No sé si se me ocurren dos nombres más en la cresta de la ola que Donny Cates y Daniel Warren Johnson. El primero... La flota fantasma

No sé si se me ocurren dos nombres más en la cresta de la ola que Donny Cates y Daniel Warren Johnson. El primero es el niño bonito de Marvel. Acaba de terminar su último gran evento, Rey de negro, y una etapa memorable en Veneno. El segundo lo petó con Extremity y Murder Falcon y ahora brilla en las majors con Wonder Woman: Tierra Muerta y Bill Rayos Beta. ¿Pero quién había oído hablar de ellos cuando salió en USA La flota fantasma?

La flota fantasma, de Donny Cates y Daniel Warren Johnson

Aunque Norma ha partido de la recopilación de Image, esta obra fue originalmente publicada por Dark Horse en 2014. Por aquellos años, Cates apenas había asomado la cabeza con Buzzkill y peor aún con Daniel Warren Johnson, que no contaba con nada publicado en papel y tan solo se podía ver en Space Mullet, un webcomic de creación propia. Además cayó en La flota fantasma casi de chiripa, al fallar el dibujante pensado inicialmente.

No es fácil hacer una sinopsis de La flota fantasma, ya que un buen resumen del argumento desvelaría cosas que no suceden hasta el final. Cates dosifica la información y te vas enterando por el camino de muchos qués y porqués, pero podríamos decir que La flota fantasma es una historia de venganza. Trace Morales es un tipo del que apenas sabemos nada al principio, sumergido en una vendetta contra una organización de la que tampoco tenemos demasiada idea. Sabemos que La flota fantasma es la encargada de transportar contenidos absolutamente secretos desde hace doscientos años, que Trace era uno de ellos y que al principio del tebeo sucederá algo que motive su venganza, pero creedme que esto no es más que una primera capa superficial en la que intervienen montones de facciones y donde de la carga de un camión puede depender todo el destino de la humanidad.

La flota fantasma, de Donny Cates y Daniel Warren Johnson

Con todo esto, tenemos que La flota fantasma es una obra de autores inexpertos, con cambio de dibujante a última hora y al final de cuyo primer número apenas sabemos aún de qué va. Tal vez por eso tuvieron que terminarla en solo 8 de los 12 números para los que había sido proyectada. Con todo esto, las expectativas no son especialmente halagüeñas, ¿no? Pues al final La flota fantasma ha resultado ser una de las mejores historias de acción pura y trepidante que he leído en muchísimo tiempo.

Para entender gran parte de la gracia de la flota fantasma hay que ir a su referente directo, John Carpenter. ¿Pero qué habría que entender? Realmente estamos ante una historia de acción sin excesivas dobleces, más allá del simbolismo de algunos nombres y pequeños detalles por el estilo. La clave está en el tono, en la intensidad sin complejos con el volumen al once y en un resultado donde un poco de cartón piedra en el acabado le sienta incluso bien.

La flota fantasma, de Donny Cates y Daniel Warren Johnson

Y en este aspecto Daniel Warren Johnson resulta perfecto. De acuerdo que está verde y a años luz de lo que nos da hoy en día, pero ya estaban ahí los mimbres, su capacidad para la acción, para que las cosas se muevan a toda velocidad o paren con la intensidad dramática a tope. Cierto que puede estar algo torpe con algunos actings y las anatomías le bailan de vez en cuando, pero podemos tomarlo como parte de ese cartón piedra del que hablaba, que le da un encanto especial a estas historias.

Cates, por su parte, no se conforma con dejar que DWJ nos flipe en solitario y nos brinda una historia en la que, por repartida que esté la información, siempre tenemos un gancho y donde los arcos de personaje están muy mimados para lo que permite una historia de estas características. Lo más sencillo sería tirar de buenos y malos y poner el ampli a tope, pero Cates nos da unos personajes con los que terminamos enganchados… incluso teniendo que recortar la historia en cuatro números, como les sucedió.

La flota fantasma, de Donny Cates y Daniel Warren Johnson

Venganza, hermandades rotas, intereses ocultos, los maiden a tope en la cabina y el ruido del motor y los disparos por fuera, en una historia donde nada es lo que parece y donde todo es cada vez más grande, al servicio de la absoluta flipancia.

Compartir:

Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

No hay ningún comentario todavía.

Anímate a ser el primero en comentar.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com