Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Ichi the Witch 1

Ichi the Witch 1
Guion
Osamu Nishi
Dibujo
Shiro Usazaki
Color
Blanco y negro
Traducción
Rubén Suárez Abadín
Formato
Portada rústica con sobrecubierta. 11,5 x 17,5 cm. 200 páginas. Sentido de lectura japonés.
Precio
4,50€
Editorial
Norma Editorial. 2026
Edición original
Madan no Ichi (魔男のイチ)

Con un mercado poco saturado de shonen (nótese la ironía), llega al catálogo de Norma Editorial una nueva licencia: Ichi the Witch, una serie abierta con 8 tomos publicados en Japón.

La obra, creada por Osamu Nishi y Shiro Usazaki, con casi dos millones de copias vendidas en el país nipón, ganó el primer puesto en los Next Manga Awards 2025.

Vamos, que venía con el cartelito de “nuevo éxito shonen” prácticamente pegado en la frente.

La magia también se caza

Este primer tomo nos sitúa en un mundo donde la magia existe en forma de seres vivos llamados “mágidos”. Para obtener su magia, las llamadas “brujas” – que solo pueden ser mujeres – deben superar las pruebas que estos seres imponen.

Todo cambia cuando, en mitad de un enfrentamiento entre el Rey Uroro, un mágido imbatible, y Desscaras, la bruja más poderosa del mundo, aparece Ichi, un cazador que vive aislado en las montañas y que no tiene absolutamente nada que ver con el mundo de las brujas. Tras derrotar a Uroro y hacerse con su magia, se convierte en el primer brujo de la historia.

Narrativamente, el manga tiene buen ritmo. No se pierde demasiado intentando explicarte hasta el último detalle del mundo desde el principio, sino que va soltando información conforme avanza la historia. Eso hace que el tomo se lea rapidísimo y que termine dejando bastante sensación de “quiero seguir”.

Ichi the witch 1

No obstante, de los ingredientes típicos de un shonen, Ichi the Witch utiliza:

  1. Un protagonista impulsivo.
  2. Patrón de protagonista “elegido”: alguien especial que al principio parece un don nadie.
  3. Poderes que se desbloquean progresivamente y sistemas de rangos.
  4. Mentor fuerte.
  5. Una mascota con una pizca de maldad.
  6. Humor absurdo mezclado con momentos serios.

El resultado es una receta que no descubre nada nuevo dentro del shonen, pero entiende tan bien sus propias fórmulas que termina funcionando para un público lector al que no le importa leer el mismo patrón de historias una y otra vez.

El problema de Ichi the Witch es que, al menos en este primer tomo, da la sensación de haber rapiñado muchas de sus ideas de otros shonen de fantasía. Entre protagonistas impulsivos, mascotas caóticas y sistemas de poderes ya familiares, la obra todavía necesita encontrar una identidad más propia.

Aunque la obra plantea un mundo dominado por brujas y magia femenina, acaba cayendo en una dinámica bastante habitual: que el personaje excepcional que rompe todas las reglas sea precisamente un chico. ¡Qué cansado es ver cómo un mundo construido alrededor de las brujas termina necesitando igualmente a un protagonista masculino especial para romper las normas!

Ichi the witch 2

Entre brujas y cabezas huecas

Ichi como protagonista funciona bastante bien: es fuerte, impulsivo y vive prácticamente obsesionado con la idea de lanzarse a cualquier cosa que parezca peligrosa.

Lo más interesante de estas primeras páginas es que no es el típico protagonista del “quiero ser el mejor”. No busca reconocimiento ni quiere salvar el mundo por puro idealismo, sino que tiene una vibra casi de depredador: mata para sobrevivir o proteger.

Literalmente, es un niño salvaje con cero normas sociales, alguien que funciona más por instinto animal que por lógica humana.

Y luego tenemos a Desscaras. Seguramente la razón por la que muchos terminemos enganchándonos al manga (y sí, me incluyo).

Primero: es la Bruja Abisal, considerada la bruja más poderosa del mundo. Y no, no es la típica mujer fuerte, fría y perfecta, sino alguien arrogante, dramática, caótica, vaga, divertida y tremendamente carismática.

Segundo: sus expresiones faciales son maravillosas. Las caras que pone en algunas escenas son genuinamente divertidas y ayudan al tono de la obra.

Tercero: dentro de un género donde muchas mujeres terminan encajando en arquetipos repetidos, Desscaras destaca por tener una identidad visual propia y una presencia que impone desde la primera viñeta: piel oscura, ojos amarillos, trenzas negras voluminosas, un sombrero enorme… Uff…

El resto del elenco está compuesto por Uroro y Kumugi.

Uroro ocupa el rol de mascota de la serie. Ya sabéis el tipo de personaje: pequeño, insistente, problemático y constantemente intentando empujar al protagonista hacia el caos absoluto. Lo divertido es que parece que Ichi va a dejarse manipular… pero luego hace exactamente lo contrario. La dinámica entre ambos funciona muy bien y seguramente deje bastantes momentos cómicos más adelante.

Kumugi, por su parte, entra dentro del grupo de personajes que terminan envueltos en una situación muchísimo más grande que ellos. Parece bastante despistada, pero encaja bien dentro de la dinámica general porque aporta ligereza y ayuda a equilibrar al resto.

Ichi the witch 2

Magia, monstruos y cero sentido común

En cuanto al dibujo, Ichi the Witch no parece un manga especialmente revolucionario a nivel visual, pero sí tiene composiciones muy dinámicas. La obra rompe constantemente la estructura rígida de viñetas, jugando con ilustraciones más abiertas, personajes que invaden el espacio de página o planos completos superpuestos sobre las propias viñetas.

Los fondos suelen quedarse bastante en segundo plano, manteniendo el foco sobre los personajes y la acción. Aun así, cuando toca contextualizar escenarios o transmitir sensación de escala, el manga sabe detenerse y construir el entorno.

También destaca el uso tan marcado del negro y de las sombras, algo que ayuda a reforzar tanto el dinamismo de las escenas como la presencia visual de algunos personajes, especialmente Desscaras.

Respecto al diseño de personajes, sí creo que hay bastante diferencia entre unos y otros. Ichi, como comentaba antes, no me parece especialmente llamativo visualmente: cumple, pero poco más. Uroro apuesta por un aspecto sencillo y reconocible —muy “mascota shonen” de manual— mientras que Kumugi también entra dentro de diseños bastante habituales. En cambio, Desscaras tiene muchísima más personalidad en su diseño y termina siendo bastante más memorable.

Ichi the witch 3

Una edición sin trucos

Sobre la edición de Norma, poco que reprochar. El formato típico del manga, la impresión está correcta y el papel cumple perfectamente.

Además, se agradece la promoción que le han dado al lanzamiento, porque claramente es una de esas apuestas que quieren mover fuerte dentro del catálogo.

Ichi the witch 5

Puede que este primer tomo de Ichi the Witch todavía no reinvente nada dentro del shonen, pero tiene a Desscaras de su lado, así que, sinceramente, juega con ventaja.