Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

La Gran Novela de Hulk

La Gran Novela de Hulk
Guion
Jim Rugg
Dibujo
Jim Rugg
Formato
Rústica. 23,4 x 33 cm. 128 páginas. Color
Precio
25€
Editorial
Panini Cómics . 2023
Edición original
Hulk Grand Design: Monster y Hulk Grand Design: Madness (Marvel)

No deja de resultar extraño que tras la Patrulla-X, una de las franquicias más populares de Marvel, y los 4 Fantásticos, la franquicia original, haya sido el Goliat verde el elegido para continuar esta suerte de experimento que comenzó Ed Piskor y que continúa ahora Jim Rugg en La Gran Novela de Hulk.

Y digo que es extraño porque, exceptuando un periodo de tiempo concreto, Hulk nunca ha sido la punta de lanza de Marvel en cuanto a ventas. Siempre ha quedado en un segundo plano con respecto a Spiderman o los mutantes y por eso tal vez habría sido más lógico pensar que el siguiente proyecto de este tipo sería para el trepamuros o, por seguir con grupos, Los Vengadores.

La Gran Novela de Hulk

Sin embargo, más allá de los tebeos vendidos cada mes, Hulk ha sido uno de los personajes con mayor valor icónico de Marvel. Camisetas, tazas, llaveros, mochilas… todo lo que lleve al coloso esmeralda siempre ha reportado a la casa de las Ideas beneficios muy por encima de lo que se podría estimar por las cifras de sus grapas mensuales. Y es por este valor icónico, por esa arrolladora personalidad, es por ese nosequé que hace que el personaje mole por encima incluso de sus historias. Esto lo ha tenido muy en cuenta Jim Rugg, un gran fan del personaje, y ha parido con La Gran Novela de Hulk algo mucho más completo, enfocado y redondo incluso que lo que hicieron sus predecesores, Ed Piskor y Tom Scioli.

Pero antes de explicar por qué La Gran Novela de Hulk es un producto tan bien conseguido, tal vez conviene contextualizar sobre la figura de Jim Rugg, que por desgracia es casi un completo desconocido en España. Exceptuando alguna historia corta aquí y allá, antes de La Gran Novela de Hulk, Rugg sólo tiene dos obras publicadas en España. Si lo encontráis en alguna cubeta de saldos, no dudéis ni un momento en haceros con el injustamente ignorado y divertidísimo Ángel Callejero, con Brian Maruca, que publicó en su día Edicions De Ponent. Igual de olvidada está su Inadaptadas, con Cecil Castelucci, una novela gráfica juvenil que en España pasó por debajo del radar del público comiquero, dado que fue publicado por SM con objeto de llegar al público joven adulto al que estaba dirigido y fuera de los circuitos de librería especializada. Que sólo estén traducidas estas obras implica entonces que algunas de sus obras más importantes permanecen inéditas, como Aphrodisiac, su cómic blaxploitation; Mtsryry Octobriana 1976, sobre la superheroína underground de la era soviética, o frikadas como The Guild, con guiones de la actriz y musa del frikismo Felicia Day. Y es que hacer cómics que hablan de cómics o de cultura pop no es algo que le venga de nuevas a Jim Rugg con La Gran Novela de Hulk, ya que también es conocido en su faceta de youtuber en el canal Cartoonist Kayfabe, que comparte con su amigo — y aquí volvemos a cerrar círculo — Ed Piskor.

Como en las anteriores, La Gran Novela de Hulk repasa y resume la historia del gigante de jade desde sus inicios hasta, en este caso, el final de la etapa de Peter David, ya casi en el borde del cambio de siglo (aunque con un breve vistazo final al futuro). Sin embargo, hay muchas maneras de hacer este tipo de repasos y es por eso que este trabajo de Jim Rugg supone una vuelta de tuerca más grande, completa y redonda que las de sus predecesores en esto del Grand Design. La Gran Novela de Hulk comprende los dos cuadernos individuales USA, Hulk Grand Design: Monster y Hulk Grand Design: Madness, e incluso entre estos dos hay importantes diferencias de enfoque.

La Gran Novela de Hulk

En el segundo de ellos, Madness, y dado que abarca desde la era de la encrucijada hasta el final de Peter David, el trabajo de Rugg es más similar al que vemos en La Gran Novela de la Patrulla-X o La Gran Novela de los 4 Fantásticos. Es el momento en que se desvelan los malos tratos paternos y los traumas infantiles y se inicia el camino hacia una construcción psicológica más compleja y la vorágine de cambios y acontecimientos hilados con la que David recogió la herencia de Bill Mantlo para darle la vuelta a todo hacia un lado tal vez más sombrío del personaje. Sólo con la cantidad de cosas que sucedieron a nivel argumental no hay sitio para apenas nada más.

