– Disculpe, ciudadano. ¿No estará leyendo una web de reseñas que no sea ELHDLT? No quiero tener que meterme en su cerebro para saberlo, pero ese delito está penado con cinco años en los Cubos…
Saludos, queridos lectores. Tranquila, Anderson, son buena gente, chicas y chicos que nunca incumplirían la Ley visitando a la competencia. ¿A qué no, muchachos? Ah, ahora que tengo vuestra atención, hablaremos un poco sobre lo último de la Juez Anderson. Que se llama Satán.
El libro, no ella, claro :-).
La reseña de hoy será breve. No es que no tenga ganas de escribir, es que la propia estructura de la obra lo pide a gritos. Veréis, el título de Satán es el título de una de las cuatro historia que hay en este volumen. La primera es de, por ejemplo, ocho páginas. Y no os las quiero destripar hablando sobre ellas.
¿Entonces qué os puedo contar?
Antes de nada, comentar que siempre me ha parecido que esa opinión de que Anderson es menos violenta que Dredd no es del todo cierta. Es cierto que el personaje no es tan fascistoide y semipsicópata como su colega. Aceptémoslo, la matoría de los Jueces; si no lo fueran, vivirían en la carcel.
Pero es ella la que no es tan violenta ni dura.
Son sus historias.
Porque Dredd, sobre todo en sus etapas más clásicas, es tan bruto que no te lo tomas demasiado en serio. Es como ver una película de héroes de acción de los 80. Hala, mira como le arranca los pulmones usando un aspirador…
Anderson no. Ella es realista.
Y sus historias no son bonitas.
Ey, hablamos de alguién que nació para luchar contra los Jueces Oscuros. Esa gente no suele hacer tarta de moras para invitar a las vecinas a merendar.
Os dejo la segunda página de este libro y me decís.

Si, es un hombre quemándose vivo a sí mismo.
Bueno, el tomo se titula Satán, eso debería darnos una pista del tono.
Lo que si puedo deciros es que no todo es violencia Tendremos también juegos más o menos mentales. Pero casi los ignoraremos por una característica de la obra.
El brutal dibujo de Ranson.
Es simplemente espectacular, hasta el punto de que te quedas mirando las viñetas sin seguir el ritmo de lectura que los autores han pensado.
El realismo de la violencia, las descargas de sangre, los edificios, esas miradas llenas de sentimiento en caras realistas…
Los primeros planos, las panorámicas…
Joder, esa panorámica a doble página de un asteroide flotando en el espacio…
Tambien os digo que si este hombre lee en un guión algo como: cabeza esplotando y la sangre bañando a Anderson, te mira y te sueltA: Ey, lo idices como si dibujar eso fuera algún problema…
La violencia estalla y salta (ay, que chiste más gore) por todas partes.
Solamente le encuentro un fallo, y no es culpa suya.
Pero a mí la Anderson que me mola es la Anderson en blanco y negro de Bolland.
Ya véis con quién lo estoy comparando, queridos lectores.
Con el hombre que nos trajo a Camelot 3000 y a La broma asesina.

La edición incluye dos preciosas guardas a color, diferentes entre sí. Y un artículo de Barsen Sánchez.
La traducción ha sido cosa de Alberto Díaz. Decir lo contrario es delito, que lo sepáis.
¿Por qué leer JUEZ ANDERSON: SATÁN?
Un dibujo brutal, realista y lleno de detalles. Al ser varias historias es fácil leerlo en varios días, sin saturarnos de violencia.
¿Por qué no leer JUEZ ANDERSON: SATÁN?
El precioso dibujo realza aún más la descarnada violencia de las historias.


