Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

DC Black Label. Jenny Sparks

DC Black Label. Jenny Sparks
Guion
Tom King.
Dibujo
Jeff Spokes.
Traducción
Bárbara Azagra.
Formato
Cartoné con sobrecubierta, 224 págs, color. 18x28 cm.
Precio
27,50€.
Editorial
Panini Cómics. 2025.
Edición original
Jenny Sparks #1-7 (DC Comics).

Hemos llegado a un punto en que es difícil mantener una posición neutral en cuanto a los cómics escritos por Tom King. Estamos llegando a ese punto en el que, o lo amas, o lo odias. Y no debería ser así. Cada artista tiene su estilo, es algo innegable, pero cuando ese estilo se convierte en un lastre, en una marca de la casa tan evidente, un lector con experiencia le ve las costuras desde una distancia considerable. Y a mí, en una opinión estrictamente personal, DC Black Label. Jenny Sparks me ha aburrido y mucho. Con todo, no le doy un suspenso porque tiene cosas bastante destacables, básicamente el excelente trabajo de Jeff Spokes al dibujo y una edición más que correcta por parte de Panini. Pero de haber sido por el trabajo de King, este cómic habría sido un suspenso absoluto por mi parte. Insisto, es mi opinión, si tú que estás leyendo esto lo has disfrutado, me alegro mucho y, como siempre digo, te envidio. Pero a mí me ha costado, y ahora explicaré por qué.


La historia se resume de manera muy sencilla: El Capitán Atom ha perdido el juicio y exige que sea convertido en un Dios. Jenny Sparks intentará hacerle frente, aunque no parece que el otrora héroe tenga intención de ponerlo fácil. Entra a un bar y retiene a un grupo de personas a los que tiene como rehenes, y ni la intervención de la Liga de la Justicia podrá resolver el problema. Sparks no se achanta ni siquiera por el inconmensurable poder de Atom, y hará todo lo que esté en su mano, eso sí, sin perder esa actitud tan cínica que define a su personaje.

Voy al grano con lo que me ha resultado un problema, y así dejamos lo bueno para el final. Esta serie se ha desarrollado a lo largo de siete números y se podría haber llevado a cabo, en el mejor de los casos, en un one-shot de 32 páginas. Pero King juega con su narrativa pausada, sus saltos adelante y atrás en el tiempo (sin avisar) y sus escenas de diálogo. Ojo, y aquí radica otro de los grandes obstáculos que le encuentro últimamente al guionista: apostaría algo a que si eres un lector que no ha leído ningún trabajo previo suyo, probablemente encuentres esta serie refrescante y distinta, e incluso es más probable aún que la disfrutes y no comprendas el tono negativo o pesimista de mi reseña. Pero si, por el contrario, como yo, has leído su Omega Men, el Sheriff de Babilonia, Mr. Milagro, Rorschach, Strange Adventures o Héroes en Crisis, por citar solo algunas, ese estilo tan característico de escritura te deja de sorprender y te das cuenta que en el fondo está estirando el chicle, y no hay una necesidad ni relevancia por ello. La forma se antepone al contenido.


Aquí juega con el muy atractivo personaje de Jenny Sparks, una John Constantine, malota, fumadora empedernida, que hace frente a Atom mientras reflexiona indirectamente sobre el papel del superhéroe: su necesidad, la amenaza que pueden llegar a suponer si algún día cambian de motivación y hasta qué punto es necesario que exista una figura capaz de ponerles freno si llega a resultar necesario. Lo vemos de manera indirecta, pero también en una escena en la que Jenny charla con Batman y Superman y lo comentan abiertamente, como si no resultara lo suficientemente evidente y hubiera que justificar la motivación de esta serie. Pero el problema es que, a pesar de ser una premisa atractiva y que apetece comprar, se podría haber resuelto en un tercio de su extensión. Hay muchas subtramas que no van a ningún sitio, como la de muchos de los «rehenes»; los saltos en el tiempo resultan extremadamente confusos e innecesarios y la resolución, aun siendo correcta, no resulta ese golpe de efecto que creo buscaba el guionista, por lo que pierde la justificación sobre su extensión.

Con todo, King no es en absoluto tonto, y lleva con la lección aprendida desde hace muchos años. Sabe que incluso en sus obras más flojas siempre ha contado con un dibujante excepcional que hace que hasta lo más gruñones y críticos con su trabajo vamos a acabar bajando el hacha de guerra para hablar del dibujo. Con Jeff Spokes no ha sucedido algo distinto. Con pocos trabajos suyos publicados en España (ha trabajado mucho para Zenescope, BOOM o Titan Comics) podemos recordarle de su paso por DCSOS La guerra de los dioses no muertos o la reciente Power Girl. Su trabajo es muy destacable, con un trazo muy limpio que nos puede recordar a Mikel Janin o Bruno Redondo, y que aquí tiene claro lo que está contando, con una rejilla de viñetas en las que predominan las horizontales a todo el ancho de página. Con eso, consigue una conexión inconsciente con historias audiovisuales, dejando la sensación de que estamos viendo una serie de TV o una película, con sus ritmos y sus códigos. En ese aspecto, hay que decir que el dibujo es lo que mejor funciona de esta serie, y deja con ganas de leer más trabajos de este dibujante.

Sobre la edición, comentar que es similar a otros Black Label: edición en cartoné con sobrecubierta, tamaño algo superior al del cómic americano convencional y un papel satinado de calidad. Como extras tan solo tenemos portadas alternativas y un par de artículos a cargo de Miriam Almohalla.


En definitiva, DC Black Label. Jenny Sparks es una historia contada como suele hacer Tom King: con pausa, una estructura que arriesga por la confusión del lector pero que obliga a mantener la atención y volver una y otra vez atrás a comprobar cosas. Destaca el trabajo excepcional en el dibujo, que me ha descubierto a Jeff Spokes, un dibujante que tira del carro en todo momento y que salva los platos incluso para los que no nos ha funcionado (por abuso de los mismos recursos de siempre) el guion. Siempre es bueno recuperar a un personaje como Jenny, y espero que no sea la última vez que la veamos, aunque si te gusta, creo que es mejor que vuelvas a las páginas de The Authority antes que con esta versión del exagente de la CIA más famoso del mundo del cómic.

Lo mejor: Jeff Spokes.

Lo peor: Guion alargado con recursos ya vistos.