Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

La invasión de los hongos del espacio, de Marina Shirakawa

La invasión de los hongos del espacio, de Marina Shirakawa
Guion
Marina Shirakawa
Dibujo
Marina Shirakawa
Traducción
David Heredia Pitarch
Formato
Tomo A5 (150x210) rústica (tapa blanda). 210 páginas. Blanco y negro
Precio
19.95 €
Editorial
Diábolo Ediciones. Septiembre 2025
Edición original
Shinryakuenban Kinokonga (侵略円盤キノコンガ)

Estamos de enhorabuena. Tras unos años en los que Diábolo está haciendo una labor brutal recuperando material americano en materia de tiras de prensa o de tebeos de terror de los años 50, ahora han decidido tirarse a la piscina del manga. Con “La invasión de los hongos del espacio”, de Marina Shirakawa comienza la aventura de la editorial en este complicado mercado. Y lo hace con una obra de un autor que nunca ha sido publicado en España y con un género que no es el más habitual en la historieta japonesa: la ciencia ficción.

“La invasión de los hongos del espacio” vio la luz originalmente en 1976. Su autor (fallecido en el año 2000) era un auténtico flipado del fenómeno UFO, hasta el punto de que buena parte de su carrera profesional estuvo relacionada con la temática extraterrestre. En esta obra además, Shirakawa incorpora una gran cantidad de terror para crear un manga que engancha desde el primer momento a nada que os interese la materia, y que contiene algunas escenas francamente espeluznantes y perturbadoras.

La premisa de “La invasión de los hongos del espacio” es sencilla en su concepción pero brillante en su ejecución. Un buen día, el Profesor Sada y Aoki (un alumno suyo) son testigos de cómo un platillo volante se estrella en el monte cerca de donde están. A partir de aquí comenzará una carrera contrarreloj por demostrar que lo que han visto es cierto, ante los empeños del hermético gobierno japonés de tapar la verdad. Leyendo entre líneas, el mangaka suelta alguna perlita sobre la política nipona a la par que algún mensaje ecologista cada vez menos sutil a medida que avanza la historia.

En todo momento, el manga combina con acierto algunos elementos propios del folklore del país del sol naciente con elementos de la literatura de ciencia ficción clásica de obras como “La guerra de los mundos” o “El día de los trífidos”, claros referentes para Shirakawa visto lo visto. El resultado, como decía más arriba, es una historia de terror que mantiene el suspense desde la primera hoja y que va ganando intensidad a medida que avanzamos en su lectura.

Una lectura que rompe con la estructura clásica del manga al no estar segmentada en capítulos per se. Toda la acción transcurre de un tirón. Ahora bien, el autor interrumpe la narración de la historia principal en numerosas ocasiones para meter disclaimers con datos veraces sobre la naturaleza de los hongos o sobre supuestos avistamientos de ovnis documentados. Sea como fuere, estos textos, lejos de entorpecer el ritmo, en mi opinión enriquecen el conjunto al ofrecer información que ayuda a contextualizar lo que estamos viendo en las viñetas. Eso sí, este uso (y a veces abuso) de este tipo de planchas entiendo que puedan echar para atrás a más de uno.

Este canto de amor a la serie b más desvergonzada tiene un final a la altura. Consecuente con lo que Shirakawa cuenta en todo momento. Un desenlace que además supone un refrescante contrapunto a lo que solemos ver en las producciones norteamericanas petadas hasta la bandera de su patriótico y antinatural heroísmo.

A nivel de dibujo, es palpable la influencia del maestro Osamu Tezuka (pionero de la Cifi manguera con Astro Boy), pese a que muchas viñetas son excesivamente rígidas y en más de una ocasión parece que estemos ante un relato ilustrado más que ante un manga. Pese a esto, debo reconocer que los diseños que hace de los hongos, así como de sus diferentes transformaciones son alucinantes. Toda una lección de body horror vegetal con algunos resultados seriamente perturbadores.

En definitiva, un manga diferente que garantiza una lectura de lo más entretenida con un poquito de mal rollo, algo que nunca está de más. Para completar, la edición de Diábolo incluye dos prólogos (que yo me los leí como epílogos porque están maquetados en sentido occidental) escritos por Tadeo Udagawa (una eminencia en fenómenos paranormales) y otro de Ryan Holmberg, un estudioso del manga clásico que diserta sobre la obra de Marina Shirakawa. Ambos muy recomendables, de verdad.

Espero que la apuesta le salga bien a Diábolo porque quiero más manga viejuno.