Katsuji Yashima, un yakuza enamorado perdidamente a primera vista de la guapa reportera televisiva Yuka Katsuragi, decide seguir sus pasos, acompañado de su esbirro,... Japan, de Buronson y Kentaro Miura

Katsuji Yashima, un yakuza enamorado perdidamente a primera vista de la guapa reportera televisiva Yuka Katsuragi, decide seguir sus pasos, acompañado de su esbirro, hasta Barcelona. De repente, la tierra tiembla. Tras caer al fondo de un abismo, Yashima y sus acompañantes escuchan las profecías de una vieja inquietante, que afirma que el próspero y rico Japón va a desaparecer: correrá la misma suerte que la floreciente nación de Cartago, que fue arrasada hace siglos. Yashima, Yuka, el esbirro y cuatro adolescentes que estaban de viaje en el lugar expresan su incredulidad. La vieja, contrariada, los envía al mundo del futuro…

Corría el año 1992 cuando el joven dibujante Kentaro Miura, de tan solo 26 años, formó equipo con el veterano guionista Buronson para publicar su obra Japan en la revista Young AnimalBuronson y Miura ya habían colaborado antes de esta obra en otras dos: Oh Roh y Oh Roh Den (de inminente publicación en nuestro país por parte de Panini Comics), ambas publicadas originariamente entre 1989 y 1990 en la revista Animal House, posteriormente renombrada como Young Animal. Ahora, casi 3 décadas después de aquel año olímpico, regresamos a la Barcelona donde ocurren los eventos que desencadenan la aventura de los protagonistas de Japan para darnos cuenta de que, apenas 30 años después, la situación socioeconómica no ha cambiado demasiado.

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Un poco de historia, muy resumida, para ponernos en antecedentes: después de la Segunda Guerra Mundial Japón era un país humillado y empobrecido. El país se reconstruyó gracias a lo que se conoció como el milagro japonés: una maquinaria industrial más acanzada que la de los países vencedores, y una mano de obra compuesta por ex-soldados, ahora inactivos, muy disciplinados. El sector secundario ocupaba el 41% de la mano de obra, mientras que sólo el 29% trabajaba en la agricultura. En la década de 1970, Japón tenía el tercer PIB más alto del mundo, justo detrás de EEUU y la URSS. En la década siguiente las exportaciones fueron superadas por la propia demanda interna, al tiempo que las importaciones de Japón crecieron a un ritmo más rápido que las exportaciones (recordad que la producción agraria era muy baja). La investigación tecnológica japonesa de posguerra se llevó a cabo en aras del crecimiento económico y no del desarrollo militar. En segundo plano, aunque no menos importante, el ahorro incentivado por el gobierno japonés tras la 2ª GM hizo que hubiera mucho capital disponible para la inversión, lo que condujo a la especulación en bolsa y el mercado inmobiliario. El aumento de los precios de los bienes inmuebles en Japón hizo que las empresas niponas relocalizaran sus fábricas en Europa y EEUU, y que hicieran expandir sus negocios e industrias en esos continentes, buscando el beneficio económico más inmediato. Y con esto acaban los cuarentaypico años de postguerra que desembocan en el momento en que empieza este Japan: en la Barcelona de 1992, donde una reportera televisiva compara la brutal expansión económica de Japón de finales del siglo XX con la de la mediterránea ciudad de Cartago, que fue destruida por el ejército romano en la tercera guerra púnica en el siglo II a. C.

Ahora imaginad que es el Planeta Tierra el que sufre las consecuencias de la industrialización desorbitada, el menor exponente de la cual no es sino el país del Sol Naciente, cuyo desaforado crecimiento, unido a la superpoblación y a los accidentes nucleares acaecidos en todo el mundo, terminaron por desbordar el vaso de la Madre Tierra. Este es el mundo al que los siete protagonistas, el fornido yakuza Katsuji Yashima, su esbirro Akira, la guapa reportera televisiva Yuka Katsuragi y cuatro estudiantes japoneses a los que les falta un hervor, acaban siendo enviados por una bruja con muy malas pulgas. Nuestros protagonistas descubren un futuro en el que el planeta se ha convertido en un desierto donde la comida y el agua escasean, y se impone la ley del más fuerte. Donde los japoneses se han convertido en refugiados al no ser capaz su país de proporcionar alimento para todos sus habitantes. Y donde existe una nueva nación llamada Nueva Europa que pretende imponer su dictadura y sistema de castas sobre toda la población. Evidentemente, el orgullo nipón del gigantesco yakuza no se dejará pisotear por esclavistas, bandidos ni burócratas, y sacará a pasear el palo de matar osos para abrir unas cuentas cabezas en nombre de la decencia y el honor, y de paso impresionar a la bella Yuka.

Nos encontramos ante una obra muy primeriza, tanto desde el punto de vista literario como gráfico. Lo que aquí escribe Buronson no se diferencia mucho de lo que más adelante veremos en su obra magna El Puño de la Estrella del Norte, aunque en este caso tenga un (no mucho) mayor desarrollo de personajes. Por su parte, en el dibujo de Miura vemos los rasgos de un proto-Berserk: un grandullón de buen corazón que, pese a su origen mafioso, no duda en luchar por lo que cree que es lo correcto, consiguiendo a su paso abundantes seguidores, imbuidos por la vehemencia de su discurso. Si bien este Japan arranca casi como una comedia romántica, pronto la situación deriva hacia el seinen post-apocalíptico, protagonizado por un improbable héroe que se erige en líder no solo del grupo de viajeros en el tiempo, sino también de otros refugiados japoneses con los que se encuentran.

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Japan contiene humor, comedia, unos toques de picante (unos pechos al aire y ya, no nos vayamos a escandalizar ahora) y abundante acción pero, sobre todo, una gran cantidad de fervor patriótico que parece pretender redimir a los japoneses de sus acciones en el pasado. Yashima, que es grande y fuerte pero más simple que el mecanismo de una tiza, se siente más ofendido por la forma en que sus compatriotas se comportan en ese mundo apocalíptico que por las acciones que sus mismos compatriotas han llevado a cabo hasta dejarlo así. Dejando esta aparente contradicción al margen, Japan se puede disfrutar si se recuerda que Miura era un autor que apenas estaba empezando a publicar en serio, y que estaría muy lejos de llegar al nivel que ahora nos ofrece en su Berserk (ganador en 2013 del premio al mejor seinen en el XIX Salón del Manga de Barcelona). Buronson, por su lado, nunca ha sido un autor que se caracterice por la profundidad de sus guiones, así que la mejor opción es dejarnos llevar por la ambientación Mad Max y soñar con que Japón no acabe cagándola de manera tan explosiva en el futuro cercano.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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