Probablemente mi villano favorito sea Juggernaut. Y si no es el favorito, está en mi top 3 de villanos. Desde que leí ese Amazing... Juggernaut: Imparable

Probablemente mi villano favorito sea Juggernaut. Y si no es el favorito, está en mi top 3 de villanos. Desde que leí ese Amazing Spider-Man 229  quedé fascinado por esa mole imparable que ponía al lanzarredes contra las cuerdas. Cuando volví a encontrármelo poniendoselo difícil a la Patrulla-X y con todo ese culebrón de ser hermanastro de Charles Xavier… reconozco que pasó a ser un personaje que me apasionaba, precisamente por su simpleza, por su ausencia de matices, por ser simplemente una mole imparable. Ha llovido mucho desde entonces, y el personaje ha sufrido diversas evoluciones a lo largo de los años. La última vez que lo habíamos visto, en la etapa de Matthew Rosenberg en la Patrulla-X , había ido a parar al limbo y Magik le había extraído la gema de Cyttorak que le concedía sus poderes. Ahora, en Juggernaut: Imparable  Fabián Nicieza nos explica qué sucedió después.


Nicieza es un autor con tablas, y nos plantea un arco argumental de cinco números en el que combina la resituación del personaje en el marco actual de las series mutantes, ya sabéis, con todo lo que ha planteado Hickman de Krakoa como nación mutante a la que el bueno de Cain Marko no tiene acceso por no ser uno de ellos. Juggernaut trabaja ahora, paradójicamente, para Control de daños, la organización que se encarga de la limpieza y reorganización de zonas devastadas por los enfrentamientos entre superhéroes. Juggernaut termina de derruir, con sus poderes, los edificios con grandes daños, pero que no han acabado derrumbándose.

El argentino alterna estas dos líneas argumentales de pasado y presente con tramas de enfrentamiento con estrellas invitadas, sea Hulk, Arnim Zola o Arenas Movedizas. Y además nos presenta a un nuevo personaje que, sutilmente acaba siendo la línea central de estos cinco números. Se trata de D-Cel, una chica enganchada a redes sociales que tiene el poder de disminuir la energía cinética de las cosas. D-cel actúa como catalizador de este nuevo estatus de Juggernaut, en una zona intermedia entre héroe y villano, pero con una resistencia por parte del propio Marko a considerarse un defensor de la justicia. El contraste entre ambos personajes también proporciona momentos divertidos.


La serie cumple con creces sus objetivos, estamos ante una serie divertida, que nos brinda enfrentamientos atractivos y dinámicos y además ubica a Juggernaut en el Universo Marvel actual, con todos los cambios que ha experimentado desde la última vez que le vimos. Aunque para mí, la serie presenta un conflicto insalvable, aunque inevitable. Entiendo que desde la editorial quieren aprovechar la popularidad acumulada del personaje, y más después de su aparición en la secuela cinematográfica de Deadpool , pero para mí Juggernaut siempre ha sido un personaje que destaca por lo difícil que resulta enfrentarse a él. Era verlo aparecer en la serie de cualquier superhéroe y pensar: «guau, ahora sí que está en un problema». Sin embargo, haciéndolo protagonista, para mí, se pierde un poco esa característica. En primer lugar porque Juggernaut siempre ha destacado por ser imparable, y aquí lo paran más de una vez. Pero por otro lado, Nicieza lo hace bien explorando la psique del personaje, le aporta matices, aunque son matices, una vez más para mí, innecesarios. Cuando yo veo a Juggernaut no quiero saber cómo se siente o qué piensa, quiero verlo arrasar. Por eso, este párrafo de mi crítica lo pongo como una apreciación absolutamente subjetiva y por cómo preconcibo yo al personaje, pero entiendo que muchos lectores que hayan conocido al personaje más recientemente puedan disfrutar la serie al máximo.

El dibujo de Ron Garney funciona muy bien, aporta mucho dinamismo a las escenas de acción, y ese tono sucio, con un trazo a vuelapluma aporta un realismo que funciona mejor de lo que esperaba a primera vista. Pero ojo, que ese trazo aparentemente improvisado y espontáneo lo usa cuando quiere, porque luego hay una viñeta de Hulk saltando hacia la perspectiva del lector con detalles minuciosos que resulta impresionante, por poner un simple ejemplo.


En definitiva, Juggernaut: Imparable  es una minsierie tan divertida como olvidable. No aporta nada relevante para el status quo del personaje ni cambia nada relevante en la continuidad pero… ¡qué demonios! Nadie lo ha pedido y para los que adoramos al personaje nos proporciona una lectura divertida, dinámica y repleta de acción. Si además conectas con esta «evolución» del personaje, miel sobre hojuelas pero, en ningún momento, se puede decir que sea una serie aburrida. El tomo viene complementado por dos artículos de David Hernández y todas las portadas publicadas (las de Shaw y las de Bradshaw son espectaculares).

Lo mejor: El personaje mola siempre. Nicieza se esfuerza por hacer algo más que una miniserie de consumo rápido.

Lo peor: A pesar de todo, es una serie que se tarda poco en olvidar.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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