Saludos, queridos lectores. Hoy tenemos una obra muy interesante y que ha caído casi por sorpresa. Hoy, antes de que se me olvide, reseñaremos Kiokuya: El ladrón de recuerdos.
Una de las razones que hacen que el manga esté vendiendo como si no hubiera un mañana en España es que sale relativamente barato comprar a ciegas. No es lo mismo pillarte un tomo con una historia completa por menos de 15 euros que un tomo europeo de 30 euros. Sobre todo si lo pillas «por picotear».
Y eso es lo que pasa con este Kiokuya: El ladrón de recuerdos. Tenemos una historia completa que si nos gusta, perfecto. Y si no nos gusta, pues no ha sido un gran gasto, oye. Y me ha gustado? Pues si, mira tú.
Antes de nada, debemos decir que no tengo muy claro si el guionista es Kyoya Origami o no. No, no es que ya no sepa leer una ficha editorial. Kyoya Origami es el novelista (y abogado) que escribió las novelas originales en las que se basa este manga. Pero no tengo tan claro que él mismo hiciera el guión.
Y hablando del guión, ¿de qué va esta obra? Pues empezamos con un estudiante (profesión de alto riesgo en Japón, al parecer .-) ) que está estudiando una leyenda urbana sobre un hombre que elimina y borra los recuerdos tristes de la gente.
Leyenda urbana que quizás sea urbana pero no leyenda.
Y lo interesante de esta obra es que, así a lo tonto, no solamente se nos plan tea la típica investigación de terror psicológico. Envueltas en los giros de esa investigación hay varias preguntas que hacernos y sobre las que reflexionar.
Y digo preguntas porque quizás no sea lo más adecuado llamarlas subtramas. Algunas se desarrollan, si; pero otras surgen de una simple viñeta o de un comentario de un personaje.

Perder nuestros recuerdos… Nuestros malos recuerdos…Espera, ¿eran tan malos? No lo recuerdo…
Somos lo que somos. Somos nuestra historia. ¿Por qué soy asi? Ya no me acuerdo.
Toda leyenda tiene un origen, una verdad perdida en el tiempo. Olvidada. No recordada.
No subestimemos las redes sociales invisibles, sean entre chicas de secundaria o entre vecinas y amas de casa. Siempre hay alguien que ha visto, que ha oido, que sabe…
¿Puedo volver atrás, cambiar algo que no recuerdo que ha sido cambiado?
No son temas nuevos, claro. Ni recientes. Sin pensar mucho, me vienen a la cabeza capítulos de Doctor Who que tratan estos temas. Y novelas de la saga de Miles Vorkosigan, por ejemplo. Pero son temas más importantes de lo que parece. Después de todo, la literatura, sobre todo la considerada de segundo rango, como el terror o la ciencia ficción, siempre nos manda mensajitos.
Recuerdos.
Tener recuerdos.
Perder recuerdos.
Aquí es un posible ladrón de recuerdos…
¿Pero qué es el Alzheimer?
Otro ladrón de recuerdos…

El dibujo parece, al primer vistazo, el típico dibujo manga que es realista pero con esos toques especiales del cómic japonés. Pero tiene páginas y viñetas que son tan expresivas y emotivas que llegan a hacer daño.
Como un puñetazo en el estomago.
Por ser realistas. Reales.
Somos humanos. Tenemos recuerdos de nuestra especie. Formamos familias, vivimos solos, somos parejas.
Pero ahí dentro, en lo más profundo… Somos una manada.
¿Quién no se estremecería viendo a una niña desconocida llorar? Recuerdos de especie. Los mayores cuidan a los pequeños.
La edición carece de extras. Incluye una nota del autor original (ése que os decía que no tengo claro que haya escrito el guión 🙂 ). Pero no lo considero exáctamente un extra, sino parte de la obra.
La traducción es obra de Ezequiel Minsburg.
¿Por qué leer Kiokuya: El ladrón de recuerdos?
Una historia interesante que te engancha y que deja en el aire preguntas en las que pensar.
¿Por qué no leer Kiokuya: El ladrón de recuerdos?
Puede ser algo deprimente. No es una historia de aventuras o de investigación ligera.


