Si un estilo está en auge dentro del mundo de las viñetas, es el cómic para adolescentes y jóvenes (¡ya era hora!). Y en esta ocasión, Grafito editorial no se iba a quedar atrás con la nueva incorporación a sus filas de la autora Paula Cheshire.
La ganadora del Premio Antifaz a Mejor autora revelación en 2023, estrena con Grafito su nueva obra La receta de la magia, en preventa desde 13 de septiembre y finalmente en todas las librerías a partir del 16 de octubre. Y como no podía ser de otro modo, y aunque no hable de temas tan sensibles como fue el sobreponerse al fallecimiento de unos de los pilares de su vida (El duelo editado por Fandogamia) o cómo ser un adulto funcional cuando todo te sobrepasa (Me das ansiedad, también por Fandogamia), Paula nos muestra sus raíces gallegas, sus gustos e incluso, sus adorables gatas en un relato de ficción y aventuras fantástica con toques de humor.

Esta historia la protagoniza Lana, una bruja recién salida de la escuela de brujería que, como suele pasar cuando pisas por primera vez el mercado laboral siendo autónoma, en el primer encargo la acabas liando parda. Para ello y solucionar el entuerto, recurre a su amiga también bruja, Herminia, que con ayuda de la magia y de la tecnología – que no es tan mística pero igualmente misteriosa – van en busca de la tercera en discordia, una tal Baba Yaga (Yaga, para los amigos). Este peculiar trío será el que, con la sabiduría y experiencia de esta última, consigan la pócima definitiva que solucione de raíz la invasión de setas hambrientas que asola un encantador pueblo en este mundo mágico.
Y es que para quien no lo sepa, la autora nació y creció en Galicia, concretamente en Pontevedra, y este cómic rezuma esa esencia la cual Paula muy orgullosamente plasma en la historia principal y en cada una de sus ilustraciones, al igual que somos testigos una reivindicación de sus gustos millennial. Como recita el dicho galego; Eu non creo nas meigas, mais habelas, hainas, y Cheshire parte de esta frase popular para crear un relato de ficción fantástica y asomarnos no solo a la mitología gallega de las meigas, sino también a su gastronomía (aunque sea de manera alcohólica-festiva como lo es el licor café) y hasta nos hace una panorámica de una manera sutil de su querida ciudad natal.

Pero a la vez que nos asomamos a las costumbres y leyendas gallegas, como he mencionado anteriormente, la autora no se desvincula de los elementos contemporáneos, ya sean totalmente actuales o con los que creció: Se puede observar sin ningún tipo de pudor esa afición a sagas de literatura y películas fantásticas tan populares en la época de los 2000’s, como una clara referencia a sus gustos musicales (y muy en concordancia con los seres mitológicos con los que se le relaciona este estilo musical) sin renunciar a referencias tan actuales como las ferias, los memes y a situaciones humorísticas tan comunes a día de hoy como quedarse sin batería de x objeto JUSTO cuando se le necesita (aunque en el momento, a nadie le hace ni puñetera gracia).
Con esa miscelánea de cultura popular gallega, cultura millennial, internet y humor costumbrista, Paula Cheshire nos relata una historia amena y divertida que resulta incluso personal en ciertos puntos, y refleja con gracia sentimientos tan comunes como el síndrome del impostor, las inseguridades, la sororidad intergeneracional o que a veces, las apariencias terroríficas no son tan temibles como parecen a primera vista.

Se nota perfectamente que, pese a que la autora nos relata una historia totalmente ficticia, no se achanta a la hora de mostrarse tal como es o de reflejarse en otros personajes, como ya ocurrió en sus dos anteriores cómics. Pero sin duda, esos detalles son los que consiguen que una historia sobre brujas, magia y moderneces varias se sienta mucho más cercana y accesible, y ese último punto también es muy destacable.
En estas nuevas generaciones, y en las venideras, sin duda la tecnología está a la orden del día, y la combinación de ambas de una forma tan orgánica en esta obra hace que se siente muy cercana en la lectura. Para los adolescentes o jóvenes adultos como una servidora, es un punto a favor. El hábito hace al monje, y tener a disposición cómics entretenidos, divertidos y cercanos al día a día en edades tempranas, puede convertir un lector ocasional en uno habitual. Y los cómics son un medio con innumerables opciones como para descartar a la primera de cambio.
Creo que Paula sabe de la importancia de esa accesibilidad y del público en el que en un principio va dirigido, y sin perder el hilo de la historia y su carácter, consigue un relato entretenido y divertido, y desde mi punto de vista, ideal para nuevos lectores. Al final, se podría decir que quien ha encontrado una gran receta mágica para nuevos y asiduos lectores, puede ser la misma Paula Cheshire.
