Ya sabemos que en el universo Marvel y, en general, en los universos superheroicos, las noticias de la muerte de cualquier personaje suelen ser exageradas. Llegó un momento en que la pregunta ya no era si volvería, sino cuándo. Sin embargo, parece ser que hemos trascendido también el «cuándo» o al menos en el caso de nuestro puño de Konshu favorito, porque el título La venganza del Caballero Luna 2: Está vivo y la portada nos dejan lo bastante claro, sin miedo a caer en spoilers, que el cuándo es ahora y que quizá el quid de la cuestión es más el cómo.
En esa periferia donde Jed MacKay y Alessandro Cappuccio — y también Devmalya Pramanik, pero luego hablaremos de él — hacen y deshacen a su antojo sin la presión de los focos, llevan ya casi cuatro años moldeando su versión del Caballero Luna, creándole su propio entorno, su propio elenco de secundarios, que hace que muchas veces esta parezca una serie de grupo, y su propia trama, donde se encuentran cómodos.
Así, y del mismo modo que ya hizo Mackay también en Doctor Extraño, la muerte era un ingrediente más de una historia, que tenía que cumplir un papel dentro de la misma, así como también el regreso y, en este caso, lo tenemos por todo lo alto.
Repasando el material que contiene La venganza del Caballero Luna 2 podría decirse, en un vistazo diagonal, que una especie de popurrí sin demasiada cohesión. Veamos, tenemos el final del arco que comenzó en el tomo anterior y tenemos, después, el cruce con Caza Sangrienta. No parece que haya mucho espacio para desarrollar esta trama de la que hablamos. Además, quien haya leído el evento central este de los vampiros, probablemente haya visto que, más allá de alguna idea puntual y el espectacular arte de Pepe Larraz, no es que el evento fuese especialmente relevante.
Pero aquí llega la trampa de Jed McKay. Caza sangrienta se ha vestido de evento global. pero en realidad es un evento de las series de este tramposo guionista canadiense. Ha resultado relevante en Vengadores, crucial en Doctor Extraño y absolutamente troncal en Caballero Luna.
No es solo que el retorno se produzca durante el evento, sino que el propio evento es relevante en el retorno y, además, el papel del Caballero Luna en esta historia es mucho más importante de lo que parecía en la miniserie principal. Casi es como si lo global de Caza sangrienta fuera lo de menos, un artificio accesorio para el resto de las series Marvel, que oculta el verdadero mecanismo diseñado para llevar sus series al siguiente punto de esa trama que lleva urdiendo desde el inicio.
Este paréntesis de la serie sin su protagonista ha servido además para afianzar, no solo a los secundarios, sino a la propia figura ausente, que se han apañado para redefinir por la propia omisión de su presencia. Por eso, por gratuito y manido que pueda parecernos ya a estas alturas el recurso de la muerte, Caballero Luna, tanto personaje como historia, han salido fortalecidos de ello y el momento de la vuelta… digamos que MacKay y Cappuccio saben cómo darnos momentos gloriosos.
Pero no solo Cappuccio, que es el verdadero líder gráfico de esta historia y que está aquí ya desde el principio, La venganza del Caballero Luna 2: Está vivo es el tebeo que me ha hecho poner la baliza de seguimiento a Devmalya Pramanik. Se trata de un dibujante de Calculta del que apenas hemos podido ver trabajo en España, algún numerito suelto de Spiderman 2099, Vampiro: La mascarada y, sobre todo, Dune: La casa Atreides. Sin embargo, Pramanik lleva ya alrededor de una década dejándose ver por el mercado USA, pero no ha sido hasta hacer lazos con Ram V, que se ha empezado a dar a conocer con mayor amplitud. Se reunirían en Paradiso, para Image, y han repetido más recientemente en The Vigil, para DC, ambas inéditas por nuestros lares.
Pramanik se mimetiza hasta cierto punto con el estilo de Cappuccio, sin calcularlo ni dejar de evidenciar su propia identidad. Con la ayuda de Rachelle Rosenberg, que también hace lo suyo por la coherencia gráfica, mantiene una sintonía estilística y salva ese mal endémico actual de sindiós gráfico al que, desgraciadamente, cada vez estamos más acostumbrados en las majors.
Cappuccio es mucho Cappuccio y sigue notándose cuándo es él quien lleva las riendas, pero Pramanik ha demostrado que es un autor al que va a ser mejor no perder de vista, que se desenvuelve con gracia en la acción, da el tipo en las bajadas de ritmo por igual y en general es capaz de solventar con competencia.
En resumidas cuentas, por más pereza que a priori puedan darnos muertes, resurrecciones, eventos y demás hierbas, La venganza del Caballero Luna 2: Está vivo consigue hacerlas trabajar a su favor. del mismo modo, cuando en el siguiente tomo, se vuelva a renombrar la serie a Moon Knight: Fist of Khonshu y recomenzar desde el número uno, os recomiendo dejar de lado la desgana y agarraos a la fiabilidad que nos han dado estos últimos 4 años de calidad ininterrumpida.





