Ya se ha dicho muchas veces que la edición del material de 2000 AD en España ha sido, en el mejor de los casos, sumamente caótica. Múltiples editoriales han tenido los derechos, y todas han apostado siempre por nuestro querido Juez Dredd, pero ninguna ha hecho un trabajo que podríamos llamar brillante. Ni siquiera Dolmen que, siguiendo las pautas marcadas por Rebellion, está lanzando diferentes recopilatorios con historias temáticas. Aunque sin seguir una línea cronológica, al alternar material más reciente con otro más clásico, como el que hoy nos ocupa: “La Guerra del Apocalipsis».

Si no me equivoco, solo dos volúmenes de Dolmen, “Dredd vs Muerte” y “La Tierra Maldita”, incluyen programas de 2000 AD publicados con anterioridad al material que ofrece “La Guerra del Apocalipsis”. Episodios que vieron la luz originalmente en la pérfida Albión en los años 1981 y 1982. Esto puede parecer una simple efeméride, pero en realidad es un dato muy importante a tener en cuenta en el contexto en que John Wagner y Alan Grant concibieron la trama.
Hace cuatro décadas, el mundo estaba en una tensión continúa por culpa de la llamada Guerra Fría que mantuvieron principalmente la Unión Soviética y los Estados Unidos de América. Un conflicto que se sostuvo sobre la amenaza constante de una posible guerra atómica que lo único que podría garantizar era la destrucción mutua. Dicho pánico nuclear fue el pan de cada día para el primer mundo. Un temor que tuvo su reflejo en todos los ámbitos del entretenimiento. La literatura, el cine o el cómic explotaron este macabro filón. Sobre todo el séptimo arte, en una década en que los llamados “action heroes” se encargaban ellos solitos de acabar con ejércitos invasores. Eran los tiempos del John Rambo de Stallone o del John Matrix de Arnold Schwarzenegger. Mientras, en la literatura, reinaba el súper espía Jack Ryan, creado por Tom Clancy.
No todos los productos tuvieron tufillos patrióticos. La novela gráfica “Cuando el viento sopla” de Raymond Briggs llevó estos temores hasta una pareja de ancianos que fueron actores involuntarios en una guerra en la que no tenían nada que ganar pero sí mucho que perder.

Una mezcla de todo esto lo podemos encontrar en “La Guerra del Apocalipsis”. Una larga saga que no da un solo respiro al lector. Es brutal, no coge prisioneros y, lo más sorprendente, es que no tiene ningún tipo de concesión. Cualquier cosa puede pasar, el número de burradas mostradas es algo inédito hasta la fecha. Además, los autores no recurren a ningún tipo de truco de artificio para devolver las cosas a la normalidad, no. Aquí se hacen cargo de las decisiones que toman, lidian con sus consecuencias y construyen un futuro sobre las ruinas de un desastre que ellos mismos han causado.
El volumen empieza con una saga más modesta “Blockmania”, que sirve para sentar las bases de lo que está por llegar. Aquí, asistiremos a una cruenta guerra civil entre todos los súper bloques de la ciudad. Nadie sabe el motivo de esta lucha, simplemente tienen claro que los demás deben morir. Esto servirá para mermar la capacidad de reacción de cuerpo de jueces de Mega City Uno, lo que nos lleva directos a la historia que da título a este volumen.
La premisa de “La Guerra del Apocalipsis” es sencilla. La potencia soviética Mega Este Uno lanza un ataque nuclear contra Mega City Uno. Las represalias por parte de la urbe americana no tardan en llegar. De ahí pasamos a las invasiones propiamente dichas y a la lucha por destruir al enemigo sin importar el precio.

El contraste con otras historias de Dredd es evidente. El equipo creativo deja de lado los ambientes urbanos y la socarronería habitual del Juez tampoco hace demasiado acto de presencia (aunque sigue habiendo bastantes pinceladas de humor negro). En un mundo sumido por la muerte y el caos, el buen juez debe dejar de lado su humanidad para convertirse en el instrumento que otorgue a su ciudad la victoria sobre un enemigo superior.
El ritmo de “La Guerra del Apocalipsis” es vertiginoso. La segmentación en capítulos cortos le sienta de miedo a esta historia de acción bélica en la que veremos todas las fases de un conflicto de estas dimensiones: múltiples escenarios, campos de batallas y sobre todo una reflexión de que gane quien gane, siempre pierden los mismos. Hay varios momentos que son todo un mazazo al corazón, llegando a provocar una profunda desazón que invita a la reflexión sobre lo absurdo de estos acontecimientos.
Debo admitir que, acostumbrado a las idas y venidas de Marvel y DC donde todo cambia para que todo siga igual, “La Guerra del Apocalipsis” es todo un soplo de aire fresco. Una obra que juega al despiste, que es del todo imprevisible y que se disfruta de principio a fin.

Para colmo el plantel de dibujantes es de excepción: Carlos Ezquerra, Brian Bolland, Steve Dillon y Mike MacMahon. Eso sí, no me ha terminado de convencer el coloreado que se le ha aplicado al glorioso blanco y negro original. Puede que sirva para dar algo de uniformidad a los dispares estilos de los artistas pero, en mi opinión, les resta algo de fuerza y personalidad.
Sea como fuere, estamos ante uno de los lanzamientos más potentes de los últimos meses. Una lectura que nadie debería perderse.
La edición de Dolmen es impecable, con un prólogo maravilloso de Barsen Sánchez y una selección de extras que incluyen portadas de múltiples recopilatorios (algunos yankees) o la reproducción de páginas originales.