Sin embargo, la primera parte se centra en esos primeros tiempos en los que Hulk era una bola de pinball rebotando de aquí allá a merced de la locura más gorda que se les pudiera ocurrir a sus autores, una especie de lienzo en blanco — o en verde — para poder contar cualquier chifladura y colocar a Hulk en cualquier lugar o ambiente imaginable. Este tipo de fórmula deriva en una serie de bandazos que, por maravillosos y emocionantes que sean, no propician precisamente la construcción de una trama intrincada y con objetivos a largo plazo, por no decir que en los años 60 y 70 directamente ninguna serie trabajaba excesivamente en ese sentido. Pero es aquí donde Jim Rugg brilla como erudito y apasionado de los cómics, a la par de como autor bien armado de inteligencia y lleva a La Gran Novela de Hulk un paso adelante. Integra no solo de lo que sucedía dentro de las viñetas, sino más allá de ellas, del fenómeno de Hulk como figura pop. Completamente integrado en el relato, nos habla de hitos externos a la historia del tebeo, como la portada de Rolling Stone de Herb Trimpe, el manga con Kazuo Koike, la revista Rampaging, la efímera tira de prensa, la serie de animación o aquel hito en la TV protagonizado por Bill Bixby y Lou Ferrigno.

Con todo esto y muchas otras cosas, La Gran Novela de Hulk adquiere un carácter conmemorativo mucho mayor que las anteriores y justifica mucho más el gigantesco tamaño en el que lo publica Panini, ya que este fenómeno del tebeo objeto, tan en boga en los últimos años y normalmente tan vacío y gratuito —de finalidad y motivación, que no de precio— tiene mucha mayor justificación cuando se trata de un homenaje come este.

La Gran Novela de Hulk

Pero no sería un trabajo redondo si no, hubiera un esfuerzo en el dibujo en este mismo sentido conmemorativo. Por un lado, Jim Rugg no se limita a adaptar el trabajo de los dibujantes que le preceden a su estilo sino que mimetiza la identidad de los acabados de cada uno de ellos, pero sin calcos banales sino integrando sus dejes en su propio estilo, reconocible en todo momento. Y si hablábamos de la diferencia entre la primera y la segunda parte de La Gran Novela de Hulk, esta diferenciación en el plano gráfico es por completo manifiesta ya desde el planteamiento narrativo. Lás páginas de la primera mitad están diagramadas en un sentido más fragmentario, muchas veces sin nada que ver entre viñeta y viñeta, reflejando esa huida hacia delante de vaivenes argumentales, monstruos variopintos, peleas con otros héroes y entornos bizarros, unidos casi exclusivamente por las apariciones recurrentes del Líder para aportar cohesión y mitología. Detalles como convertir sus aventuras de los Defensores en un anuncio que nos dirige fuera del tebeo o montajes de historias a modo de álbum de cromos hacen de La Gran Novela de Hulk una pequeña genialidad.

La segunda parte por el contrario, tiene un enfoque que ayuda a entender que cada hecho es consecuencia de los anteriores, una sensación de continuidad que marca los devenires de toda esta última mitad y en los que de vez en cuando he creído atisbar recursos de página que pueden recordar a las soluciones de Javi Rodríguez en Historia del Universo Marvel.

La Gran Novela de Hulk

Y también, aunque esto no sea hallazgo de Rugg, puesto que Ed Piskor ya nos lo dejó ver en La Gran Novela de la Patrulla-X, no deja de ser otro punto a favor de esta obra el color, que evoca los modos de antaño, sin recurrir a semitonos de puntos, solo con textura y dando un aspecto de desgastado a las diferentes tonalidades e incluso a los negros.

Como tebeo tributo que es, no podían faltar en La Gran Novela de Hulk sus toneladas de extras. Además de las omnipresentes portadas alternativas, tendemos notas explicativas, montajes con algunas de las imágenes más icónicas de los dibujantes clásicos, collages de rótulos de historias de la época, cartas de los lectores (alguno que otro os va a sonar) y hasta las cifras de ventas a lo largo de los años para terminar de redondear esta edición de coleccionista que no os va a caber en la estantería, pero que tiene todo lo que hace falta para que los fans de Hulk podamos celebrarlo como el personaje inmortal que es y si os quedan gaas de repasar su trayectoria, os recordamos que en su día hicimos un programa en dos partes crossover con Sala de Peligro repasando 60 años de historia (Parte 1 y Parte 2).