La Cosa del Pantano es un personaje que no puede estar en el limbo demasiado tiempo. Hablábamos hace año y medio del cierre de... La Cosa del Pantano: La muerte no descansa

La Cosa del Pantano es un personaje que no puede estar en el limbo demasiado tiempo. Hablábamos hace año y medio del cierre de su anterior colección regular, motivada quizás tanto por las bajas ventas como por la deserción de su anterior guionista, Charles Soule, reconvertido hoy en día en estrella de la competencia. Pero sabemos que, antes o después, un concepto tan potente como éste va a volver a brotar (heh) en algún lado.

Harto de encarnar el espíritu de la vegetación terrestre, Alec Holland se suma al plan de su viejo amigo Matt Cable para recuperar su naturaleza humana. Pero el plan desencadena un apocalipsis verde sobre las calles de Houma. Para reparar el daño que ha causado, Holland emprende un viaje a los confines remotos del universo DC para convocar a las entidades mágicas más poderosas de la Tierra: el Espectro, Deadman y Zatanna.

En 2016, el guionista Len Wein (La Cosa del Pantano: Génesis Oscura) y el dibujante Kelley Jones (Grandes Autores de Batman: Doug Moench y Kelley Jones) unieron sus fuerzas en una serie limitada de seis episodios que sitúa a Alec Holland en el epicentro sobrenatural del Universo DC.

Hace unos meses, durante el evento de dos meses Convergencia, una de las series limitadas fue protagonizada por La Cosa del Pantano (publicada en el tomo El Universo DC converge en Crisis en Tierras Infinitas). El resultado fue ampliamente satisfactorio: de todas las series del crossover, ésta fue una de las más recomendables. No sorprende, por tanto, que los autores responsables de ella, Len Wein y Kelley Jones, recibieran el encargo de continuar con la historia del personaje. Siendo, además, Len Wein uno de los creadores de la criatura y Kelley Jones un autor visiblemente influenciado por Bernie Wrightson pero con un estilo más actual, tenemos en este equipo creativo el equilibrio perfecto entre clasicismo y modernidad.

En La Muerte No Descansa tenemos dos arcos argumentales. En el primero, de dos números, Alec Holland se enfrenta a un zombi con un origen en el que resuenan ecos de Línea Mortal, aquella película de 1990 protagonizada por unos jóvenes Kiefer Sutherland y Julia Roberts. Aun así, no todo es lo que parece a primera vista en el rincón oscuro del Universo DC.

En la segunda parte, que ocupa los cuatro números restantes, nos encontramos con la vuelta de un viejo conocido, Matt Cable. Cable aquí no tuvo el final que ya leímos hace más de treinta años. El reseteo de continuidad de Flashpoint también se hizo notar en los pantanos de Louisiana, y aquellos números pertenecen a una continuidad anterior. En esta segunda historia, Wein nos vuelve a plantear una historia que ya nos contó en Génesis Oscura, en la que a Alec Holland se le plantea la posibilidad de volver a ser humano y abandonar el manto del protector del Verde. Pero en esta ocasión, le da un giro homenajeando a la etapa firmada por Alan Moore, que no por estar fuera de continuidad deja de ser la mejor en el casi medio siglo de historia del personaje.

Podríamos decir que en esta serie, el guionista se aparta del entorno desarrollado por Snyder y Soule, con la sobresaturación de reinos naturales, y se centra en lo que el personaje era en un principio: un monstruo en un cómic de terror. No ha hecho borrón y cuenta nueva, de hecho tenemos la presencia del Verde, pero aligera el equipaje de los últimos años para darle a Alec un momento de aceptación de lo que es y de en qué se ha convertido. Ya veremos por qué derroteros nos lleva en el futuro en la continuación de esta miniserie a cargo del mismo equipo creativo que veremos, supuestamente, en algún momento de 2017.

Los autores

De Len Wein ya hemos hablado en alguna otra ocasión. Su labor con el personaje es incuestionable, como cocreador del mismo y guionista de una de las etapas más destacadas en su historia.

El dibujante, Kelley Jones, es una debilidad personal. El californiano es uno de los autores que han dejado su estilo marcado a fuego en la historia de Batman, tanto en algunos de los Otros Mundos más inspirados de toda la línea con un Batman Vampiro, como en la colección regular del mismo, ilustrando los guiones de Doug Moench. En ambas es reconocido por ser uno de los dibujantes que más largas le ha dibujado las orejas al Murciélago. También hay que destacar en su carrera la historia Estación de Nieblas de Sandman y un par de historias en formato prestigio de Deadman.

En resumen…

Los lectores que se acercaron al personaje por primera vez en los Nuevos 52, en la etapa de Scott Snyder y Yanick Paquette, van a devorar este tomo de una sentada. Los giros argumentales, especialmente en la segunda parte, dejarán al lector novato con la boca abierta. El lector veterano, en cambio, detectará los evidentes homenajes  que hay a etapas anteriores y lo percibirá más como un reinicio, incluso un remake, que como una obra original. Aun así, todos ellos podrán disfrutar del increíble trabajo gráfico de Kelley Jones en esta serie, que es, hoy por hoy, lo más cerca que se puede estar de Bernie Wrightson sin ser Bernie Wrightson.

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Enrique

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