¿Qué harías si volvieras a tener veinte años? ¿Salir de fiesta hasta que se seque el malecón? ¿Recorrer mundo de mochileo? ¿Dormir más de 10 horas sin que te duela la espalda al levantarte? ¿Apuntarte al gimnasio para aprovechar que esas rodillas que ya no crujen? Seguramente la mayoría aprovecharíamos esa segunda oportunidad para hacer todo aquello que la edad, las responsabilidades o simplemente el paso del tiempo nos han ido quitando.
Pero Takirô Yabuzaki no. Y ahora sabréis el porqué.
De la mano de Hiro Tomono, y de Hidra Manga, nos llega a España el manga La isla de los longevos: Proyecto Aging que arranca planteando una pregunta: si pudieras volver a empezar, ¿mirarías hacia el futuro o seguirías viviendo atrapado en el pasado?
Ahora los 80 son los nuevos 20
El primer tomo nos sitúa en una sociedad donde la ciencia ha conseguido revertir el envejecimiento, donde un grupo de ancianos es seleccionado para participar en el denominado Proyecto Aging, un experimento que busca estudiar las consecuencias físicas y psicológicas de devolver la juventud a personas que se encuentran en el final de sus vidas, reuniéndolas todas en una isla no habitada como un pequeño ecosistema.
Y entre los participantes se encuentra nuestro protagonista: Takirô Yabuzaki que, tras pasar 50 años en prisión acusado injustamente del asesinato de su esposa y su hijo, ve en el Proyecto Aging la posibilidad de encontrar al verdadero responsable y ejecutar una venganza que ha estado alimentando durante décadas.
La verdad es que la premisa es uno de los grandes atractivos del manga. Tomono plantea una idea con suficiente potencial como para combinar ciencia ficción, thriller, drama y crítica social. El problema es que este primer volumen parece más interesado en acumular misterios de forma apresurada, más que en situarnos en el contexto y poder conocer y resonar con la historia de Takirô.
Con esto no quiero decir que la lectura sea aburrida, más bien al contrario. Constantemente están ocurriendo cosas. Sin embargo, hay momentos en los que apenas hemos asimilado la información cuando la obra ya está introduciendo la siguiente sorpresa. No es necesariamente algo negativo, pero sí provoca que algunas escenas pierdan impacto.

Cincuenta años de rencor no se curan con una crema antiedad
Si la isla es el escenario, Takirô es el eje y el motor narrativo de la historia.
Desde el principio queda claro que no es un protagonista amable y simpático, sino un hombre reconcomido por el resentimiento, la frustración y la sed de venganza. Incluso cuando la historia ofrece momentos en los que podría abrirse a nuevas experiencias, Takirô permanece atrapado en una obsesión que ha condicionado toda su existencia.
Y la verdad es que es necesario que sea así porque su deseo de venganza impulsa la trama y aporta una dimensión emocional que evita que la obra se convierta en un simple misterio.
No busca justicia en un sentido idealista ni pretende reconstruir su vida. Lo que desea es encontrar respuestas y castigar a quien considera responsable de su sufrimiento.
Esta actitud puede generar sentimientos encontrados. Por un lado, resulta fácil comprender el origen de su rabia. Por otro, su incapacidad para dejar atrás el pasado hace que en ocasiones se convierta en un personaje difícil de apoyar. La obra parece plenamente consciente de ello y juega constantemente con esa ambigüedad moral.
Y como todo thriller que se precie, aquí también encontramos el personaje contrapunto de Takirô: Rico. Este personaje, por el momento, roza un rol estereotípico femenino de agente pasivo dentro de la trama, pero su presencia aporta ligereza y dinamismo a una historia que, por momentos, puede resultar bastante oscura.
La relación entre ambos funciona muy bien porque contrapone dos formas distintas de afrontar la nueva vida que les ofrece el Proyecto Aging. Mientras Takirô vive anclado al pasado, Rico parece representar las posibilidades del presente, generando una química que invita a seguir leyendo para descubrir cómo evolucionará su vínculo.

Ciencia ficción, misterio… y mucho fanservice
A nivel visual, Tomono apuesta por una estructura bastante clásica de lectura: viñetas bien ordenadas, dibujo limpio y funcional, ritmo lineal y una planificación pensada para que el misterio avance sin fricciones, priorizando la claridad narrativa sobre la espectacularidad.
Los personajes son fácilmente reconocibles y las expresiones faciales transmiten adecuadamente las emociones que requiere cada escena.
Los planos de los personajes rejuvenecidos que se contraponen con los mismos personajes envejecidos resultan llamativos y ayudan a reforzar el contraste entre la edad real de los personajes y su aspecto físico.
Encontramos también un uso del negro para reforzar la tensión y el misterio, creando atmósferas más densas en los momentos clave.
Pero, existe un elemento que puede dividir a los lectores: el fanservice.
La obra recurre con frecuencia a planos, situaciones y escenas que enfatizan el atractivo físico de algunos personajes, sobre todo en la parte delantera de la anatomía femenina.
El problema no es tanto su existencia como su insistencia. En más de una ocasión aparece en momentos donde no aporta nada a la historia y rompe el tono de misterio o tensión que la obra estaba construyendo.
Aquí se puede discutir si es o no un recurso más dentro del manga contemporáneo, pero la verdad es que contrasta con la seriedad de algunos de los temas que plantea la obra.

Una edición sin efectos secundarios
En lo referente a la edición española, Hidra Manga ofrece un trabajo sólido. El volumen presenta una impresión nítida, una traducción fluida y una presentación cuidada.
El tomo cuenta con 192 páginas en blanco y negro y mantiene una excelente relación calidad-precio, algo cada vez más de agradecer dentro del mercado actual.
También se agradece que el tomo resulte cómodo de manejar y que la reproducción de las páginas mantenga un buen nivel de calidad durante toda la lectura.
Como única pega, algunas páginas de esta primera tirada parecen haber pasado por la guillotina con más entusiasmo del necesario pero no afecta a la lectura.
Actualmente la serie continúa abierta en Japón, donde acumula 14 tomos publicados, por lo que este primer tomo supone el comienzo de una historia que todavía tiene mucho recorrido por delante.
Quizá la verdadera pregunta que deja La isla de los longevos: Proyecto Aging 1 no es si la ciencia algún día podrá devolverte los veinte años… sino si tú sabrías qué hacer con ellos sin liarla otra vez. Porque una cosa es rejuvenecer el cuerpo, y otra muy distinta es rejuvenecer la cabeza.


