El arte es una disciplina artística que, como todo en esta vida, requiere en gran medida de la inspiración de su creador. Una búsqueda... La Serpiente Roja, de Hideshi Hino

El arte es una disciplina artística que, como todo en esta vida, requiere en gran medida de la inspiración de su creador. Una búsqueda de una musa, de una chispa que sirva para prender el fuego de la creatividad. A menudo esa inspiración recae en las vivencias propias. Este suele ser el caso del mangaka especializado en historias de terror Hideshi Hino. Si en la anterior reseña de su obra, Panorama Infernal, fue su propia vida lo que usó como mimbre para la historia, en La Serpiente Roja también partiremos de una experiencia vital.

La Serpiente Roja, un mal viaje al doctor

Como el propio Hino admite en el prólogo, parte de la inspiración para realizar La Serpiente Roja viene de un reconocimiento rectal que le provocó un dolor insoportable. Dicha visita al doctor fue debido a encontrar de manera reiterada sangre en sus heces. Al final, todo fue debido al exceso de la bebida.

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Hideshi Hino suele desnudarse ante el lector en cada una de sus obras. Con La Serpiente Roja puede que quiera decirnos algo de su propia familia, o quizás sea una etapa de su perturbadora infancia. Sea como fuere, estamos ante un relato de una fuerza lírica excepcional, lleno de amargura, gore y humor negro, todo ello aderezado con unas pinceladas del folclore de terror japones.

Un retrato de una familia disfuncional construido como una introspección interna que conduce a una locura desenfrenada, y ello a través de los ojos de un niño pequeño, que nos cogerá de la mano para esta incómoda travesía que ni él, como protagonista, quiere realizar. La Serpiente Roja comienza con un poema introductorio para pasar a una primera plancha totalmente descorazonadora que sirve de máquina expendedora de billetes para este truculento viaje.

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Durante este breve, pero intenso, manga conoceremos a un anciano con una pústula llena de sangre y pus que debe ser masajeada y reventada cada día, una niña aficionada a jugar con cadáveres de animales o una abuela que no para de cacarear porque se cree que es una gallina. Un cocktail que tiene como guinda un espejo poseído por una entidad demoniaca.

La Serpiente Roja nos muestra a un Hideshi Hino más juguetón que de costumbre, que utiliza el lienzo en blanco que es para él el mundo del manga para modificar su estilo de narración habitual. Para esta obra comienza siendo excesivamente descriptivo, lento y denso, para una vez llegados a cierto punto poner el pie en el acelerador hasta guiarnos a ese trompazo sin frenos, airbags o cinturones de seguridad que suelen ser el final de sus obras.

Hino

Hino pretende causar una profunda sensación de desasosiego en el lector, usando para ello temas tabúes o elementos fisiológicos que normalmente nos hacen apartar la mirada, torcer el morro o hacer una mueca de desaprobación. Y amigos, desde luego que consigue su objetivo.

La Cúpula sigue reeditando las obras del mangaka a la vez que las intercala con sus trabajos más recientes. Que ganas tengo de que llegue la siguiente.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

  • Andrea Diéguez Amador

    11 mayo 2021 #1 Author

    Gran reseña. De mis mangas favoritos y a la espera también de que la Cúpula saque alguna novedad de Hino… Ya que tengo todo lo publicado en España.

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