-Bueno, Lamastelle; te dejamos de guardia. Recuerda reponer las botellas que vacies del mueble bar y dar de comer todos los días a los... La hora del té de la pequeña forastera.

-Bueno, Lamastelle; te dejamos de guardia. Recuerda reponer las botellas que vacies del mueble bar y dar de comer todos los días a los pegasos.

-Si,si. Id sin miedo. Adiós, adiós, pasadlo muy bien durante estas minivacaciones… Jeje, ¡qué engañados los tengo, queridos lectores! Aprovecharé que me han dejado solo en la Sede Central para cambiar de sitio los tebeos, poner sake en las botellas del cognac y ya de paso reseñar lo que me apetezca. Por ejemplo algo salvaje. Bueno, cuando digo salvaje me refiero a cosas como La hora del té de la pequeña forastera, de Nagabe y de ECC.

Veréis, queridos lectores; resulta que lo de hoy no es un cómic. Realmente no es tampoco un libro ilustrado, sino un folleto con dibujos y textos. ¿Por qué? Porque la UNESCO dice que para que algo sea un libro tiene que tener al menos 49 páginas.

Y esta adorable preciosidad tiene solamente 32.

¿Y de qué va esta obra? Bueno, con leer el título tenemos la historia completa. Shiva y el Doctor preparan un té, se lo toman con tortitas recién hechas y dormitan al sol después.

Listo. Ya. Eso es todo.

Estamos ante un cuento. Una fantasía del autor donde juega con sus personajes y nos regala una dulce y delicada historia. Lejos del tono sombrío de la serie principal, en estos cuentos no pasa realmente nada. Son simplemente oportunidades para disfrutar del dibujo del autor.

El dibujo es tan delicado y suave como el autor suele hacer. Pero esta vez no hay cosas oscuras que se mueven fuera de la vista por entre los árboles. Tenemos simplemente una tarde de té. Servido al estilo europeo y no japonés, por cierto.

Los textos son sencillos y relajados. Ideales para leer a un niño o niña mientras pasáis las hojas juntos. Quizás echamos de menos alguna receta para redondear y completar esta hora del té; pero el relajante final de esta pequeña historia nos dejará con una tierna sonrisa en los labios y un calorcillo en el corazón.

Un regalo que los lectores nos haremos. Un adorno para completar nuestra colección de La pequeña forastera.

Eso sí, el ajustado precio permite que sea un capricho muy asequible, tanto si es para nosotros como para regalar a un niño.

Por cierto, que tanto el autor como la editorial nos ofrecerán más apasionantes aventuras de la pequeña Shiva. Pronto la veremos tejiendo o dedicándose a la jardinería…

¿Y que tal para los pequeños lectores? Como obra independiente es perfecta. Y por eso ha salido en la linea de Kodomo. Un cuento infantil más, con un dibujo algo extraño, quizás. Pero no lo aconsejo como entrada al universo principal por la temática oscura de este mundo.

La traducción es de Yasuko Tojo.

¿Por qué leer La hora del té de la pequeña forastera?

Una obra dulce y delicada en la que no pasa nada pero que nos deja felices y sonriendo.

¿Por qué no leer La hora del té de la pequeña forastera?

Se lee enseguida.

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Lamastelle

Lamastelle

Aprendió a leer para viajar con el Capitán Trueno. Ha navegado por los mares del tebeo europeo, americano y japonés. Ha visitado la Luna y guiado un velero por los canales de Marte. Pilotó a Mazinguer Z. Defendió la Tierra de mil invasiones. Ha comandado naves entre mundos. Ahora, en su villa situada en una isla sin nombre, disfruta de su biblioteca y reseña para ELHDLT.

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