Cuando una editorial como Norma publica en el mismo año dos obras de una autora… pensad que es porque han visto algo en ella. A través de Astronave nos llegó a principios de año No me olvides, una obra que nos robó el corazón y nos hizo aprender el nombre de Alix Garin, joven autora con una sensibilidad cuando menos llamativa. Siete meses más tarde llega Impenetrable, otra obra con tintes autobiográficos con la que su autora se desnuda literal y figuradamente para contarnos sus problemas sexuales de una manera que abruma por la sinceridad y sensibilidad con la que está narrada. Medicina Gráfica en estado puro, que puede servir a muchas personas que padezcan síntomas parecidos y que por vergüenza no se atrevan a consultar aunque, como dice la propia autora en el epílogo final, no pretende hacer ninguna guía sobre la patología, sino contar su caso particular.

Alix es una joven autora que se encuentra de promoción con su obra No me olvides. Vive con su novio Lucas, con quien mantiene una relación basada en la confianza y el cariño, pero a la hora de mantener relaciones sexuales, ella siente un dolor intenso que hace que el deseo vaya disminuyendo cada vez más. Pedirá ser valorada por ginecólogas, psicólogas e incluso sexólogas, pero no acaba de encontrar la manera de recuperar el disfrute en sus relaciones o interrumpir la caída de su deseo. Tras muchos intentos acabará dando con una psicóloga diferente, que la ayudará a comprender el origen de su problema, aunque aceptar lo que sucede y, sobre todo, las soluciones posibles pueden ser algo más aterrador que los propios síntomas.
Cuando uno lee un cómic autobiográfico como este, tendemos a ponernos en la piel de su autor y pensar en la dificultad que conlleva contar lo que se cuenta en él. Si lo que se trata es de contar una hazaña o una historia de superación puede ser fácil, pero cuando se trata de contar algo tan privado como su propia sexualidad y exponerse de la manera que hace Garlin no puede sino producirme admiración, por la valentía que supone y por cómo muestra sus pensamientos más personales a cualquiera que pueda leerlo, incluidas las personas que aparecen en ella. Que su propia pareja pueda ver qué ha pensado en todo momento y las opciones que se le han pasado por la cabeza no debe ser fácil para ninguno de los dos, por más que sean pensamientos que, leídos en el contexto de lo que estaba atravesando, puedan ser perfectamente comprensibles. Igualmente se mantiene sincera a la hora de mostrar sus errores o uso de sustancias, sin que precisamente la deje en buen lugar, y lo hace de una manera tan honesta que se ve creíble. Como digo, cuando uno lee una obra como esta, tiende a ponerse en su lugar, y sería muy fácil utilizar esas escenas para justificarse o incluso para buscar la compasión del lector, pero en ningún momento se ve de esa manera.

La propia incomodidad que nos puede producir pensar en cómo la pareja pueda leer lo que aparece en la obra queda compensado por el respeto y el cariño que muestra hacia él, reconociendo la empatía que mantiene con ella en todo momento, apoyándola en su problema cuando supone un perjuicio en su propia vida sexual que podría haber cubierto fácilmente buscando el sexo fuera de la pareja unilateralmente, o incluso dejándola. Son dos personas muy jóvenes, pasando ella mucho tiempo fuera por cuestiones de trabajo, y sería una opción muy plausible que la relación acabase rompiéndose, pero él demuestra su amor siendo cariñoso y colaborador, sin que ello oculte su malestar por la situación. Lo que viene a ser una relación entre dos personas que se aman.
Cuando uno ve a primera vista el estilo gráfico de Garin puede pensar que es un estilo sencillo, como el de muchas obras costumbristas o slice-of-life de cómic francés, centrados en transmitir la vida diaria de sus personajes de una manera amable y sin interferir. Pero que nadie se lleve a engaños. Alix Garin tiene una potencia en sus metáforas gráficas apabullante, y no son ejercicios gratuitos de exhibicionismo ni para que queden «bonito». Cada vez que utiliza un recurso gráfico tiene un efecto premeditado, capaz de transmitir a la perfección la sensación que experimenta la protagonista, algo que en una obra como esta, centrada en síntomas que conllevan vergüenza, ansiedad o impotencia, resulta magnético para el lector. Además tiene la capacidad de manejar el ritmo y las emociones de un modo tal que el lector va a acabar con una sonrisa de las que no se pueden controlar.

En definitiva, Impenetrable es una obra que muestra a su autora en una faceta muy personal, pero que está contada con una sensibilidad que anula de golpe cualquier incomodidad que pudiese surgir de leer una historia que el lector sabe que es real y actual. Obra sincera, narrada con maestría y que destaca por la gestión emocional de la que es capaz Garin, y que la pone a la altura de grandes como Zidrou. Una historia de amor escondida tras Medicina Gráfica, mostrando síntomas que ocultan problemas y que demuestran la complejidad de la psique humana. Si con solo 28 años, esta autora belga ya ha hecho dos obras con este empaque y rotundidad, sin duda es alguien a quien debemos seguir de cerca. Muy de cerca.
Lo mejor: Su sinceridad. Las metáforas tan certeras que utiliza. El manejo del ritmo y el equilibrio emocional.
Lo peor: La espera hasta su siguiente obra, después de tener dos en tan corto espacio de tiempo.


