Las obras de la editorial italiana Tunué han llegado a nuestro país con cuentagotas, y distribuida en diferentes editoriales como Liana, Dibbuks o Gallo... Kraken

Las obras de la editorial italiana Tunué han llegado a nuestro país con cuentagotas, y distribuida en diferentes editoriales como Liana, Dibbuks o Gallo Nero. Norma nos trae ahora otra obra de dicha editorial, concretamente Kraken , de Emiliano Pagani y Bruno Cannucciari, una historia de terror en pueblo costero que bien podría haber estado firmada por Jeff Lemire, y que sorprende por lo bien conseguida que está la atmósfera en una historia con continuos destellos de déjà vu, pero que funciona bastante bien.


La historia comienza cuando un niño acude en busca del presentador de un famoso programa de misterio en televisión (al más puro estilo Iker Jiménez) para que ayude a dar caza al temible kraken que ha acabado con la vida de su padre y su hermano en su pueblo, una humilde localidad pesquera. El señor Dougarry descubrirá que sobre ese pueblo pesa una maldición, en la que la pesca se ha visto disminuida hasta ser difícil vivir de ella, y algunos de sus habitantes piensan que la misteriosa leyenda marina tiene mucho que ver con ello.

Lo mejor que le he encontrado a esta obra es precisamente la atmósfera. Pagani y Cannucciari se complementan bastante bien en una historia de pueblo con un nivel cultural muy bajo, de gente trabajadora y un legado pesquero del que es difícil escapar. Eso convierte a su población en gente cerrada de mente, pero muy unida, y que verá la llegada del famoso reportero como un obstáculo en su día a día, que no les gustará lo más mínimo. La comparación con Lemire y, como diríamos en el podcast, su obsesión por los «pueblomierdas» es inevitable, puesto que rápidamente se deja entrever que hay mucho escondido bajo la alfombra y que no todo es como parece.


El trabajo de Cannucciari es fundamental para conseguir esa atmósfera. Su dibujo se basa en un trazo limpio y claro, con un estilo cercano al de la animación, con rostros de expresiones muy marcadas y un buen lenguaje corporal. Pero esa claridad está combinada con algunas páginas pintadas con acuarela para dar presencia a las escenas marítimas, y unas splash page con ángulos muy marcados que convierten los barcos y las criaturas marinas en unas figuras imponentes que contrastan mucho con las escenas de diálogos. Deja claro que la mar juega en una liga aparte, y visualmente queda muy marcada la diferencia de estilo entre ambas localizaciones. Igualmente para algunas escenas de flashback el dibujo pasa a lápiz, marcando muy bien el cambio de línea temporal. En definitiva, estamos ante un dibujo que utiliza muy bien los recursos a su disposición y que sabe brindar al propio mar ese manto de peligro contra el que los pescadores se juegan la vida a diario.

La tensión está muy bien creada, los personajes también, y tan solo me ha restado un poco de interés un desenlace bien elegido, aunque en mi opinión, no brillantemente resuelto, que desmerece el resto de la obra por su rapidez y su falta de claridad. También le pesa un poco el estar leyendo una historia que continuamente nos suena a otra, es algo que hemos leído ya mil veces, y nuestra mente se apresura a buscar símiles continuamente. No obstante, como siempre digo, a mí lo que me importa es el viaje y creo que este Kraken  tiene algunas muy buenas aptitudes en cuanto a la generación de la tensión, la construcción de esa población de la que desconfiar, y un protagonista con sus propios demonios que no atraviesa su mejor momento.


En definitiva, Kraken  es una obra de terror psicológico que juega a sembrar la duda de hasta dónde es real esa criatura mitológica marina y a que intentemos adelantarnos a la resolución del misterio. Un dibujo con muchos aciertos y un estilo cambiante que sabe dar cuerpo a la propia atmósfera en la que desarrolla la historia, y una colección de recursos bien utilizados y que juegan en pos de la historia. Tal vez sea una historia que no te deje un poso intenso, pero el viaje se disfruta igualmente y te deja con buen sabor de boca.

Lo mejor: La atmósfera creada tanto por guión como con el dibujo. El subtexto de cierta parte de la historia.

Lo peor: El final, algo precipitado. Tal vez se podría haber desarrollado más el background del protagonista.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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