Karmen tiene el pelo rosa, la cara pecosa, unas mallas de esqueleto… y es la personificación de muerte. En Palma de Mallorca, esta parca... Karmen, de Guillem March

Karmen tiene el pelo rosa, la cara pecosa, unas mallas de esqueleto… y es la personificación del karma. En Palma de Mallorca, esta parca tan atípica como icónica visitará a Catalina, una joven que se desangra en su bañera por culpa de un desengaño amoroso. A partir de aquí, en este instante suspendido entre la vida y la muerte, empieza un viaje alucinado en el que la joven deberá replantearse toda su vida.

¿Qué es el karma?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. El karma no es que se te cague una paloma en la cabeza después de haber comido pichón. Ni que te toque el euromillón después de haberle dado un euro al vendedor de pañuelos del semáforo. Si bien es cierto que, según las religiones dhármicas, toda acción genera una reacción equivalente, ésta no se manifiesta hasta la siguiente reencarnación de la persona. Es decir, que las cosas buenas que te habrán de ocurrir si eres buena persona no acontecerán hasta tu próxima vida. Si es que la hay, que no es seguro. En fin… Karmen es una personificación de ese karma. Una chica que recoge a los fallecidos y los lleva hasta la rueda kármica que dará origen a la reencarnación. Lo que diferencia a Karmen de sus otras compañeras de trabajo es que ella dedica más tiempo del debido a cada persona, les acompaña personalmente durante la transición y a veces las acciones que ocurren durante ese acompañamiento puede influir en las recompensas que recibirá en la siguiente vida. Algo así como la Muerte de los Eternos, la hermana de Morfeo, pero sabiendo lo que viene después.

karmen

Catalina es una joven que se acaba de llevar un desengaño amoroso. Y no se lo toma nada bien. Hasta el punto de que llena la bañera de agua caliente, coge una cuchilla y… zas. Mientras se desangra, aparece Karmen en su cuarto de baño y se la lleva a recorrer la ciudad. En este recorrido Catalina reflexionará acerca de las decisiones que la han llevado hasta allí, rememorará su infancia y adolescencia con su mejor amigo y crush Xisco y tendrá una impactante revelación. Revelación que tal vez no sirva de nada si nadie evita que se termine de desangrar en la bañera. El mallorquín Guillem March emprende aquí su obra más personal hasta la fecha, después de haber triunfado en los mercados estadounidense (Batman: La noche de los búhos) y europeo (The Dream). Un autor que empezó con historias breves no muy distintas de la que hoy nos ocupa, en el sentido de que reflejaban los avantares sentimentales de chicas en la ciudad de Palma de Mallorca, aunque sin el componente místico que acompaña a Karmen. March se ha hecho conocido sobre todo por su forma de representar la figura femenina, sin complejos a la hora de dar a sus personajes pechos pequeños, caderas generosas o michelines. Lejos de las chicas de cuerpos imposiblemente perfectos que solemos ver en los cómics de superhéroes, las chicas de March ostentaban voluptuoso culamen y muslamen, con pechos que no se alzaban desafiantes contra la ley de la gravedad. Estos diseños se mantienen en las chicas de Karmen, de imperfectas belleza y psique. Diremos que los protagonistas de esta historia son absolutamente humanos: frágiles, débiles, egoístas y patéticos. Catalina es la eterna mejor amiga que adora a su crush en silencio y que sufre con los vaivenes sentimentales de éste, mientras que Karmen desborda optimismo aun en un trabajo en el que ha de lidiar con la muerte a diario. El encuentro de las dos tendrá unas consecuencias imprevisibles, no sólo para la vida / muerte de Cata, sino para todo el futuro de la rueda del karma.

Guillem March ha conseguido, después de mucho tiempo enfrascado en obras de encargo con otros guionistas, embarcarse en un nuevo proyecto como autor completo, dando luz a muchas ideas que le rondaban sobre «la vida, la muerte, el amor y el cambio». Karmen es una historia sobre segundas oportunidades, y sobre cuán raras son, por lo que hay que aferrarse a ellas en cuanto se presentan. Esta obra llega a nuestro país de la mano de NORMA Editorial después de haber sido publicada originariamente en Francia por parte de la editorial Dupuis. Quien vea en Karmen una historia sobre el suicidio, se quedará sólo en la superficie. El suicidio de Cata es lo que desencadena la llegada de su ángel Karmen, quien la acompañará a lo largo del proceso de transición dándole pensamientos positivos, con el objetivo de que, en su siguiente reencarnación, sea una persona mejor. Los motivos que llevan a Cata al suicidio son algo turbios, y es algo que no queda del todo bien resuelto en la historia, pero el giro argumental a mitad de obra, ese cambio en el devenir de los acontecimientos que precipita el cambio en su forma de ver el mundo hace que lo pasemos por alto y nos dejemos llevar por ese torrente de sentimientos que de repente embargan a Cata, Xisco, Karmen y el resto de personajes. Porque March juega al despiste con sus personajes, utiliza cartas marcadas para llevarnos a donde quiere para, de repente, dar un volantazo argumental y dejarnos caer por su tobogán emocional. Karmen es también una sentida declaración de amor a la ciudad de Palma de Mallorca, que se convierte aquí, gracias a los lápices de March, en un personaje más. Con Cata y Karmen recorreremos sus calles, sobrevolaremos sus jardines y escubriremos rincones ocultos. No es una ciudad genérica y random, sino una muy bien definida y representada; una ciudad con mucha personalidad, como todos los personajes de March.

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Guillem March nos vuelve a deleitar con esta Karmen, una obra personalísima, un homenaje a las segundas oportunidades, al amor (re)encontrado y a su ciuad, con su reconocible y particular estilo artístico. Cada página es un aluvión de sensaciones para la vista, con planos muy experimentales y un coloreado con profusión de rosas y azules pálidos, especialmente en las páginas que muestran el viaje espiritual de la protagonista. Esta es tanto una obra sobre Karmen como sobre Catalina, dos mujeres con diferentes formas de ver la vida, pero cuyas historias acaban entrecruzadas, influyéndose mutuamente. Contar más sería destripar la obra, y preferimos que la disfrutéis vosotros mismos.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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