Siete años después de la obra Como si nunca hubieran sido, los hermanos Javier y Juan Gallego vuelven a colaborar en una obra juntos, aunque con un importante cambio de registro. De la denuncia social y el problema humano de las poblaciones migratorias pasamos a una obra con un corte más intimista, y que explora la mente humana. La plaga es una propuesta sorprendente y arriesgada, mantiene al lector en alerta, intentando averiguar qué sucede en la cabeza de su protagonista y si estamos ante una obra onírica o una representación firme de los problemas de la salud mental. Como el primer libro, nos llega igualmente de la mano de Reservoir Books.

La historia comienza cuando Pedro, un tipo solitario y metódico, encuentra en su cocina una plaga de gusanos. A partir de ahí su rutinario día a día en los trayectos que van del trabajo en un estudio de arquitectura hasta su casa, se ven invadidos por miedos que incluso llegan a desencadenar extrañas pesadillas. A través de esos sueños, de sus interacciones con sus compañeros de trabajo y de flashbacks iremos conociendo más a un tipo solitario, con muchas dificultades sociales que se ha acomodado a vivir casi aislado. ¿Está comenzando a sufrir algún tipo de enfermedad o es solo que haber encontrado a ese gusano en su despensa ha trastocado sus rutinas?
Antes de analizar un poco más en profundidad, enlazo una interesante entrevista de Jesús Jiménez a los autores para el blog de Viñetas y bocadillos en RTVE.es, porque el propio guionista explora directamente si estamos o no ante una obra de medicina gráfica como podemos pensar inicialmente: «El cómic no está hecho como un libro de medicina gráfica, aunque se hable de esos temas», dice Javier Gallego, y me sirve para reflexionar sobre el concepto en sí, y si se podría analizar desde este prisma y encontrar alguna utilidad desde un enfoque sanitario. Me asaltaba la duda, porque es cierto que muestra la vida de un tipo que se aísla voluntariamente por esa manera de ser tan introvertida que tiene, y la aparición de ese gusano desencadena una serie de alteraciones que le afectan realmente, es como si algo en su cabeza hubiera hecho un clic y le altera hasta un punto que no hubiéramos esperado, a juzgar por su manera de ser. Comienza a preocuparse menos por su puntualidad, rompe con el hermetismo y el hieratismo que lo han caracterizado… y le produce pesadillas. Podríamos hablar desde una depresión, un brote psicótico hasta un trastorno de estrés postraumático a una escala muy baja. Pero la duda que me ha asaltado mientras leía esta obra es ese tono onírico, ese viaje kafkiano como si estuviera bajo el efecto de las drogas, por lo que no podemos analizar lo que le sucede directamente como una enfermedad, sino que existe una intencionalidad figurativa hacia una situación ambigua.

Hay mucho de metáfora en toda la obra, sin ir más lejos la propia plaga como elemento de ruptura de su monotonía, algo no planificado que saca de su rutina a Pedro y le demuestra que hay cosas inesperadas que no podemos predecir. Y en esta obra se trata de una plaga que no sabes cómo erradicar, pero en nuestras vidas ordinarias puede tratarse de un compañero que te pone la zancadilla en el trabajo, una enfermedad de un familiar, o que se te averíe el coche y no tengas suficiente dinero para arreglarlo. Todo depende de cómo nos adaptamos a esas circunstancias, si eres como Pedro, el sufrimiento va a ser intenso y puede suponer un importante obstáculo en el día a día. Sirve también para poner de relieve la importancia de las relaciones sociales y de saber ceder si quieres mantenerlas, o de lo contrario, pocas personas van a querer mantenerse a tu lado. Es otro de los conceptos que analiza esta obra.
Y una de las cosas que más contribuyen a esa sensación onírica y simbólica que pulula todo el tiempo en cada página es el dibujo de Juan Gallego. Tengo que reconocer que en el comienzo de la primera lectura, me hizo torcer un poco el gesto porque me estaba dando la sensación de que era un dibujo con recursos y cambios de estilo «exhibicionistas». Es un cómic que va cambiando continuamente de estilo de dibujo, primero en los sueños de Pedro, pero después en el resto de la obra, y en un primer momento no supe ver la intencionalidad narrativa que tiene, con un viaje hacia lo onírico, pero también buscando una atmósfera opresiva o la asociación del estilo infantil a un recuerdo de la infancia. Por ello, La plaga es una obra que te lleva y arrastra, no solo por lo que te cuenta sino por cómo te lo cuenta. Y eso acaba siendo de las cosas que más se disfrutan en su lectura.

En definitiva, La plaga es una obra que no te dejará indiferente, que te hará dudar, pensar, releer… ¡incluso decidir si te ha gustado o no! En el peor de los casos, si no consigues entender el mensaje o sacar tu propia interpretación de lo que te han contado, te hará viajar, te hará pensar mucho sobre ello y habrás sacado tus propias conclusiones de la importancia que tiene el poder hablar con otros de nuestras preocupaciones, y de la importancia que tiene estar en paz con uno mismo. Y si necesitas ayuda… pedirla. Un cómic que te absorbe y te hace pensar, no se me ocurre nada mejor que le puedas pedir a una lectura.
Lo mejor: Lo que te aportan las relecturas. Cómo plantea asuntos encima de la mesa dejando al lector sacar sus conclusiones.
Lo peor: Para los que vayan buscando un entretenimiento, lo será el hecho de que te hace pensar, te exige pensar.


