre etapas.
Al terminar este supuesto volumen 9 americano, llegaría La Venganza del Caballero Luna y despues Caballero Luna: Puño de Khonshu, que está a puntito de salir en nuestras librerías, pero esto es una suerte de especial de recopilación de historias cortas con varios avatares del dios de la Luna a lo largo del presente, pasado y futuro. En el prólogo del tomo se habla de legado al estilo de la Distinguida Competencia —que ahora en España, competencia, lo que se dice competencia no es, pero eso es otro tema—. Sin embargo, cuando las encarnaciones proliferan y se diversifican de este modo estamos casi más ante una especie de franquiciado del héroe.
Y es que más allá de que sea un poco extrema la denominación, no dista tanto de lo que nos encontramos en Las fases del Caballero Luna, que no deja de ser un catálogo de posibles Caballeros Luna que explotar mezclados con homenajes aquí y allá. Las fases del Caballero Luna nos trae un total de nueve historias ambientadas entre el año 824 AC y 2846 con distintas personificaciones del puño de Khonshu para diferentes propuestas conceptuales, artísticas… y comerciales.
Hay en este tomo algunas historias con cierto atractivo, narradas con tino y una visión interesante como Caballero en la ciudad (MacKay, Fornés), Ekleipsis (Declan Shalvey, Eder Messias) o Luna de sangre, hermanos de sangre (Tom Waltz, Brian Level), pero no puedo evitar sentir que estoy leyendo un catálogo de juguetes, un banco de pruebas de futuros personajes que explotar con más intención que ejecución, bajo premisas que en algunos casos resultan escasas o directamente anodinas.
Ritmo y calidad, pues, irregular. como buena antología, pero el sabor de los alicientes no llegan a compensar los sinsabores. Tal vez el futuro me quite la razón y algunos de los personajes y conceptos terminen resultando fundamentales. De hecho, hay algunos como la nueva Luna del cazador del futuro, de Justina Ireland y Daniel Bayliss, que están claramente pensados para ello y resulta particularmente sorprendente la versión Magical Girl — más o menos — Yuji Kaku, pero mucho me temo que se quedarán en anécdota.
Las fases del Caballero Luna es al fin y al cabo un intento de sembrar para el futuro del personaje y de paso aumentar la presencia del puño de Khonshu en librerías, con una política editorial tan delirante como nuestro protagonista, que duplica títulos — lo que debería ser síntoma de buena salud—, por un lado, pero reinicia la serie cada pocos meses — que más bien nos leva a pensar lo contrario— por el otro.
En cualquier caso, Las fases del Caballero Luna funcionan de manera completamente independiente a la andadura de Jed MacKay en el personaje y no resulta un tomo especialmente memorable, pero como habitualmente, siempre hay algo interesante que extraer.





